Bafici 2021

Fantasmas de una ciudad alucinada

Entrevista a Ramiro Sonzini y Ezequiel Salinas, directores de “Mi última aventura”, película local que se estrenó en la Competencia Internacional del Bafici

De las siete películas cordobesas que participan en la 22 Edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici), casi un récord para la historia local, sólo una se encuentra de la Competencia Internacional, máxima vidriera del célebre encuentro porteño. Se trata de “Mi última aventura”, debut tras las cámaras del crítico y montajista Ramiro Sonzini (que sólo contaba con un corto previo, “Escuela”) y el reputado director de fotografía Ezequiel Salinas,  otra prometedora sociedad que ya muestra aquí sus potencialidades. En efecto, “Mi última aventura” es un cortometraje, género injustamente despreciado por los medios de comunicación, las plataformas de streaming y las cadenas de distribución, pero que puede alcanzar tanta elocuencia y potencia emotiva como cualquier película mayor. Por cierto, así lo entiende Bafici, que puso a competir de igual a igual a los cortos con los largometrajes.

Lo importante en todo caso es que a Sonzini y Salinas le bastan 15 minutos para narrar una historia desgarradora de amistad y traición e instaurar una nueva forma de percibir la ciudad, que en su película aparece como una entidad misteriosa y seductora, tan bella como agreste y peligrosa, reflejo alucinado del estado de soledad en que viven los personajes, dos jóvenes amigos que una noche se entregarán a la aventura de robar la casa del jefe de uno de ellos, aunque el contacto con el dinero pondrá en riesgo su entrañable amistad. “Mi última aventura” se estrenó ayer en el Bafici y se podrá ver gratuitamente por las próximas 48 horas en la página del festival: https://vivamoscultura.buenosaires.gob.ar/…

La primera pregunta es ¿cómo nació la historia de la película?

Ramiro Sonzini (RS): La historia nace de dos materiales previos. Por un lado, un corto anterior del Eze que se llama “Adiós a la noche”, en el que de alguna manera ya estaba presente este personaje misterioso encargado por Octavio Bertone, andando en la moto por la ciudad de noche, que era filmada de una manera un poco alucinada: muchos planos con la lluvia, aprovechando el brillo de las luces en el agua y aprovechando estas luces media marcianas que puso el Gobierno de Córdoba en los puentes de la Costanera y los edificios institucionales. Esa visión de la ciudad entre dormida y alucinada me impresionó mucho, algo que junto al personaje de Bertone me daba la sensación de que había el germen de una nueva película posible. Le dije entonces al Eze que estaría bueno escribir una historia para ese personaje y esa forma de ver la ciudad que estuviera un poco más desarrollada en términos de género.  

Por otro  lado, ya de cara al trabajo de escribir esa posible película, empezamos a recopilar un par de anécdotas y de historias de gente conocida, vinculadas a cuestiones como robos, estafas, a vivir en la noche, vinculadas a la venganza también. A partir de estas anécdotas, empezamos a escribir un guion que terminó decantando en este corto.

¿Por qué les interesaba contar esta historia de robo y traición?

Ezequiel Salinas (ES): No es que nos interesaba contar una historia de género, sino trasladar ciertas cuestiones del cine clásico y del film noir a esta idea previa que teníamos sobre una manera de filmar la ciudad, al mismo tiempo que ver cómo podíamos filmar esta historia. En principio, si bien el corto tenía muchos elementos del film noir, la traición estaba acompañada de otras líneas narrativas y de otras derivas, que tenían más que ver con la nostalgia, con una despedida del personaje de la ciudad. En el proceso de trabajo con el corto, que se inició hace dos años, creo que inconscientemente la cuestión de la traición y el film noir se fue acoplando a la percepción del espacio que transitan esos personajes, que es un espacio oscuro, hostil,  agresivo. Y un poco el film noir y la alusión al género fue ganando fuerza lentamente a lo largo del trabajo por sobre las otras derivas narrativas, también por una cuestión de que las otras cosas que fuimos explorando no terminaron de cuajar tanto en la historia.

Por otro lado, el trabajo con la fotografía es increíble, ¿cuál fue su búsqueda en la forma en que filmaron la noche?

ES: La noche y la ciudad eran siempre un personaje central en la película, ya desde la idea inicial de hacer un film noir, lo que implica que estos dos elementos que casi siempre son un fondo difuso de las películas, tomaran relieve y  se volvieran personajes con características propias y fuertes. En ese sentido, la textura de la imagen y el movimiento de la cámara son dos aspectos fundamentales para lograrlo. Como nuestra producción era muy escaza, todo se hizo con la luz disponible y mayormente usando el trabajo de cámara para aprovechar ciertos espacios y ciertas condiciones de luz. La idea de que la ciudad fuera un personaje agresivo, que tuviera esta presencia entre vacía y acechante, hacía que la fotografía tuviera que ser oscura, tuviera que tener un color opaco, que las luces de la noche fueran realmente muy fuertes.

El uso de la luz establece, desde el primer plano de la película, una estética muy particular, acentuada por el grano de la imagen. La ciudad adquiere una nueva presencia estética en esta película, ¿cómo trabajaron la fotografía?  y ¿cuáles fueron sus referentes (por momentos, me recuerda a Pedro Costa y Won Kar Wai)?

ES: Hay una particularidad fotográfica que tiene que ver con mi percepción en general, que en este corto también tiene que ver con cierta alusión al film noir, que es la presencia de las luces en el cuadro, la perspectiva aérea y atmosférica que te da el hecho de ver los halos de las luces en el aire, y la presencia de la luz sobre el cielo oscuro. Todas estas cosas en algún punto son búsquedas intuitivas que yo técnicamente se cómo ejecutar una vez que me funcionan, pero primero las tengo que encontrar. En el caso de este corto, el hecho de que yo ya había hecho un corto previo, había habilitado una instancia de búsqueda que en este trabajo me permitió ser más sintético y más concreto. No es que lo estoy pensando todo el tiempo, sino que lo voy haciendo intuitivamente una vez que ya lo tengo, una vez que sé cómo quiero que sea la imagen. En ese sentido, si bien tengo referentes como Pedro Costa o Wong Kar-wai, no son referentes de esta película en particular: para mí son referentes permanentes del trabajo que estos directores pueden hacer con la textura de la imagen, con la luz, para acompañar y sostener desde lo visual lo que están proponiendo con su cine. No es que quisimos que la película se parezca a ellos, sino que usamos los recursos visuales en esa sintonía, quizás también por el hecho de que dirigir me habilita ciertas libertades que habitualmente no tengo.

Por otro lado, hay algo que siento que comparto con el Rami: cierta idea de cómo contar una ciudad o cuál es la presencia que queremos que tenga una ciudad como personaje. Para mí, es interesante que Córdoba sea Córdoba pero no necesariamente se vea como vemos a Córdoba todo los días, ni como mucha gente cree que es la avenida Colón, o la General Paz o La Rioja, que son todas calles que aparecen en el corto pero desde un acento que tiene que ver con lo que nuestra película propone. Yo siempre me pregunto por ejemplo ¿por qué imaginamos que el Bronx en Nueva York es un lugar oscuro y peligroso? Y la respuesta es porque hay una construcción mítica alrededor de eso. Entonces, también me parece que desde mi trabajo como director de fotografía, si tengo que hacer que una película pase en Córdoba, también pienso en esta construcción mítica, que tiene que ver con darle características muy concretas a ese mito.

RS: Una cosa más, que creo es importante para los dos y ayuda a que el corto tenga una personalidad, es que nosotros habíamos decidido que era un corto que ocurriera enteramente en el espacio público, salvo la escena del robo. Entonces, trabajamos un poco en pensar bien qué lugares queríamos filmar. Tratar de encontrar lugares que nosotros considerábamos que no estaban suficientemente filmados y que para nosotros fueran muy atractivos y buenos puntos para generar ese mito. Si tuviéramos que inventar una Córdoba para el cine, como hacen los yankees con sus ciudades –porque uno ve cine norteamericano y sabe cuándo una película transcurre en San Francisco, en Los Ángeles o en Nueva York y lo sabe rápidamente porque identifica puntos de referencia geográficos–, uno se pone a repensar la idea de “postal turística”, que de repente empieza a ser interesante para tratar de construir una ciudad con personalidad. Entonces, ahí empezamos a buscar lugares que nos resultaran interesantes para construir esa Córdoba para el cine: ambos estábamos de acuerdo en que el centro de la ciudad y las zonas aledañas a Nueva Córdoba, sobre todo esas zonas de comercio menos “fancy” o “chetas” ligadas a la moda, que tiene que ver con la parte baja del centro, eran lugares que cuando uno pasa de día son feos pero que de repente si los mirás con otros ojos empiezan a ser lugares mucho más interesantes. Ya había como un clima preestablecido que empezaba a ser muy interesante para la historia que queríamos contar. El objetivo utópico sería que en 10, 15 o 20 años Córdoba sea un lugar reconocible para el mundo del cine, no sólo para quienes transitamos sus calles, aunque por supuesto ¡eso es un trabajo que nos excede!

Esta estética, ¿tiene alguna relación con los personajes y su condición social?

RS: Yo no creo que haya una relación entre la estética del filme y la condición de los personajes porque en realidad sí hay un interés concreto en que la clase o el lugar social de los personajes sea lo que determine la historia  que estamos contando. Son personajes que toman las decisiones que toman en función de la historia que han vivido y también están familiarizados con los lugares donde se mueven. Me parece que la condición de clase está vinculado con los lugares que transitan y las decisiones que toman en función de los deseos que su imaginario produce, pero no tiene que ver directamente con la forma en que los filmamos ni los colores que utilizamos. Porque tampoco es una historia que está diseñada para reflejar un problema social, sino que busca contar una historia particular: son pibes más o menos comunes que viven una historia particular. Es algo que tiene que ver con el buen cine de género, donde las historias están atravesadas por las condiciones sociales, geográficas, económicas, políticas, pero que no son excusas para decir cosas sobre eso. Lo social es el punto de partida no el de llegada, la materia prima sobre la cual trabaja la historia.

ES: Claro, porque la pregunta sobre la condición de clase puede ser engañosa porque parecería esconder que los personajes fueran pobres y en realidad el corto no establece que sean pobres. Sí establece que, como la mayor parte de las personas que vivimos en esta sociedad neoliberal y capitalista, están formados para tratar de ascender socialmente y el dinero es un camino de ascenso social. Por eso, el corto intencionalmente construye una zona gris, ambigua, respecto a la condición de los personajes, porque trabaja en otro espectro: son personajes que toman una decisión porque socialmente estamos programados para escalar.

También hay un tono nostálgico en la forma en que aparece la ciudad…

RS: Yo creo que la nostalgia entra por dos vías al corto. Por un lado, hay una nostalgia diegética digamos, que es un poco intencional porque inicialmente estábamos escribiendo una historia de despedida: cuando el “Pelu” toma la decisión que toma, inevitablemente tiene que abandonar su ciudad, su vida cotidiana, su espacio y su amigo. Entonces, esa decisión implica una especie de nostalgia anticipada. Pero por otro lado, puede haber una especie de nostalgia extradiegética o formal, que quizás pueda ser también un poco cinéfila, que está vinculada a este deseo de hacer un cine relacionado con el cine que nos gusta. La idea de homenajear a una forma de hacer cine y contar historias un poco mítica, que tiene que ver con el cine clásico y de género, con una etapa más o menos concreta del cine de Hollywood que nos gusta mucho, y que en el cine que uno puede hacer es difícil lograrlo porque hay una serie de condicionamientos vinculados al presupuesto, además de otras tradiciones porque uno está acostumbrado a escribir otro tipo de ideas, otro tipo de películas. Entonces, quizás haya una especie de nostalgia vinculada al deseo de hacer un tipo de cine que uno presupone que vive una especie de decadencia.  

