Entrevista a Gracielo Le Due

Sobre la libertad en comunidad

Captura de pantalla 2019-10-28 a las 7.40.45 p.m. (2)

Gracielo Le Due habla de “Por ahí”, nuevo largometraje que se estrenará hoy a las 23 en el Cineclub Municipal Hugo del Carril

Gracielo Le Due, alter ego de Matías Ludueña, estrenará hoy en una única función en Córdoba su nuevo largometraje, “Por ahí”, una producción local que, de manera absolutamente independiente, continúa la obra de un director que ostenta una particular pasión por filmar. Como en “Ninaina” (2017), su anterior largo, “Por ahí” constituye un retrato generacional indirecto, aunque esta vez sea cien por ciento ficcional: Juan Lebrus (cantante de Nina, banda protagonista del primer filme) interpreta a un joven que se desentiende de todos los mandatos sociales pese a que ya está por llegar a los 30 años, con un espíritu libertario que lo lleva a transitar la ciudad como un espacio vital propio, ausente de cualquier temor al peligro, con una guitarra y una bolsa de ropa como únicos bienes. A través de él, Gracielo construye una mirada muy interesante sobre nuestra ciudad, filmando de diversos modos lugares conocidos por todos pero que acaso hemos naturalizados, extrañándolos a veces, otras descubriendo nuevas historias anónimas para pensar los modos en que habitamos ese espacio tan común como múltiple y profundamente desconocido para la mayoría.

¿Qué te atrae del estado de libertad que plantea tu personaje?

Gracielo Le Due (GLD): La búsqueda de libertad que plantea el personaje no es algo que se proponga racionalmente, sino que nace de una evasión espontánea de los mandatos sociales o familiares que la mayoría de nosotros podemos llegar a enfrentar. Me interesó abordar ese transitar para poder explorar su posibilidad práctica, es decir: ¿Es posible que alguien pueda sobrevivir en una vida en sociedad de una manera alternativa con el menor daño intrapersonal (engaños, fraude o estafas) posible, lejos de una vida vanidosa y con egotismo como proponen las redes, o la idea de éxito en general? Mateo transita sus días despojado de eso, utiliza la música como nexo para vincularse con las personas, él adora relacionarse o generar un vínculo casual, no posee teléfono salvo en una situación en que se ve forzado para recuperar a su compañera, su herramienta vinculante; y se resiste a tener un trabajo fijo. Sólo podría llegar a hacer trabajos esporádicos que le son irrelevantes en su vida.

¿Cómo nació el personaje? 

GDL: El personaje nace de una situación real de haber encontrado en la calle a Juan Lebrus, luego de haber pateado muchos callejones juntos, con aspecto de vagabundo, llevando una bolsa de consorcio negra con ropa sucia en ella. Estaba preguntando cosas muy incoherentes a la personas con un acento como centroamericano, por pura diversión. En ese instante vi que podía ser un buen personaje y estar en condiciones para actuar frente a la cámara.

Con respecto a su vida a la intemperie es meramente casual, porque Mateo siempre encuentra donde dormir, o en lo de un amigo/a ó como se ve casi al final, cuando vuelve a su casa. En la película sólo nos adentramos en la vida de él unos pocos días, que no necesariamente suceden de corrido. Hay una intención puramente literaria, extraída de los relatos de Raymond Carver, de “asomarse” en la vida de alguien sólo una pequeña porción de tiempo para entender otras posibles realidades, que no intentan dejar una tesis de nada, sólo postulados. Mateo no es un vagabundo, no está solo, no vive en condición de calle, recurre a sus amigos, pero si es verdad que prefiere la vida aire libre que pasar el tiempo en alguna casa o bajo techo, ya que hay más posibilidades de conocer gente en la “intemperie”.

Captura de pantalla 2019-10-28 a las 7.28.56 p.m. (2)

Me interesa también preguntarte ¿cómo fue la filmación?

GDL: La filmación de la película fue llevada a cabo mediante un plan de rodaje que iba a ser aproximadamente de dos semanas y que se cumplió, donde las jornadas de trabajo fueron muy breves, ya que la mayoría del equipo tenía otras responsabilidades. Fue pensado a partir del cooperativismo de un equipo, formado sobre todo de afectos y amigos: la confianza es fundamental, es necesario que haya complicidad entre las partes, más aún cuando el modus operandi era filmar sin pedir permiso ni cortar calles para tratar de ser lo más espontáneos y no llamar la atención demasiado para que el contexto no se viera modificado por la presencia de un equipo, muy reducido, pero con cámara y micrófonos al fin.

La intención más primitiva de hacer cámara en mano siempre tuvo sus razones de ser: no sólo impregnarse de ese contexto urbano, ruidoso y desprolijo de Córdoba, sino ser coherente con el sistema de producción elegido para contar esta historia. Una metodología donde no teníamos muchas posibilidades de retomas y en la cual me permití también hacer planos “documentales” o contemplativos de pequeños gestos y acciones que se generaban en los alrededores.

Respecto al guion, da la sensación que dejaron un amplio espacio a la espontaneidad…

GDL: Al guion lo trabajamos en conjunto con Canu (Tanto), dentro de las referencias estaban más las obras literarias o de teatro que alguna referencia cinematográfica. Conforme íbamos planteando las escenas, si fuimos haciéndolas más “visuales” y a incorporar referencias como “El placer de ser robado” de los hermanos Safdie o “El niño” de los hermanos Dardenne. Nunca llegamos a tener un guion completo, nos faltaban líneas de diálogos que ya sabíamos, estaban destinadas a ser trabajadas en los ensayos antes de tirar toma. Permitir que lo completaran los (no) actores era el objetivo: queríamos que su carácter se imprimiera en el personaje, sobre todo en los pocos diálogos que tiene la película.

¿Cómo te propusiste filmar la ciudad?

GLD: En el relato se incluyen tres miradas de la ciudad de Córdoba. Durante los créditos tenemos una ciudad documentada por el archivo de la TV argentina, esa Córdoba linda, impávida, sin temperamento. Luego durante las imágenes extraídas del subconsciente de Mateo mientras duerme, se presenta una ciudad distópica, más cercana a como me gusta pensarla o imaginármela a mí, sin personas, deshabitada, solitaria. Y durante el resto del relato vemos la ciudad atravesada por el personaje, una Córdoba distinta a como fue registrada antes, lejos de los planos turísticos, exhibida como una ciudad más del mundo, con su tren, con sus múltiples escenarios, sus barrios privados y populares, con el abuso policial latente, con sus robos y peligros inminentes, con su cinefilia y sus paredes pintadas con mensajes u obras.

Por Martín Iparraguirre

Copyleft 2019

“Por ahí” (Argentina, 2019) se estrenará hoy a las 23 en una única función en el Cineclub Municipal Hugo del Carril (Bv. San Juan 49), con la presencia del director y su equipo.

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