La música es otro actor relevante en la película, ¿cómo se relaciona con los personajes?

ES: En principio, no tiene que ver con los personajes de “Pelu” y de “Jandro”, sino con la presencia de la música en esa ciudad y esos espacios atravesándolos de muchas maneras diferentes y atravesando el corto también. Por eso la música es parte de la ciudad y es parte del universo de los personajes y en algún momento incluso es más parte de la historia y la narración que estamos llevando adelante. En cuanto a su elección, para nosotros era importante eso: que tuviéramos la sensación que esos espacios están atravesados por cierto tipo de música y por cierta sonoridad en distintas capas y en distintas esferas. Por otra parte, hay una relación entre lo que cuentan las letras de las canciones y lo que va pasando en la narración, los cambios en los personajes  y los giros de la historia. También era un poco hacer lo que se enseña a no hacer, que es contar con las letras: pero no como en general se suele hacer, donde las letras cuentan directamente lo que pasa en la historia, sino buscando que esas letras abran cierto universo poético y permitan una lectura  más amplia de algunos acontecimientos de la película.

Por Martín Iparraguirre

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Bafici 2021

Ficciones de la Córdoba secreta

Entrevista a Alejandro Cozza y Nicolás Abello, directores de “El oso antártico”, que hoy se estrena en el Bafici

La 22 edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici) comenzó a desarrollarse en las últimas horas en un formato híbrido, decisión que además de permitir el regreso de la anhelada experiencia del cine en condiciones parecidas a las ideales (con proyecciones en salas y en espacios abiertos), ofrece la posibilidad de federalizar el encuentro, ya que el público de todo el país podrá acceder gratuitamente a sus películas vía streaming a través de su página oficial (https://vivamoscultura.buenosaires.gob.ar/). Edición reducida a causa de la pandemia, el 22 Bafici ofrecerá no obstante 235 películas entre largos y cortometrajes, agrupadas en diversas secciones además de sus tres competencias, las clásicas del festival: Internacional, Americana (en reemplazo de la Latinoamericana) y Argentina.

Entre todas ellas, se verán nada menos que seis estrenos cordobeses que reunirán a nombres consagrados como el de Liliana Paolinelli (“El baldío”) con otros que generan expectativa como Ada Frontini (“En compañía”), Luciano Juncos (“Bandido”, película de apertura que además está disponible para ver en Cine.ar), o Santiago Sein (“Yo no es otro”, sobre el pintor Remo Bianchedi). Aunque acaso los mayores hallazgos estén en los cortos locales que participan del certamen, “El oso antártico” y “Mi última aventura”, donde se presentarán en la dirección dos de los más reconocidos críticos locales, Alejandro Cozza y Ramiro Sonzini, respectivamente.

Inspirada levemente en el libro homónimo de Federico Lavezzo y en “Contracordoba”, de Diego Tatian, aunque escrita y dirigida a cuatro manos por Cozza con Nicolás Abello (también realizador de “La mirada escrita”, 2017), “El oso antártico” constituye una ficción lúdica que hace algo prácticamente inédito en las ficciones locales: tomar la historia política de nuestra ciudad como fuente de inspiración para jugar con las posibilidades del cine de género. Esa categoría es nada menos que el “film noir”, género corporizado en su protagonista, un periodista o historiador (Rafael Rodríguez) que una noche irá siguiendo las pistas dejadas en la ciudad por un misterioso anciano, que ha descubierto una especie de confabulación detrás de los monumentos de Córdoba organizada por poderes secretos, que intentan manipular los acontecimientos sociales y políticos de la provincia, con el oso antártico emplazado en el Museo Caraffa como gran protagonista. Lo notable es que ese espíritu lúdico del filme, capaz de meterse con grandes símbolos y mitos de la cultura local como Deodoro Roca, el Cordobazo o los poderes clericales para inventar una historia de detectives y espías; no le impide plantarse de frente a nuestras tradiciones políticas para sentar postura y hablarle directamente al presente, con lo que desmiente que el compromiso político esté destinado al documental o al  cine militante. Al igual que el corto de Sonizini y Ezequiel Salinas, la película se estrenará hoy en el festival y estará disponible durante 72 horas en la página del Bafici.

¿Cómo fue el proceso de escritura de la película?

Alejandro Cozza (AC): Creo que nunca hay una regla fija en las adaptaciones de novelas al cine, cada proyecto impone sus reglas. En el caso de “El oso antártico” y sobre la novela de Lavezzo ensayamos varias posibilidades y muchas versiones hasta llegar a la definitiva del guion, y siempre eran estructuras distintas a las de la novela, incluso hasta en un momento lo pensamos como un registro documental de una obra literaria que era pura ficción. O sea, podes usar la novela como trampolín a un sinfín de posibilidades cinematográficas y creo que eso hicimos, al punto que finalmente el relato cinematográfico ha terminado funcionando con autonomía propia.

Nicolás Abello (NA): Creo que de los textos pudimos rescatar algunas ideas que consideramos (como lectores) interesantes. En el caso de Lavezzo, había dos conceptos centrales. El primero, quizás la matriz de su idea, el error… esa suerte de acto fallido que desencadena la historia y génesis del monumento del oso. El Oso Antártico es una imposibilidad que le da a la estatua su particularidad instantánea, su leyenda, y eso es interesante. Por otro lado, esa misma concepción del error trasladada a toda la historia de Córdoba. Ese fue un primer punto de partida. El segundo, la idea del Oso de Barral como una estatua en perpetuo movimiento. En la novela, un periodista indaga la historia de la estatua revisando los lugares y las fechas en dónde el oso estuvo, y en el movimiento de la estatua se revelaba que ese inicio errático había maldecido a la escultura a no pertenecer a ningún lugar específico de la ciudad. Cómo si la estatua tuviese que irse. Cómo si nadie supiera bien en que alfombra esconderla. Eso estaba bueno. Y “Contracordoba” de Tatian, nos daba un anclaje político muy interesante. Se emparenta remotamente con esa primera idea del “error”. De algún modo, mete el dedo en la llaga, al pensar las posturas ideológicas que parecen primar en la ciudad. Piensa a Córdoba como una ciudad históricamente conservadora, desde su postura eclesiástica primero, a su posición política más contemporánea. Y analiza la historia desde ahí. Creo que nuestro proceso eventualmente terminó de juntar esas tres ideas: el error, la historia política y el movimiento.

¿Cómo construyeron el relato en off del narrador?

AC: Fue una de las tantas ideas que se nos fueron ocurriendo, desde dónde y cómo contar la historia. Había que meter muchas ficciones, reales o no, y narraciones vinculadas a la historia de Córdoba, sus estatuas, sus procesos políticos y hacer todo eso mientras contábamos “nuestra película”: nuestra ficción policial con estructura de film noir. ¡Y todo eso en un corto de menos de media hora! Teníamos claro que todo debía cabalgar sobre la narración pura y dura, pero sin dejar de lado todo lo interesante que era la Historia, así con mayúscula. La voz en off apareció como un recurso posible que unía ambas vertientes del relato. Llámese uno el puramente informativo y el otro narrativo con los nudos de la ficción del género policial. Esa voz en off creemos que es el cordón que va atando de una y otra manera ese zapato que sería el corto entero.

NA: La voz en off toma al personaje más particular de la novela de Federico, Atilio Sembera, el “gestor” del equívoco que desencadena la creación del oso, y lo usa para llevar la narración un poco hacia los textos de Tatian, un poco hacia algunos textos de Lavezzo. Lo importante a nivel narrativo es que su presencia sobrevuela el relato, pero uno nunca termina de pensar que aquello que la voz en off dice es del todo cierto. Es como si fuese un narrador que nos guía pero en el que nunca podemos confiar del todo. Y creo que eso sucede porque el espectador automáticamente politiza esa voz. Estamos viendo un cortometraje ficcional… ¿Por qué alguien nos habla de Perón, del ‘55, de la Antártida?  ¿Qué piensa esa voz en términos políticos? Cómo espectadores, quizás con razón, desconfiamos. Quizás lo más interesante de nuestro proceso de adaptación al cine, es que lo que realmente sucedió en términos históricos (llamémosle de algún modo la “objetividad” en términos de la historia) nunca nos importó. Lo importante fue jugar constantemente desde la ficción, para ir hacia un punto. La película no tiene ningún problema en mentir constantemente dentro del margen de la ficción, sobre la historia en sí misma, y aun así deja entrever su propia posición política.

¿Cómo fue el proceso de ficcionalizar la historia? ¿Cómo se les ocurrió meter a esa ficción en un film noir?

AC: Creo que a Nico se le ocurrió, si mal no recuerdo fue quien tiró el puntapié inicial de tratar de meter las historias de la novela dentro del género noir puro y duro. Creo que en una de las versiones de guion apareció eso y ahí ambos, como buenos amantes de ese cine, nos entusiasmamos mucho y empezamos a probar las diferentes reglas del género. Sabiendo que no solo era una cuestión de estructura literaria y de escritura sino también un lugar apto para una creación de climas y atmósferas visuales y sonoras. Así que allí fuimos ahondando en un lado y el otro: tratar de llevar a Córdoba al terreno de la ficción total para, paradójicamente, contar algunos hitos de su historia de esa forma tan particular. Lejos de un registro realista para encarar la historia real, creemos ambos que la ficción trabaja sobre lo simbólico a otra escala, tan real como lo documental, solo que con otro imaginario.

Por otro lado, está también la decisión de usar a la propia ciudad como protagonista central de esa ficción… ¿Cómo buscaron trabajar la ciudad como personaje?

AC: Todo el tiempo estaba eso en juego, en usar lo real como materia para la ficción. Y sobre todo los paseos públicos por los cuales transitamos habitualmente. Es la ciudad como mapa, literal en el corto, para verla desde otra óptica por fuera de esa cotidianeidad que bien decís. Era indispensable para lograrlo que fuese nocturno, casi de madrugada, y tratar de vaciarla de gente y de sus sonidos habituales. Casi que usar la ciudad y sus zonas más transitadas como un set de filmación del cual pudiésemos disponer de una manera cuasi vacía y que lo llenásemos a nuestro antojo. Eso planteó desafíos de producción muy específicos y exigencias varias que el equipo sobrellevó de la mejor manera. No fue fácil: sin ir más lejos, la plaza Vélez Sarsfield nos dio más de un dolor de cabeza al respecto, justo el día que filmábamos se había instalado la carpa de la Semana de la Dulzura, ¡algo más que contradictorio con los intereses del corto! Era una locura creer que podíamos limpiar de toda significación y por fuera de lo que queríamos transmitir, a zonas de la ciudad muy cargadas de cosas, personas, autos e información. Pero resultó.

NA: La ciudad además carga con otro ritmo de noche. Yo creo que lo que más me interesaba a mí al menos en el aspecto puramente ficcional del relato, era darle al corto cierta sensación onírica o pesadillezca. No lo pensemos en términos Lyncheanos (en referencia al director David Lynch) o en términos de los abordajes clásicos de lo onírico en el cine. Sino más bien esos sueños que a veces tenemos, en los que estamos en un lado, y después de la nada estamos en otro… y así. Incluso, hay algunos momentos en que realmente pareciera que los personajes no entienden muy bien qué es lo que los empuja hacia adelante: están atrapados en una búsqueda y tienen que despertar cuanto antes. Creo que ahí aparece un poquito la magia de las locaciones. Incluso creo que cuando tenemos la experiencia de transitar la ciudad de noche, el hecho de que la gran mayoría de las personas duerman nos hace sentir un poquito más dueños de los espacios que durante el día. Esa sensación está dada un poquito en el corto, sobre todo hacia el final. Generar intimidad entre la ciudad y el espectador era imprescindible.

Y por otro lado está la dimensión política de esta ficción, ¿cómo trabajaron esta dimensión?

AC: Fuimos muy conscientes del desafío que implicaba meter lo político, tanto histórico como actual, en una ficción por fuera de los lugares comunes del cine realista o documental. Sabíamos entonces que había dos dimensiones de abordaje, lo sutil y simbólico por un lado, y por otro perderle el miedo a citar lisa y llanamente los procesos políticos, con nombre y apellido. Un prurito muy habitual en el cine argentino en general cuando se quiere hablar de política en las ficciones. Y al mismo tiempo, no es solo hablar de política, sino tomar una postura al respecto y explicitar de una forma u otra del lado en el que estamos ubicados como realizadores, dentro de un esquema político. Sabíamos que atacábamos tanto a una Córdoba conservadora y clerical, que tenía continuidad en políticas actuales. Y eso se escucha en un momento del corto por medio de un diálogo encendido y acusador que el periodista Mariano Saravia por radio tiene con un representante de la juventud de Cambiemos, acusándolo de ser parte de un programa político que atentó históricamente contra el pueblo argentino.

NA: Estoy de acuerdo, aunque para mí es más complejo pensar en la dimensión política de una película cuando se la encara de modo ficcional. Creo que en ese aspecto el cortometraje, que claramente tiene un bando de “los buenos” y un bando de “los malos”, carga con cierta inocencia, pero plantea cosas más interesantes por fuera de esos antagonismos. Para mí nunca fue una discusión sobre partidos políticos en sí, sino más bien de corrientes de pensamiento propias de cada generación. El problema en esencia es ideológico. Si la premisa del oso fuese cierta, si el oso se moviera cada vez que la ciudad retumba en la calle, entonces hoy quizás deberíamos pensar que los nuevos movimientos no están tan vinculados a partidos políticos como a necesidades y urgencias propias de esta época. 

Florencia Rubio y Rafael Rodríguez, en una escena del filme.

¿Cómo pensaron la filmación de la ciudad? Hay planos de la ciudad muy sugestivos, como si esas calles guardaran una historia secreta que los cordobeses no conocen…

AC: Para mí era importante esa idea, saber que lo público es simbólico todo el tiempo, y por ende que obedece a decisiones políticas macro y urbanas que se van tomando con diferentes objetivos, sean del bando político que sean, en diferentes momentos de la historia. ¡Y que pueden vincularse entre sí! Entonces la idea justamente era poner lo público todo el tiempo en perspectiva con respecto a ese lugar de mirada. Y a su vez, darles nuevos sentidos, porque tampoco dejan de ser elementos del campo de juego de la ficción que armamos, y eso resignifica todo en función de lo que se quiere contar ahora, con nuestras propias reglas. Así que nos sentimos un poco como interventores también de lo público, y gestores políticos desde nuestro rol simbólico como constructores de imágenes y ficciones. El final del corto es una clara muestra de ello.

Por otro lado, ¿cómo fue filmar un noir?

AC: Por suerte, teníamos presupuesto porque habíamos ganado el primer concurso de guiones del Polo Audiovisual para la realización de cortometrajes y bromeábamos durante el rodaje con que estábamos haciendo el corto más caro a la fecha (por ser los primeros en ganar dicho concurso) de la historia del cine cordobés. Así que con ese dinero nos permitimos ser muy ambiciosos formalmente hablando y en las decisiones estéticas que tomábamos. Capaz incluso hasta ambiciosos de más. Por ejemplo, decidimos doblar toda la banda de sonido entera, diálogos y ruidos, justamente con el objetivo sonoro de vaciar la ciudad y reconstruirla entera auditivamente en post producción. Eso funcionaba también como un homenaje al cine negro clásico que se filmaba entero en estudio y casi siempre doblando a todos los actores. Eso genero aun paisaje sonoro propio que nos acercaba más al género y nos alejaba del realismo, que era algo que no queríamos precisamente, ser realistas. La fotografía e iluminación tenía el mismo objetivo. Y las sobreimpresiones de montaje que aparecen en la edición llevan también a ese clima de pesadilla cuasi fantástica que queríamos connotar. La música también aparece en sintonía con esto.

Por último, el sonido. El trabajo con el sonido es tremendo, la forma en que se trabajan los primeros y segundos planos sonoros es muy elaborada…

NA: El juego con el sonido para mí fue lo más entretenido a nivel técnico… Porque implicó casi un rodaje paralelo. Un problema recurrente al filmar fue que si bien el montaje intenta ocultar los autos lo máximo posible, a nivel sonoro no había manera de quitarlos. Si el rodaje comenzaba a las 21/22 horas, generalmente se hacía imposible ocultar toda esa información sonora. Nos gustaba la idea de escuchar una Córdoba silenciosa, por ende con Manu Yeri, decidimos reconstruir la ciudad desde cero, siendo lo más plásticos posibles en términos de género y de ficción. Grabamos pistas de base en Ciudad Universitaria a las 3 am en invierno, solo para tener un silencio que nos sirviera como piso, y después sumamos sonidos de a poco, intentando que pudieran distinguirse en nuestro oído. Doblamos los diálogos justamente para no tener interferencias en eso. El resultado para mí fue muy gratificante porque funciona. Casi nada de lo que escuchamos fue registrado en directo.  Y la música es lo más neo-noir synth cordobés que puede venir. Y es un lugar entre retro/vintage y  contemporáneo al mismo tiempo que el corto también agradece.

Por Martín Iparraguirre

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Cierre del 35 Festival Internacional de Mar del Plata

Fin de fiesta feliz

Cecilia Barrionuevo y Fernando Juan Lima en la ceremonia virtual de cierre del encuentro, junto al equipo de programadores.

El cine cordobés descolló en Mar del Plata y “Esquirlas” se llevó cinco premios, entre ellos a Mejor Directora para Natalia Garayalde   

La entrega de premios del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata confirmó anoche lo que ya se intuía en el éter invisible del universo virtual en que se desarrolló la 35 edición, que se volvió la más importante para la historia de Córdoba. Si bien los premios constituyen una instancia relativa para validar la calidad de un filme, lo cierto es que nuestra Provincia nunca se trajo tantos galardones del encuentro marplatense: casi todas las películas participantes en las competencias oficiales merecieron algún reconocimiento, algo que no es casualidad pues todas ostentaron a su modo una calidad infrecuente en el encuentro de la ciudad feliz (hasta se diría que “Un cuerpo estalló en mil pedazos”, de Martín Sappia, la única que se quedó sin galardones, merecía otra suerte).

El protagonismo absoluto se lo llevó “Esquirlas”, de Natalia Garayalde –habitual columnista de HOY DÍA CÓRDOBA-, quien en su debut como directora se alzó con el premio oficial a la Mejor Dirección de la Competencia Argentina de Largometrajes, además de varios premios no oficiales, sección donde literalmente arrasó: se llevó el reconocimiento a la Mejor Película Argentina otorgado por la Asociación de Cronistas Cinematográficos (ACCA), el premio a la Mejor Ópera Prima dado por la Asociación de Directores de Cine PCI, a la Mejor Película de Perspectiva de Género y una Mención Especial por su Edición, para Julieta Seco y el citado Martín Sappia, director de “Un cuerpo…” que mereció este reconocimiento. A su vez, dentro de la misma Competencia Argentina de largos, “Las motitos”, de Inés Barrionuevo y Gabriela Vidal, se llevó el premio Patacón a Mejor Actriz para Carolina Godoy y el premio que otorga la Asociación Argentina de Sonidistas Audiovisuales al Mejor Sonido, para Atilio Sánchez.

Ya en el apartado de cortometrajes, el jovencísimo director Pablo Martín Weber, estudiante del Departamento de Cine de la Facultad de Artes de la UNC, se llevó el Premio Astor Piazzolla al Mejor Cortometraje de la Competencia Argentina, máximo galardón de la sección oficial, con su particularísimo “Homenaje a la obra de Philip Henry Gosse”, que también ganó dos premios respectivos en la sección independiente, con el premio a Mejor Corto que otorga el Fondo Nacional de las Artes y el premio homónimo que elige el Banco Nación, Lahaye Media y Pomeranec Sonido. Para completar el podio, el cortometraje “Distanciades”, de Paula Arancibia Bravo, también estudiante de la UNC, mereció una Mención Honorífica del jurado del Premio Georges-Méliès al Mejor Cortometraje Latinoamericano con temática de diversidad.

De esta manera, en una edición insólita donde Mar del Plata consiguió mantener su estándar de calidad en la programación y las actividades paralelas pese a las dificultades de la pandemia, Córdoba brilló con luz propia gracias al talento de sus directoras y directores, que se siguen renovando en un contexto de mayor equidad, pues este año participaron en igualdad numérica tanto hombres como mujeres. Un reconocimiento merecido y una noticia para celebrar en un año durísimo para la comunidad cinematográfica local.

Natalia Garayalde agradeció vía virtual los reconocimientos.

Por lo demás, el documental español “El año del descubrimiento”, de Luis López Carrasco, ganó el Astor de Oro como la Mejor Película de la Competencia Internacional, mientras que el argentino Nicolás Prividera se llevó el premio al Mejor Guion por “Adiós a la memoria”, la actriz María Villar se impuso en la categoría Mejor Interpretación por su notable papel en “Isabella”, de Matías Piñeiro, quien además ganó el reconocimiento a la Mejor Dirección de la sección; y la debutante coreana Yoon Dan-bi obtuvo el Premio Especial del Jurado por “Moving on”.

Notable entrecruzamiento de tiempos, imágenes y sonidos, el documental de López Carrasco aborda la crisis de la región de Murcia en 1992 a través de los testimonios de los propios operarios e hijos de trabajadores que relatan la tragedia social que vivió esta zona de España mientras Barcelona se preparaba para recibir los Juegos Olímpicos de 1992, en un filme que propone una narración simultánea y paralela entre ese pasado y el presente que lo vuelve muy original.

En la Competencia Latinoamericana se impuso la extrañísima “Los conductos”, película realizada en fílmico por el director colombiano residente en Francia Camilo Restrepo. Suerte de thriller alucinado, donde las sombras tienen más protagonismo que la luz, el filme sigue la suerte de un personaje decidido a matar al jefe de una secta a la que ha pertenecido, en una suerte de alegoría sobre la violencia en Colombia que tiene mucho de realidad: el actor principal en realidad se interpreta prácticamente a sí mismo porque vivió una historia similar. Los filmes “Mascarados”, de los hermanos brasileños Marcela y Henrique Borella, y “Fauna” del mexicano Nicolás Pereda, recibieron también Menciones Especiales en la sección.

En cuanto a la competencia de cintas nacionales, además de los premios a las películas locales ya reseñados, “El tiempo perdido”, de María Álvarez, ganó como como Mejor Largometraje y el director Edgardo Castro recibió una mención especial por “Las ranas”. En la Competencia de Estados Alterados, por último, la Mejor Película fue la notable “Mes chers espions”, de Vladimir León, y el jurado otorgó una mención especial para “Heliconia”, de Paula Rodríguez Polanco.

Se terminó así una nueva edición de Mar del Plata, donde el festival tuvo que asumir nuevos desafíos ante la imposición de la virtualidad, que todo indica fueron superados: según los primeros números, más de 250.000 espectadores participaron del encuentro vía su sitio oficial (100.000 a través de Cine.ar Play y TV y 180.000 vistas en el canal de YouTube), una repercusión que confirma la necesidad de federalizar este tipo de encuentros. Acaso el futuro traiga nuevas posibilidades y esperanzas.

Por Martín Iparraguirre

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35 Festival Internacional de Mar del Plata – Algunas películas

Familias atravesadas por la historia

“Moving on”

Algunas películas de la 35 edición del Festival Internacional de Mar del Plata

El frío helado del mundo virtual no le hace justicia al Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, que consigue sostener el fervor cinéfilo que lo distingue a fuerza de una programación con mucho trabajo detrás en un año donde la producción mundial de cine estuvo en gran parte paralizada. Cualquier espectador que pase por su plataforma podrá acceder a una variedad de propuestas tan amplia que difícilmente resulte indiferente a los placeres y las posibilidades que el séptimo arte tiene para ofrecer, en momentos donde su potencia reparadora cobra doble relevancia ante la tristeza colectiva que generó la muerte de Diego Maradona. A la amplia oferta de películas, se suman los diálogos con sus propias directoras y directores o las “Charlas con Maestros” que, todos los días a las 18, ofrece en vivo el festival por su canal de Youtube  (MarFilmFestival), por donde ya pasaron figuras como los norteamericanos Walter Hill, Miranda July o el animador Glen Keane, el catalán Albert Serra o el colombiano Andrés Duque. Hoy será el turno de la portuguesa Rita Azevedo Gomes, un verdadero privilegio para quienes entienden al cine como una forma poética de relacionarse con el mundo. Todas las actividades pueden revivirse además en el canal del festival. La 35 edición del encuentro marplatense mantiene su nivel clásico de exigencia y deja ya una certeza: la pandemia que frenó al mundo no pudo con el cine.

Por lo demás, basta asomarse a la Competencia Internacional del encuentro para confirmar la heterogeneidad que caracteriza a Mar del Plata. De la singularísima mezcla de inocencia, ironía y delirio propia del japonés Sion Sono en “Red Post on Escher Street” –que ayer ya salió de cartelera–, se puede pasar al retrato sutil de la intimidad de una familia de clase media en la surcoreana “Moving on”, ópera prima de la realizadora Yoon Dan-bi, o al reencuentro reflexivo con el pasado personal del argentino Nicolás Prividera en “Adiós a la memoria”, último opus del realizador de “M” (2007) y “Tierra de los padres” (2011), que el miércoles se estrenó en la sección.

“Adiós a la memoria”

Esta variedad de propuestas no reniega de una línea editorial del encuentro, que se detecta en ciertos puentes que se pueden establecer entre las películas de las distintas secciones. Si hablamos de la competencia principal, la reflexión sobre los lazos familiares hermana por ejemplo a “Moving on” y “Adiós a la memoria” (*), películas que sin embargo no podrían ser más disímiles en términos estéticos y narrativos. La ópera prima de Yoon Dan-bi es un retrato amable y sutilmente conmovedor sobre la dinámica íntima de una familia sumida en una crisis imperceptible, que atraviesa silenciosamente a sus miembros. Al inicio, el padre del grupo familiar se muda junto a sus dos hijos, la preadolescente Okju y su hermano menor Doonjo, a la casa de su propio progenitor, más amplia y reconfortante que la suya, porque éste ha sufrido un problema de salud. La ausencia de la esposa abre una incógnita que se irá develando paulatinamente, aunque al grupo se sumará pronto la tía de los chicos, también en crisis con su pareja. Desde la mirada de los más pequeños, la directora presentará paulatinamente los conflictos de cada miembro de la familia, que no son nada extravagantes y hasta se diría universales: desde las restricciones  económicas que vive el padre en un tiempo de crisis, el despertar amoroso que se asoma en Okju mientras procesa el abandono de su madre, el fin del sueño romántico de la tía en su matrimonio, la avanzada edad del abuelo, la inconciencia del niño. Siempre medida en su tono, con planos amplios que registran la comedia humana que viven sus protagonistas a cierta distancia pero con un cariño que se refleja en la belleza de su puesta en escena, la directora irá desplegando las formas en que cada quién intentará afrontar sus dramas con la familia como un endeble refugio, pues no termina de asumir su crisis y por momentos puede funcionar más como una carga para sus miembros. Plena de humanidad, sin caer nunca en la cursilería, la película ofrece momentos de auténtica emotividad en un retrato que nunca cede a la idealización de la institución social que aborda, aunque tampoco deje de mirarla con afecto.

Como en todas las películas del director, la historia familiar se cruza con la Historia política en mayúsculas en “Adiós a la memoria”, donde Prividera revisa la vida de su padre Héctor, modificada irremediablemente por la desaparición de su esposa Marta Sierra –madre del director– en la última dictadura militar argentina. Ensayo sobre la memoria como indica ya su título, el disparador de la película es un hecho tan triste como significativo para el director: los olvidos que sufre su padre a causa de la enfermedad de Alzheimer. Claro que en vez de circunscribirlo a un drama personal como haría cualquier persona, Prividera lo utiliza como trampolín para revisar no sólo la relación con su padre y la forma en que procesó la desaparición de su madre, sino también la propia historia Argentina, sus formas de memoria o de olvidos, el neoliberalismo, las relaciones entre las clases sociales y la ilusión siempre latente de un cambio social. Todo, atravesado por una reflexión sobre el estatuto de la imagen como documento histórico, como reservorio acaso perecedero de un tiempo que se esfuma en el aire tan pronto como el hombre intenta olvidar aquello que lo hiere.

“Correspondencia”

El mecanismo narrativo del filme parte de la lucidez del director para interpretar una experiencia histórica en la dimensión más íntima de su familia, representada en este caso por las filmaciones caseras de su padre, entre otros archivos, donde Prividera puede leer tanto el trauma que llevó a su progenitor a aislarse del mundo en pos de un olvido imposible, que sólo llegaría con la enfermedad, como el síntoma de un país que no se anima a verse de frente a sí mismo, condenado a repetir cíclicamente sus tragedias. Con el auxilio de un conjunto de pensadores que proyectan sus reflexiones a un terreno universal, “Adiós a la memoria” es testimonio de toda una línea de películas que se encuentran en el Festival de Mar del Plata, como la ya comentada “Esquirlas” o “Como el cielo después de llover”, de Mercedes Gaviria, que utilizan la memoria personal resguardada en videos familiares para pensar nuestra historia colectiva desde la más viva y ardiente intimidad, con una potencia que sólo el cine puede lograr.

Pero si de memoria se trata, acaso las cartas sigan siendo aún hoy su soporte más confiable, en tiempos donde la fugacidad de la imagen digital amenaza con potenciar notablemente su fragilidad. El mediometraje “Correspondencia”, de la chilena Dominga Sotomayor y la española Carla Simón, es otro ensayo hermoso que piensa la vida familiar en un contexto histórico preciso, donde los acontecimientos que sacuden a una sociedad repercuten directamente en las perspectivas de vida y la estabilidad emocional de sus miembros. Filmada en forma de una conversación epistolar entre las jóvenes cineastas, donde ambas reflexionan sobre sus familias, la maternidad, los mandatos sociales y el cine mientras van tejiendo un nuevo vínculo afectivo; la película constituye un tratado amoroso sobre la condición de la mujer en nuestros días, con imágenes de archivos familiares o de la propia cotidianeidad de las directoras que se van cruzando amablemente como epístolas lúcidas hasta que la historia irrumpe con la furia que la caracteriza: el estallido social de octubre de 2019 en Chile cierne un manto de sombra sobre la vida de Sotomayor, que termina el filme con una certeza atroz. ¿Cómo hablar de cine cuando los jóvenes quedan ciegos en las calles por los perdigones de Carabineros? Se preguntará la cineasta, que afirmará sin titubear: “Recordé la normalidad, aquí seguimos en dictadura”. Acaso su propia película sea la mejor respuesta al dilema.

Por Martín Iparraguirre

Copyleft 2020

* “Moving on” y “Adiós a la memoria” se podrán ver hasta este viernes 27 de noviembre por última vez, mientras que “Correspondencia” seguirá en cartelera hasta el domingo, siempre en el sitio del festival: www.mardelplatafilmfest.com

35 Festival Internacional de Mar del Plata – Algunas películas

Ecos de otros tiempos, en nuestro tiempo 

“Las Mil y Una”

Recomendaciones de la 35 edición del Festival Internacional de Mar del Plata 

El Festival Internacional de Cine de Mar del Plata transita su 35 edición sin los encantos que ofrece la “ciudad feliz” por las restricciones que impone la pandemia, algo que sin dudas afecta la experiencia cinéfila -que se define por cierta disposición a encontrarse con otros en el disfrute compartido del cine-, pero que a través de la virtualidad abre posibilidades hasta el momento inéditas: por una vez, todos los argentinos con medios de conexión suficientes para soportar ciertas condiciones de reproducción, pueden acceder a las películas que ofrece el encuentro. Cada mañana, a través de la página https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/, se van publicando las películas que estrenan en la jornada y los interesados pueden sacar entradas gratuitas para verlas durante las siguientes 72 horas, aunque los cupos de espectadores son limitados. De esta suerte, tanto un habitante de Ushuaia como otro La Quiaca pudo ver, en los últimos días, la riquísima variedad de propuestas que ofrece un festival donde el cine de autor más prestigiado del mundo convive con películas de directores debutantes, cine social latinoamericano, obras rescatadas del pasado o filmes de género puro y duro como el terror fantástico, entre muchas otras posibilidades. 

Por lo pronto, en estos primeros días del encuentro, la producción cordobesa se hizo notar con fuerza gracias al estreno de “Un cuerpo estalló en mil pedazos”, de Martín Sappia, “Esquirlas”, de Natalia Garayalde, y “Homenaje a la obra de Phipil Henry Gosse”, de Pablo Martín Weber. La razón no está ya en la atención que, hace unos diez años, pudo generar en Buenos Aires la proliferación de películas cordobesas sino en la calidad propia de estas obras que, cada una a su modo, muestran la construcción de una mirada singular sobre el mundo y los seres que lo habitan, propia de los directores que las firman. Con el notable ensayo de Sappia sobre la figura casi mitológica de Jorge Bonino ya fuera de cartelera, vale la pena dedicar unas líneas a las películas de Garayalde y Weber, que seguirán por algunas horas más a disposición de sus virtuales espectadores en el sitio web del festival. 

Testimonio íntimo de la perversidad política que caracterizó a un tiempo emblemático de Argentina, “Esquirlas” constituye una película ineludible para pensar no sólo nuestra historia sino también los modos que puede adoptar la política en el presente, a partir de las diferentes concepciones que se ponen en juego sobre las prioridades y responsabilidades del Estado respecto a la población. Como se sabe, la película versa sobre las explosiones en la Fábrica Militar de Río III, aunque el giro micropolítico que propone, de una potencia inusitada, se encuentra en su punto de vista. Estructurada a partir de los videos caseros que la propia cineasta filmó con apenas 12 años en los trágicos días de noviembre de 1994, cuando aconteció la explosión, el filme ofrece un acercamiento en primera persona a las consecuencias que tuvo en la familia de la directora y en su comunidad, que se extienden como una amenaza atroz sobre el presente. El contraste entre la mirada cándida de la propia Garayalde jugando a registrar el caos colectivo que acontecía en una ciudad en estado de guerra con la indiferencia, la mentira y el cinismo de la clase política y judicial, reflejado en algunos documentos de época, convocan a la indignación y marca los límites que nunca deberían volverse a cruzarse en la historia política argentina. El filme, que es uno de los candidatos en la Competencia Argentina, se podrá ver hasta hoy en el festival.

“Homenaje a la obra de Phipil Henry Gosse”, de Pablo Martín Weber

Tan personal a su modo como el filme de Garayalde, el ensayo de Weber es un cruce lúdico entre las reflexiones del joven director respecto al devenir tecnológico de la especie humana con los postulados del naturalista británico Phipil Henry Gosse, que en pleno siglo XIX intentó conciliar el estudio de los fósiles y el universo de los corales con la mitología cristiana. La perspicacia de Weber consigue tender relaciones sorprendentes entre los conceptos de Gosse (que para explicar la contradicción entre los 6.000 años de historia que postulaba el Génesis para el mundo con los datos de la realidad que ofrecían sus amados fósiles, postuló la posibilidad de que Dios hubiera creado la tierra con un pasado implícito, inexistente) y la materialidad del mundo digital, entre el estudio arqueológico y los archivos tecnológicos como testimonio de nuestra era, en un juego especulativo que se abre a múltiples posibilidades que pueden derivar tanto en una reflexión sobre las falsas realidades creadas por la tecnología digital como sobre la estrategia comunicacional del Estado Islámico, a partir de películas del propio grupo terrorista extraídas de empresas de seguridad norteamericanas. “Homenaje a la obra de Phipil Henry Gosse” se presenta en la Competencia Argentina de Cortometrajes y se podrá ver hasta el 29 de noviembre. 

Dentro de la Competencia Internacional, por último, hoy será también el último día para ver “Las Mil y Una”, de Clarisa Navas, un interesante acercamiento a la vida comunitaria de un barrio precario de Corrientes. Filmada a partir de planos secuencia que siguen obsesivamente a su protagonista Iris, una adolescente amante del básquet que ha dejado la escuela, la película logra sortear el mayor desafío que enfrenta cualquier cineasta que pretenda filmar a una clase social relegada: evita caer en la conmiseración y la lástima tanto como en su reverso complementario, la estigmatización de los otros. Al contrario, Navas logra que la cámara se instale en el barrio de Las Mil Viviendas como un habitante más para seguir el derrotero de un grupo de adolescentes en busca de su propia identidad en un mundo hostil, donde la violencia y la discriminación conviven con los lazos de solidaridad que pueden tejerse entre quienes son considerados diferentes. Con un cariño notable por sus personajes, la directora se centrará paulatinamente en el despertar sexual de Iris (la debutante Sofía Cabrera), quien casi sin darse cuenta se irá enamorando de Renata, una joven algo mayor que ella y de vida diametralmente opuesta, que carga con varios estigmas por su forma de supervivencia lejos de las convenciones morales. En torno a ellas, un conjunto heterogéneo de personajes irá rotando para extender el cuadro a gran parte del barrio, un verdadero microuniverso donde el crimen y las drogas pueden convivir con el amor sincero de una pareja, la amistad desinteresada o el cuidado de los otros. 

Por Martín Iparraguirre 

Copyleft 2020 

35 Festival Internacional de Mar del Plata – “Esquirlas”

Imágenes del horror

Natalia Garayalde en su juventud, con la cámara con la que registró las consecuencias de la explosión en Río III.

Natalia Garayalde estrena “Esquirlas” en el Festival Internacional de Mar del Plata, una película que cruza la historia personal de su familia con la explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero 

El cine local volverá a pisar fuerte este lunes en la 35 edición del Festival Internacional de Mar del Plata, luego de la proyección el sábado de “Un cuerpo estalló en mil pedazos”, la heterogénea exploración de la figura de Jorge Bonino ofrecida por Martín Sappia, con el estreno de “Esquirlas”, primer largometráje de Natalia Garayalde, que además es periodista y habitual columnista de cine de Hoy Día Córdoba, quien propone un regreso personal a uno de los episodios más traumáticos de nuestra historia: la explosión de la Fábrica Militar de Río Tercero, acontecida hace ya 25 años. Oriunda de la localidad, Natalia tenía apenas 12 años cuando ocurrió la catástrofe, pero ya anidaba en ella la vocación de cineasta pues bastó que su padre tuviera una cámara de video para que saliera a registrar los momentos inmediatamente posteriores al estallido, mientras el resto del pueblo escapaba de las explosiones y de los miles de proyectiles que se cernían sobre la ciudad. Ya de adulta, decidida a retratar aquél ataque a la población por parte del propio Estado argentino, todo un símbolo del país de Carlos Menem -aún impune pese a que se demostró su vinculación con la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia-, Natalia volvió a esas filmaciones de su juventud para plasmar la propia tragedia de su familia como un testimonio micropolítico de una hecatombe mayor, que no sólo remite al pasado de nuestro país sino que aún amenaza a los pobladores de Río Tercero bajo la siniestra sombra del Polo Químico que se extiende sobre la ciudad. “Veinticinco años después, aquel material captado desde la mirada cándida y sorprendida de una niña que jugaba con su hermana a hacer móviles periodísticos se convierte en un testimonio reflexivo y doloroso sobre la familia, la destrucción de una ciudad, los rastros del horror, la verdad siniestra sobre el caso y las heridas difíciles de cerrar”, adelanta la sinópsis del filme, que se presenta en la Competencia Argentina y que por los comentarios previos de los críticos que accedieron al material, promete ser una de las grandes candidatas de la sección.

En primer lugar, me gustaría preguntarte ¿Cómo fuiste concibiendo la película a partir del hallazgo de esos videos de tu infancia? 

Natalia Garayalde (NG): Encontré los casetes en el proceso de un duelo. Ya había iniciado una investigación sobre las explosiones y el tráfico de armas para hacer una película sobre un hecho impune que se estaba olvidando. Me llevó mucho tiempo incorporar el material personal al montaje porque no quería hacer un documental autoreferencial. Finalmente entendí que una historia familiar está atravesada por esas mismas condiciones socioculturales que pretendía cuestionar en mi película.

¿Cómo trabajaste esas imágenes y cómo fue la investigación de archivos que tuviste que realizar para recrear el hecho de la explosión? 

NG: Hay material de diferente procedencia, pública y privada. Tengo una colección de archivos mediáticos recolectados durante más de 10 años de investigación. Las entrevistas y lecturas me orientaron en la subtrama política del guión y en las apariciones de los personajes públicos: el Juez, la querellante, el operario, el militar y el presidente. 

La escena de la explosión es un registro documental del éxodo caótico de la población mientras estaba siendo bombardeada por más de veinte mil proyectiles. En una ciudad de cuarenta mil habitantes, eso significa que había un misil por cada dos personas. 

¿Cómo construiste en términos estéticos y narrativos esa mirada al pasado? ¿Te inspiraste en algunxs directorxs o filmes específicos? 

NG: El material ya tenía esa estética pixelada de verde y magenta. Es una particularidad concreta de los casetes que tiene la potencia de lanzarnos por un tobogán a la década de los `90. Las camperas de ciré, la permanente de mi mamá, los cuadros de Xuxa y Mafalda, la banda sonora de Sui Generis o Aerosmith, la remera de Angelo Paolo y la centralidad de la televisión en una familia crean una escenografía de esos años. Menem es, además, un monumento de los noventa con su modo pornográfico de vaciar el Estado: esa figura pública que jugaba al tenis por la mañana y vendía armas por la tarde. 

Mi inspiración fílmica vino más por el género found footage o metraje encontrado. Busqué películas que usaran o imitaran el registro cotidiano. En mi pequeño altar de la isla de edición estaban Sandra Wollner y su “Imagen Imposible”, el regreso de Guy Maddin a su “Winnipeg”, el albúm familiar de Allan Berliner, la reinterpretación de archivos de Joao Moreira Salles, Jonas Mekas, Chris Marker, Harun Faroki, Abbas Fadhel y muchas influencias más.

La película no sólo trabaja sobre el terrible hecho de la explosión de la Fábrica Militar sino que también se proyecta al presente con la amenaza del Polo Químico y Militar sobre la ciudad, me gustaría que me contaras sobre esta cuestión. 

NG: La amenaza química como tema fue surgiendo durante la realización de la película. Cada vez que visitaba Río Tercero quedaba atrapada en esa nube de fosgeno y amoniaco. Es una atmósfera invisible que tiene marcas en nuestros cuerpos. El tema se impuso como un rumor molesto y terrorífico que no me permitía dormir. ¿Y si esto nos está enfermando y matando? 

Un operario de la fábrica me mostró una foto con dos cráteres para explicarme que habían provocado dos explosiones simultáneas para dirigir la onda expansiva. “Era mejor que las bombas cayeran sobre las zonas más pobladas que sobre el Polo Químico”, me dijo. Recordé que esa misma mañana de las explosiones, al costado de la ruta, desde la radio del auto que me había salvado, una voz rogaba que ninguno de los veinte mil proyectiles impactara sobre un tanque de cloro.

¿Qué conclusiones sacas luego de realizar la película sobre la forma en que Córdoba procesó la explosión de la Fábrica Militar?

NG: No creo que pueda sacar muchas conclusiones sobre la conducta de las poblaciones ante un hecho trágico. Solo intento molestar un poco con las preguntas insistentes, como esa niña de los casetes, sobre la injusticia de un acto violento, los modos de vida y la precariedad de nuestros cuerpos. En este proceso leí teorías sobre el derecho al olvido de las personas que sufrieron algún trauma. Incluso intenté despojarme de esta carga. Durante muchos años, intenté olvidarme de esa experiencia. Una promesa que me hacía a modo de consuelo. Pero las evocaciones sobrevenían fuera de mi control y dominio. Quizás por eso también hice esta película.

Por Martín Iparraguirre

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Festival de Mar del Plata 2020

Atarrabi et Mikelats

Lista de películas recomendadas sección por sección para el Festival de Mar del Plaaa 2020. Debajo de cada película, encontrarán un link que los llevará directamente a la página del filme con su sinopsis y los días en que estará disponible para ver. 

Además, sumo entre paréntesis dos criterios: Recomendada (R) y Muy Recomendada (MR)

Competencia Internacional

Adiós a la memoria (Documental-MR),  de Nicolás Prividera – Argentina – 2020 – 95’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/adios-a-la-memoria

El año del descubrimiento (Ficción-R), de Luis López Carrasco – España, Suiza – 2020 – 200’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/el-ano-del-descubrimiento

Isabella (Comedia inspirada en las obras de Shakespeare-R), de Matías Piñeiro – Argentina – 2020 – 80’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/isabella

Las Mil y Una (Película sobre la iniciación amorosa-MR), de Clarisa Navas – Argentina, Alemania – 2020 – 120’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/las-mil-y-una

Moving on (Drama familiar-MR), de Dan-bi Yoon – Corea del Sur – 2020 – 105’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/las-mil-y-una

Seize printemps (Peli sobre la iniciación amorosa, R) de Suzanne Lindon – Francia – 2020 – 73’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/seize-printemps

Nosotros nunca moriremos (Drama sobre la pérdida de un hijo, R), de Eduardo Crespo – Argentina – 2020 – 83’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/nosotros-nunca-moriremos

Shiva Baby (Comedia-R), de Emma Seligman – Estados Unidos – 2020 – 77’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/shiva-baby

Competencia Latinoamericana

Chico ventana también quisiera tener un submarino (MR), de Alex Piperno – Argentina, Brasil, Países Bajos, Filipinas – 2020 – 85’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/chico-ventana-tambien-quisiera-tener-un-submarino

Como el cielo después de llover (R), de Mercedes Gaviria – Argentina, Colombia – 2020 – 73’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/como-el-cielo-despues-de-llover

Fauna (MR),  de Nicolás Pereda – México, Canadá – 2020 – 70’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/fauna

La escuela del bosque (Documental-R), de Gonzalo Castro – Argentina – 2020 – 88’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/la-escuela-del-bosque

Los conductos (MR), de Camilo Restrepo – Francia, Colombia, Brasil – 2020 – 70’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/los-conductos

Mascarados (Docu-R), de Marcela Borela, Henrique Borela – Brasil – 2020 – 66’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/mascarados

Selva trágica (Documental-R), de Yulene Olaizola – México, Francia, Colombia – 2020 – 96’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/selva-tragica

Competencia Argentina

1982 (Docu sobre la Guerra de Malvinas, MR), de Lucas Gallo – Argentina, Brasil – 2019 – 90’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/1982

El tiempo perdido (MR), de María Álvarez – Argentina – 2020 – 102’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/el-tiempo-perdido

Esquirlas (Película cordobesa, MR), de Natalia Garayalde – Argentina – 2020 – 70’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/esquirlas

Historia de lo oculto, de Cristian Ponce – Argentina – 2020 – 82’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/historia-de-lo-oculto

Las motitos (película cordobesa, MR), de Inés María Barrionuevo, María Gabriela Vidal – Argentina – 2020 – 84’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/las-motitos

Las Ranas (MR), de Edgardo Castro – Argentina – 2020 – 77’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/las-ranas

Un crimen común (thriller político – MR), de Francisco Márquez – Argentina, Brasil, Suiza – 2020 – 96’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/un-crimen-comun

Un cuerpo estalló en mil pedazos (película cordobesa sobre Jorbe Bonino- MR), de Martín Sappia – Argentina – 2020 – 91’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/un-cuerpo-estallo-en-mil-pedazos

Competencia Argentina de Cortos

Homenaje a la obra de Philip Henry Gosse (Película cordobesa, MR) de Pablo Martín Weber – Argentina – 2020 – 22’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/homenaje-a-la-obra-de-philip-henry-gosse

Las credenciales (MR), de Manuel Ferrari – Argentina, Alemania – 2020 – 20’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/las-credenciales

Las sombras  (R), de Paulo Pécora – Argentina – 2020 – 18’

Luz distante – Capítulo 1 – Les desventurades (MR) de Santiago Reale – Argentina – 2020 – 29’

Competencia Estados Alterados

Anunciaron tormenta (película histórica – R), de Javier Fernández Vázquez – España – 2020 – 88’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/anunciaron-tormenta

Deja que las luces de alejen (película rodada en parte en Córdoba, R), de Javier Favot – Argentina, Uruguay – 2020 – 67’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/deja-que-las-luces-se-alejen

El tango del viudo y su espejo deformante (MR), de Raúl Ruiz, Valeria Sarmiento – Chile – 1967-2020 – 63’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/el-tango-del-viudo-y-su-espejo-deformante

Homelands (Película Serbia – R), de Jelena Maksimović – Serbia – 2020 – 63’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/homelands

Look Then Below (Docu experimental – R), de Ben Rivers – Reino Unido – 2020 – 22’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/look-then-below

Lúa vermella (Docu sobre un pueblo de Galicia – R), de Lois Patiño – España – 2020 – 84’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/lua-vermella

Mes chers espions (R), de Vladimir Léon – Francia, Rusia – 2020 – 134’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/mes-chers-espions

No existen treinta y seis maneras de mostrar cómo un hombre se sube a un caballo (Película sobre la cinefilia – MR), de Nicolás Zukerfeld – Argentina – 2020 – 63’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/no-existen-treinta-y-seis-maneras-de-mostrar-como-un-hombre-se-sube-a-un-caballo

Río Turbio (Sobre la mina de Rìo Turbio – R), de Tatiana Mazú Gonzalez – Argentina – 2020 – 82’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/rio-turbio

The Exit of the Trains (MR), de Radu Jude, Adrian Cioflâncă – Rumania – 2020 – 175’ 

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/the-exit-of-the-trains

Competencia En Tránsito 

En compañía (MR), de Ada Frontini – Argentina

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/en-compania

Selección Oficial Fuera de Competencia

El país de las últimas cosas (MR), de Alejandro Chomski – Argentina, República Dominicana – 2020 – 89’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/el-pais-de-las-ultimas-cosas

En la frontera (R), de José Celestino Campusano – Argentina – 2020 – 78’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/en-la-frontera

Inmortal (R), de Fernando Spiner – Argentina – 2020 – 97’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/inmortal

Las siamesas (MR), de Paula Hernández – Argentina – 2020 – 80’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/las-siamesas

Retiros (in)voluntarios (MR), de Sandra Gugliotta – Argentina – 2020 – 85’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/retiros-in-voluntarios

Edición Ilimitada (R), de Edgardo Cozarinsky, Santiago Loza, Virginia Cosin, Romina Paula – Argentina 

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/edicion-ilimitada

PANORAMA

Autores

Atarrabi et Mikelats (MR), de Eugène Green – Francia, Bélgica – 2020 – 122’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/atarrabi-et-mikelats

The Last City (MR), de Heinz Emigholz – Alemania – 2019 – 100´

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/the-last-city

The Woman Who Ran (Comedia dramática – MR), de Hong Sangsoo – Corea del Sur – 2020 – 77’ 

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/the-woman-who-ran

TRAYECTORIAS – SELECCIÓN OFICIAL FUERA DE COMPETENCIA

Manuel Antin

Cortázar & Antin: Cartas iluminadas (MR), de Cinthia V. Rajschmir – Argentina – 2018 – 65’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/cortazar-antin-cartas-iluminadas

La cifra impar (MR), de Manuel Antin – Argentina – 1962 – 82’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/la-cifra-impar

Edgardo Cozarinsky

Médium (MR), de Edgardo Cozarinsky – Argentina – 2020 – 70’

https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/pelicula/medium

HOMENAJES

Homenaje a Pino Solanas

La hora de los hornos – Parte 1: Neocolonialismo y violencia  (Película de Apertura – MR)

Homenaje a María Luisa Bemberg

Momentos (MR), de María Luisa Bemberg – Argentina – 1981 – 90’

De eso no se habla (MR), de María Luisa Bemberg – Argentina – 1993 – 105’

Homenaje a Rosario Bléfari

El arte musical (R), de Nahuel Ugazio – Argentina – 2020 – 27

Silvia Prieto (MR), de Martín Rejtman – Argentina – 1999 – 92’

Festival Internacional de Mar del Plata 2020

Fiesta con todos

“Esquirlas”, de Natalia Garayalde.

El sábado comienza la 35 edición del Festival Internacional de Mar del Plata, que será virtual y gratuito para todo el país

Como todas las dimensiones de la vida en este año absurdo, el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata 2020 estará marcado por ese virus invisible que logró lo que las distopías más atrevidas de Hollywood no se animaron a imaginar: interrumpir a cero la marcha desenfrenada del capitalismo mundial. Ventana a un futuro posible pero dudosamente deseable o variante democratizadora de una fiesta cinéfila que a muchos volverá a salvarnos de un año para el olvido, lo cierto es que la 35 edición del encuentro marplatense se realizará enteramente en forma virtual ante la persistencia de una pandemia que en Argentina recién parece llegar al pico de su primera hora. Decisión incuestionable en términos de salud pública que, aunque anula una dimensión central de todo festival como es el encuentro con los otros dentro de una sala oscura, tiene la virtud de abrir las posibilidades a miles de amantes del cine que esta vez podrán participar del tradicional encuentro marplatense, único “Clase A” de América Latina, en forma remota y de manera absolutamente gratuita.

“No podemos reunirnos físicamente en la Ciudad de Mar del Plata, pero vamos a estar unidos a través de todo el país”, celebró la directora artística del festival, la cordobesa Cecilia Barrionuevo, al presentar oficialmente el encuentro, oportunidad en la que destacó que “es un año delicado, pero también muy desafiante: en el mundo se pospusieron y cancelaron muchos festivales, así que para nosotros es una alegría enorme y un privilegio poder presentar esta edición del Festival”.

Nada tendrá costo para los espectadores en esta edición virtual del festival, que se llevará a cabo del 21 al 29 de noviembre a través de su página oficial (https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/), donde los interesados deberán registrarse en una plataforma especial -que hasta ayer no había sido habilitada aún- para acceder a las proyecciones. Eso sí, el acceso será limitado: cada día, a las 10 de la mañana se publicará la programación y habrá que sacar un ticket online gratuito para ingresar a la sala virtual, que tendrá una cierta capacidad. Lo bueno es que cada película estará disponible por 72 horas.

Si bien la edición virtual del “Mardelplatafilmfest”, como figura en las redes sociales, ofrecerá una programación reducida respecto a otros años, igualmente tendrá más de 100 películas de todo el mundo, a la vez que mantendrá sus siete competencias y sus principales secciones, formando “una constelación de películas que expresa la idea de cine que defendemos desde el festival”, como destacó Barrionuevo. Así, se incluirá una Selección Oficial Fuera de Competencia, más las ya tradicionales secciones de Autores, Trayectorias, Mar de Chicas y Chicos y Hora Cero, a la vez que habrá actividades especiales sobre nuevas tecnologías, cine de género, restauración de películas, crítica y análisis cinematográfico y la presentación de dos libros editados por el festival. 

A todo esto, se sumarán seis charlas con maestras y maestros de talla internacional entre quienes se encuentran una verdadera leyenda como Walter Hill, el español Albert Serra, la portuguesa Rita Azevedo Gómes, el italiano Roberto Minervini, la norteamericana Miranda July y el venezolano Andrés Duque, de quienes se presentarán retrospectivas o sus últimas películas. También habrá premios a las trayectorias de Norma Aleandro, Edgardo Cozarinsky y Manuel Antin, y se brindarán homenajes a Pino Solanas (a quien estará dedicado el festival),  María Luisa Bemberg y Rosario Bléfari, con la proyección de algunas de sus películas más emblemáticas.

Pese a la programación acotada, el cine cordobés tendrá nuevamente una presencia destacada en el encuentro, puesto que en la Competencia Argentina se estrenarán los largometrajes “Esquirlas”, ópera prima de la periodista y cineasta Natalia Garayalde sobre la explosión de la Fábrica Militar de Río III y su experiencia personal con las secuelas de la tragedia; “Las motitos”, de Inés María Barrionuevo y María Gabriela Vidal, inspirada en el libro “Los chicos de las motitos” de la propia Vidal; y “Un cuerpo estalló en mil pedazos”, ópera prima de Martín Sappia, que gira en torno a la figura elusiva y misteriosa del célebre artista Jorge Bonino. Además, en la Competencia de Cortometrajes de la misma sección se verá “Homenaje a la obra de Philip Henry Gosse”, de Pablo Martín Weber, filme sin dudas heterodoxo sobre el filósofo e historiador natural británico; y en la Competencia En Tránsito (dedicada a las producciones que aún están sin finalizar) se presentará “Sobre las nubes”, de María Aparicio, el esperado futuro filme de la directora de “Las Calles”.

“Las motitos”, de Inés Barrionuevo

La Competencia Internacional, centro evidente de todo festival, tendrá a su vez cuatro películas argentinas de directores renombrados: “Adiós a la memoria”, regreso tras las cámaras de Nicolás Prividera, destinado a provocar debate y reflexión con el entrecruzamiento que propone entre su historia personal y la del país para trabajar la memoria; “Isabella”, de Matías Piñeiro, un nuevo capítulo de su eterna revisión de Shakespeare en clave femenina y moderna; “Las Mil y Una”, de Clarisa Navas, sobre un amor inaugural entre dos chicas adolescentes; y “Nosotros nunca moriremos”, de Eduardo Crespo, acerca del duelo que debe enfrentar una madre por la muerte de su hijo. Todas ellas, competirán con las nuevas obras de autores reconocidos como el español Luis López Carrasco (“El año del descubrimiento”) o el japonés Sion Sono (“Red Post on Escher Street”), junto a jóvenes promesas por descubrir como la coreana Dan-bi Yoon (“Moving on”), la francesa Suzanne Lindon (“Spring Blossom”), la norteamericana Jessie Barr (“Sophie Jones”) y la canadiense Emma Seligman (“Shiva Baby”). La presencia femenina, como se notará, es tan fuerte como la masculina, toda una decisión política de la gestión del festival que vale la pena aplaudir.

Por su parte, la Competencia Latinoamericana ofrecerá un filme nacional, “La escuela del bosque”, de Gonzalo Castro, que estará junto a las nuevas obras de los mexicanos Nicolás Pereda (“Fauna”) y Yulene Olaizola (“Selva trágica”), los colombianos Camilo Restrepo (“Los conductos”) y Mercedes Gaviria (“Como el cielo después de llover”), los uruguayos Alex Piperno (“Chico ventana también quisiera tener un submarino”)  y Maximiliano Contenti (“Al morir la matinée”), y los brasileños Marcela y Henrique Borela (“Mascarados”), entre otros y otras.

Claro que esto es apenas un apunte de un mundo mucho mayor, pues por ejemplo la Competencia Estados Alterados promete una fiesta de la cinefilia con las nuevas obras de autores como el rumano Radu Jude (“The Exit of the Trains”), el británico  Ben Rivers (“Look Then Below”), el español Lois Patiño (“Lúa vermella”), o hasta un nuevo filme post-mortem del chileno Raúl Ruiz (“El tango del viudo y su espejo deformante”,  película remontada y completada por su compañera Valeria Sarmiento), por no hablar de las secciones paralelas que traerán las últimas obras de maestros venerados como Eugène Green (“Atarrabi et Mikelats”) o Hong Sangsoo (“The Woman Who Ran”).

Más federal que nunca gracias a la virtualidad obligada,  el festival tendrá también un tono netamente popular con la figura de Solanas planeando desde el inicio, pues la película de apertura será nada menos que “La hora de los hornos” (1968), el emblemático filme del realizador recientemente fallecido que merecerá una retrospectiva con sus filmes “Tangos, el exilio de Gardel” (1985), “Sur” (1988) y “El viaje” (1992). “Este no va a ser un festival en emergencia. Más bien va a ser el festival de la resistencia”, sintetizó Fernando Juan Lima, por primera vez a cargo del festival como presidente, al presentar el encuentro. Pues bien, la fiesta está servida y por una vez todas y todos están invitados al banquete.

Por Martín Iparraguirre

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PD: La programación completa se puede consultar en https://www.mardelplatafilmfest.com/35/es/.

El Detonar Preciso

El estallido necesario

Imagen de la primera edición de El Detonar Preciso realizada en Córdoba Capital en 2019

El viernes y sábado tendrá lugar una nueva edición de “El Detonar Preciso”, el encuentro audiovisual feminista

Por Martín Iparraguirre

La comunidad cinematográfica local se ha mantenido activa en este año inusual pese a las restricciones de la pandemia y todas las limitaciones a la actividad. Este fin de semana regresará una de sus propuestas más interesantes con la segunda edición de “El Detonar Preciso”, un encuentro audiovisual feminista organizado por el colectivo Diverses Audiovisuales de Córdoba (Divac), que el viernes y sábado ofrecerá de manera virtual proyecciones de películas nacionales e internacionales, capacitaciones, diálogos y charlas para todo público, de manera gratuita.    

“Divac es una colectiva audiovisual de mujeres y personas no binarias autoconvocadxs (sic) con el fin de dialogar, debatir y organizarnos para dar visibilidad a los derechos laborales y de equidad de género, en el ámbito de la comunidad audiovisual cordobesa. Somos un grupo de cineastas y trabajadores feministas de medios audiovisuales, que nos reunimos para trabajar y elaborar propuestas en contra de la precarización laboral y el vacío legal en el área de medios audiovisuales, buscando paridad con los varones”, afirmaron las integrantes de la organización en un diálogo donde repasaron los pormenores de este pequeño festival de grandes ambiciones pese a ser realizado de manera totalmente autogestiva.

¿Cómo nació “El Detonar” y cuáles son sus objetivos?

Divac: En el año 2018, organizamos un primer “Encuentro audiovisual Feminista” en el marco de un Congreso organizado por la Facultad de Artes (UNC). Ese primer encuentro tuvo solo una duración de dos horas pero contó con mucha participación y nos sirvió para conocer un poco el panorama y las problemáticas que nos atraviesan siendo mujeres y personas no binarias en el universo audiovisual de Córdoba. A partir de este encuentro es que comenzamos a darle forma a “El Detonar Preciso”, un espacio que tiene como objetivo principal tejer redes con mujeres y diversidades de Argentina y Latinoamérica, encontrarnos para poder pensar otros modos de construir narrativas, de mirar, mirarnos y trabajar de un modo antipatriarcal.

En función de eso organizamos el encuentro de 2019 en base a tres ejes: capacitaciones, proyecciones y charlas. Las capacitaciones son muy importantes para nosotres ya que buscamos capacitar en áreas que generalmente son ocupadas por varones “Cis”. La participación fue muy llamativa, logramos organizar siete capacitaciones en total, con docentes de amplia trayectoria en el medio (profesionales activas de Buenos Aires y de Córdoba) y tuvimos una participación de alrededor de 200 asistentes.

En el área de proyecciones contamos con una gran cantidad de realizaciones en varios formatos: cortometrajes, mediometrajes y otros tipos de audiovisuales provenientes de diferentes espacios geográficos como Argentina, Perú, Chile, México, España e Inglaterra, entre otros. Las proyecciones se hicieron en el Cineclub Municipal Hugo del Carril, con entrada libre y abierta al público en general. Contamos también con una muestra paralela en el Centro Cultural España Córdoba.

En el espacio de charlas y conversatorios buscamos debatir en función de distintos ejes, entonces hicimos dos charlas-debate: en una conversamos en relación al cine y el feminismo. Es decir, debatimos en relación al cine como un discurso cultural que construye realidades  e impone representaciones estereotipadas e invisibiliza otras. Tuvimos como invitadas a Camila Sosa Villada (actriz y narradora), Florencia Tundis (feminista, economista, guionista), Gabriela Bard Wigdor (doctora en Género, feminista decolonial) y a Greta Molas (guionista).

La otra mesa de diálogo fue en base a la proyección de la película “Amazonas”, donde debatimos en relación a los modos en que se representan las maternidades. Y contamos también con distintas especialistas en el tema.

Por último contamos con un espacio de foro, que tuvo la presencia de agrupaciones y colectivas feministas de distintas partes del  país. Vinieron agrupaciones y participantes independientes de Salta, Santa Fe, Tucumán, Buenos Aires, Chaco, Mendoza y Córdoba. 

¿Cómo creen que puede funcionar el encuentro en esta versión virtual?

Divac: Cuando decidimos organizar la versión online del Detonar sabíamos que contábamos con poco tiempo y que íbamos a realizar una versión más reducida en cuanto a  la cantidad de actividades que hicimos el año pasado. Sin embargo, con solo dos capacitaciones que tenemos este año y muy pocos días de difusión, ya contamos con 60 inscripciones, por lo tanto, sabemos que existen interesades en participar del espacio. Por otro lado, pese al tiempo que tuvimos en la organización, creamos dos espacios de charlas que consideramos de suma importancia para las discusiones actuales en el medio audiovisual. Por un lado, el viernes tenemos una charla-debate para la construcción de un Protocolo Laboral Contra la Discriminación y La Violencia Machista con perspectiva de género y un enfoque latinoamericano en el medio audiovisual, que estará a cargo de Gabriela Sandoval (productora y vicepresidenta de APCT -Asociación de Productores de Cine y Televisión de Chile-). La idea de generar un protocolo es algo que se viene debatiendo hace  mucho tiempo, viene dando vueltas con menor fuerza en distintas colectivas feministas, sin embargo, por distintas razones es algo que aún no se puede concretar, a diferencia de otros países como Chile.

Y el sábado además de las capacitaciones y proyecciones contamos con un espacio de conversatorio entre distintes realizadores, aprovechando la virtualidad contamos con la presencia de personas de Chile, Argentina, Perú y México. Es un espacio de diálogo con realizadores latinoamericanes y el eje que atraviesa el debate es “¿Cómo los deseos atraviesan los diseños audiovisuales? Miradas diversas y otras formas de habitar el mundo”.

Cuéntenos también sobre las capacitaciones….

Divac: Las capacitaciones que proponemos este año son dos y están destinadas a personas trans, travas, lesbianas, mujeres y personas no binarias. El día viernes se estará llevando a cabo una sobre el área de postproducción de color denominada “Postproduciendo equidad: la corrección de color en el audiovisual”, a cargo de Lily Suárez Rodés, una directora de fotografía y colorista cubana, docente de la Enerc y de la EICTV. La charla tocará diversos ejes que atraviesan a su rol, como la inequidad de género o la  precarización laboral existente, el trabajo de les coloristas teniendo en cuenta el proceso desde la preproducción hasta la masterización. Por otra parte, el sábado contaremos con una capacitación acerca de la dirección y producción en televisión titulada  “La revolución será televisada”, que estará codirigida entre Eugenia Herrera y Julia Buyatti, ambas de Argentina.

Respecto a la programación, ¿qué va a poder encontrar el público?

Divac: La programación de este año consta de dos partes. Por un lado, una sección de retrospectiva de lo que fue la programación en 2019 ya que consideramos importante rescatar el material para que tenga más visibilidad en este contexto de virtualidad y masividad en el que nos encontramos actualmente. Por otra parte, contamos con una programación 2020 en base a contenidos que hemos estado viendo o nos han recomendado desde la finalización del encuentro del año pasado. Mucho contenido que hemos proyectado el año pasado han sido trailers de mediometrajes o largometrajes; muy felizmente en varios casos contamos con la proyección del material completo en la edición de este año.

Nos interesa pensar en la realización del contenido que mostramos tanto delante como detrás de cámara. Es decir, más allá del relato en sí nos interesa que mujeres y diversidades de género ocupen los roles de cabezas de área. Teniendo en cuenta de la realidad compleja que vivimos como realizadoras en el audiovisual, nos enfocamos en que al menos tanto la dirección o la producción no haya sido llevada a cabo por varones “Cis”.

Si bien es apenas la segunda edición, ¿cómo piensan que puede crecer el encuentro?

Divac: Para nosotras es muy importante no perder de foco nuestro deseo y disfrute, que nos lleva organizar y encontrarnos en este espacio, una libertad que el capitalismo muchas veces nos opaca. Sabemos que la necesidad del encuentro está porque les asistentes no nos faltan, pero no deja de ser una actividad autogestionada que implica mucho trabajo. Nuestra idea, en principio, es continuar y seguir ampliando todo lo que se pueda, que siga creciendo este espacio ¡hasta detonar el patriarcado audiovisual! Una de las ideas que surgió del foro del encuentro del año pasado es la posibilidad de organizar “El detonar…” en otras provincias, para nosotras sería una alegría ver que este espacio se federalice y multiplique por todo el país.  A su vez, para la financiación del evento estamos llevando adelante una contribución voluntaria que nos ayude a sostenerlo ya que no contamos con recursos externos.

Por Martín Iparraguirre

Copyleft 2020

PD 1: Tanto las actividades como las películas estarán disponibles el 6 y 7 de noviembre de manera gratuita y abierta para todo el público en el Canal de YouTube de Divac (Diverses Audiovisuales Córdoba): https://www.youtube.com/channel/UCkImhIkaGx0MmZzcbM32UlQ

PD 2: Los interesados en colaborar con la continuidad del encuentro, pueden hacerlo entrando a este link https://cafecito.app/detonando e invitando un cafecito a las organizadoras, aportando 50 pesos a la financiación del evento.

Entrevista a Carina Sama

Una película en escorzo o ¿cómo filmar lo diferente?

Entrevista a Carina Sama, directora de “Con nombre de flor”, estrenada en la plataforma Cine.arPlay

La plataforma Cine.ar estrenó hace una semana “Con nombre de flor”, de Carina Sama, una de las películas argentinas más interesantes del año por su capacidad de retratar a un personaje y reflexionar simultáneamente sobre ese propio acto creativo, en el que, a través de una cámara, alguien impone una forma de representación a un otro u otra, gesto sin dudas de poder donde se pueden colar además todos los prejuicios de una sociedad. Ocurre que la protagonista del filme no es alguien común: Malva era una travesti que tenía 95 años en el momento en que Sama la filmó para su película, toda una rareza porque triplicaba la edad promedio de las personas transexuales en Argentina (donde su expectativa de vida es menor a los 40 años). Luchadora incansable, capaz de cruzar a pie a los 16 años la Cordillera de los Andes para forjarse una vida en Argentina y fundadora del MUA (Maricones Unidos Argentinos) –una de las primeras organizaciones de género del país–, Malva se murió sin embargo antes siquiera que Sama pudiera iniciar la filmación propiamente dicha de su película, algo que la obligó a volver a las charlas grabadas con ella como preparación de lo que sería el registro trunco. Esas seis horas de entrevistas de aproximación bastaron, sin embargo, para que Sama orquestara una gran película donde además de recorrer la vida fascinante de Malva –en la que late una historia colectiva de la discriminación en nuestro país–, consigue hacer un retrato sin concesiones de la Argentina y problematizar, al mismo tiempo, su propia mirada como directora bajo la pregunta de ¿cómo filmar a un cuerpo no normatizado? en tiempos de dominio patriarcal.  

¿Cómo llegaste a Malva y su historia? ¿Qué te interesó contar de esa vida?  

Carina Sama (CS):  En el estreno de mi primer documental “Madam Baterflai”, la gente de Diversidad Sexual de Nación me entrega en mano un librito publicado por el Centro Cultural Rojas llamado “Mi recordatorio” y me dicen “éste es tu próximo documental” casi a modo de juego. Tardé unos meses en ponerme, recuerdo que pensé “Les Minotaures existen”. En Argentina, la edad promedio de una travesti aún después de la Ley de Identidad de Género no pasa los 37 años, encontrar a alguien de 90 o más (su DNI dice que había nacido 1925 y ella misma afirmaba que lo hizo en 1919) era la evidencia más viva que había visto de la sistemática persecución que provocaba la estadística. Malva era la única longeva de su especie, una especie que lleva en el cuerpo un margen que me podía dar una luz sobre cómo sobrevivir a la sociedad patriarcal.  

¿Cómo fue tu acercamiento a Malva? 

CS: A partir de ese libro y la necesidad de contar esa historia, indagué el lugar donde ella habitaba durante la semana, que era la Residencia B. Obligado y C. López (Dinapam) en Bella Vista, ahí la llamé y accedió a conocerme. En paralelo, hablé con Marlene Wayar para que me diera algunos “tips” para congeniar con ella, ya que sabía que no era fácil. Cuando voy a verla, la directora de la residencia, un amor de persona, pide que llamen a Malva porque estaba en su habitación en el sector femenino: al sentarse y escuchar mi acento mendocino hicimos empatía inmediatamente. En la segunda entrevista, me mostró 204 fotos que son una verdadera joya porque retratan hechos que se sabían que habían existido pero no había imágenes que los constataran, como las fiestas de la comunidad gay en el Tigre o los Carnavales mirados desde un punto de vista diferente: ¡Ese era el descubrimiento periodístico!  Tuvimos seis encuentros antes de que armara el documental que escribí. 

Carina Sama

¿Cómo te replanteaste la película luego de su muerte? 

CS: Malva fallece antes de comenzar a filmar el documental que fui escribiendo. El material de las entrevistas que había filmado era solo de investigación, sin prestar mucha atención a determinados encuadres y creyendo que había mucho problema según mi normativizado aprendizaje. Para recuperarme del impacto, hice un armado cronológico junto a las fotografías que tenía, algo que ya era una hermosura porque retratan historias que pocas personas conocían. A continuación, le mostré todo el material a la Wayar, que apenas lo ve me dice: “Malva siempre se puso en escorzo. Manejó su pose por sobre tu mirada”. Por esa frase iniciática, el documental no es sólo su historia, sino mi propio cambio a través de su mirada.

Precisamente, el concepto de “escorzo” resulta central en tu película, ¿qué significa esa idea? 

CS: La palabra “escorzo” dicha intuitivamente por Wayar y trabajada en su espectáculo “Cotorras”, también trabajada académicamente por José Ortega y Gasset, me vino justo porque ya estaba trabajando en una consigna para mi tercer documental, “Yo soy yo y mis circunstancias”: el nexo entre el yo (interno) y mis circunstancias (externo) es el escorzo. La teoría del escorzo se presenta como la perspectiva singular que permite descubrir –en toda su profundidad– la verdad del objeto estético contemplado. Cuando hacemos una entrevista, solemos colocarnos frente a nuestro entrevistade a la altura de los ojos, pero eso nos permite ver sólo una arista de elle: si esa persona gira a 45 grados todo su cuerpo, podemos ver por ejemplo el largo de su pelo, o si una parte está más cerca también podemos ver sus arrugas. Pero si alguien se acuesta, como hacía Malva cuando yo la entrevistaba, nos invita a ver su tercera dimensión y si esa dimensión es vieja y travesti, ¡es algo mucho más que la dimensión desconocida!  

La pose de Malva me llevó a una pregunta: ¿Podemos, desde un aprendizaje patriarcal y heteronormativo, poner la cámara frente a seres no normados? La pose de Malva se convirtió en la premisa de que para abordar un feminismo a fondo, no hay posibilidad de hacerlo si seguimos replicando esa mirada: Malva dominó con su pose todo intento de domesticación de mi parte y tuvo que morirse para que eso no ocurriera. 

¿Cómo te llevó a repensar el abordaje que hiciste de Malva? 

CS: Sabíamos que en el material de investigación había algo que no podíamos pasar por alto, la necesidad de divulgar eso que Malva cuenta. Algo que nunca pensamos porque nos era invisible, pero existió. “Irse de todos los lugares. Eso es ser travesti” dice Camila Sosa Villada en su libro “Las malas”. No podía volver a pasar, por eso, de la mano de la mente iluminada de Marlene Wayar salió “Con nombre de flor”: no solo la historia de una travesti anciana sino una interpelación de la narrativa cinematográfica heteronormativa. Una interpelación de mi forma aprendida de reproducir el patriarcado que su propia pose no permite. Malva me obliga a que la observe y que la escuche como ella siente, se niega a ser domesticada, ese es lo que ganamos: una forma nueva de mirar. Ortega y Gasset dice “quien quiera enseñarnos una verdad que no nos la diga: simplemente que aluda a ella con un breve gesto, gesto que inicie en el aire una ideal trayectoria, deslizándonos, por la cual lleguemos nosotros mismos hasta los pies de la nueva verdad”. Quizás ese gesto pueda ser un punto de vista escorzado para impulsarnos a ver y a escuchar en todas sus dimensiones, para modificar lenguajes o al menos dispositivos de una narrativa cinematográfica anquilosada o proponer formas de expresarnos en subjetividades transfeminstas que nos abran y  muestren cómo transitar ese margen, esa frontera sin territorios… y nos lleven a un mundo no binarie, para así lograr infancias libres. De todo esto estamos hablando en un grupo de reflexión en #Cartelera Feminista y en #Acción, mujeres de cine, dos grupas en las que trabajamos arduamente para (des)aprender y (re)construirnos. 

¿Qué representa Malva para vos?, ¿Qué puede transmitir su vida a los espectadores? 

CS: Malva representa la valentía de alguien que se defiende en la identidad autopercibida: sabe quién es y qué quiere aunque toda la sociedad esté en su contra. Las travestis en su mayoría están condenadas a la expulsión de sus hogares a muy corta edad por solo portar una identidad que no condice con el dictamen patriarcal, expulsadas de la “norma”, una norma que está parada sobre un eje binómico “hombre y mujer”, todo lo que no se defina como tal “está mal” y su portación genera violencias. Si soñamos con infancias libres, nos tenemos que permitir que les niñes vivan sobre una variedad identitaria múltiple ya que somos tan diferentes en nosotres. Volvernos a soñar no binaries como antes de la conquista europea, expresar lo que se siente más allá de lo sexual. Todes nos estamos perdiendo esas libertades.  

¿Qué aprendiste sobre la experiencia de vida de las travestis en tu proceso de filmación?

CS: Malva llevaba en su cuerpo flaco las marcas de todo lo que “No se debe ser” en una sociedad capitalista y patriarcal: era “vieja y travesti”. En la pesquisa del material de archivo (hermosamente hecho por Lucas Peñafort) en la que buscábamos indicios audiovisuales o de hemeroteca del travestismo en Argentina, nos encontramos que el acceso era a través de palabras como “inmorales/amorales”, “depravados”, “suavecitos”, entre otros apelativos denigrantes. Ese archivo se convierte en la comprobación de la sociedad como antagonista, la culpable del “identicidio” como dice Wayar, que no les permite transitar y por lo tanto estudiar ni trabajar porque el solo hecho de su presencia denota la imposibilidad de permitirse la felicidad de ser. Lucas encuentra una hermosa foto de Octavio/Malva que parece ser de un archivo policial: en este archivo identificamos una pequeña nota con foto del 26 de enero 1956 (revista “Variedad”) donde encontramos posando a Octavio Nibaldo Sáez, nombre de la infancia de Malva. El texto que acompaña la imagen pone en evidencia el desprecio profesado por la prensa. ¿La foto de la revista habrá sido sacada por la policía? Recomiendo observar detenidamente su pose orgullosa y sonriente, pura valentía.

Por último, tu película muestra un pasado donde las diversidades sexuales eran furiosamente perseguidas en Argentina, ¿hasta qué punto cambió esa realidad?

CS: La edad promedio de muerte de las travestis sigue siendo 35 años aun hoy. Aún hoy siguen habiendo cuerpos que importan y otros que no: Malva era de esos cuerpos, la sociedad sigue negándose a ver la vejez y sobre todo lo que se salga de la norma. La ley está vigente pero la sociedad se sigue negando a una apertura mental que les abra las puertas a ver a una travesti de día o estudiando, cuesta mucho pero se está logrando lentamente. La marea verde ha hecho milagros, niñes preadolescentes sienten atracción hacia lo masculino o lo femenino, algo que no tiene que ver con su genitalidad. Hacer cine en Argentina es una tarea muy difícil, y más para personas no binaries como me considero, estamos lejos de la equidad. Por eso, esa chispa de tiempo que me dio, logró encender la llama para poder inmortalizarla, porque eso hace el cine: Malva va a vivir mientras alguien mire el documental, están invitades.

Por Martín Iparraguirre

Copyleftt 2020

IMPORTANTE: “Con nombre de flor” estará todo el mes de septiembre en Cine.ar Play, pero además se disfrutar en video On Demand en la plataforma vimeo, donde también se pueden conseguir la anterior película de Sama: “Madam Baterflai”.

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