Entrevista a Inés Barrionuevo

“Me interesa filmar el deseo de la mujer”

Barrioinuevo

Inés María Barrionuevo

Inés María Barrionuevo habla de “Julia y el zorro”, la nueva película que estrenó el Cineclub Municipal Hugo del Carril

La directora cordobesa Inés María Barrionuevo acaba de estrenar su nueva película, “Julia y el zorro”, en el Cineclub Municipal Hugo del Carril (Bv. San Juan 49), donde se podrá ver en cuatro horarios diferentes hasta el miércoles (ver al final). Se trata de una oportunidad única para los espectadores porque es una película que reclama ser vista en las mejores condiciones materiales posibles, ya que cuenta con una puesta en escena cuya delicadeza estética multiplica los placeres cinematográficos más allá de su trama, las peripecias que viven sus personajes o los temas que aborda. He ahí su mayor logro. Como se sabe, la película desafía los mandados familiares a partir de la historia de Julia (Umbra Colombo), que llega a una vieja casona familiar en las sierras de Córdoba junto a su hija Emma (Victoria Castelo Arzubialde), de apenas 12 años, para iniciar un proceso de reconstrucción de sus vínculos tras la muerte de su marido.

Hemos publicado ya una crítica de la película, así como también una reseña de su participación en el reciente Festival Internacional de Mar del Plata. Pero aquí volvemos a dar la palabra a su directora, que gentilmente accedió a una entrevista para desmenuzar con más detalle su película.
¿Qué te interesaba filmar en “Julia y el zorro” respecto a los vínculos familiares?

Inés María Barrionuevo (IMB): Creo que vivimos en este mundo de descendencias y nos acomodamos a que es así: la mayoría tuvimos padres y madres y se supone que conformemos también estos vínculos. Es bastante deforme si se lo piensa un poco. Vivir bajo un mismo techo con gente que una no eligió y hacer cosas tales como vacacionar en familia.

Todo lo que implique cuestionar las instituciones como tales me interesa, porque las instituciones son nuestra domesticación, y algo que domestica es sospechoso. En la educación vemos esto como un ejemplo clarísimo.  No se puede andar por el mundo siendo una salvaje y hay que aprender a ¨comportarse¨.

La familia es otra institución y esos roles cuando se trastocan son muy interesantes. Una familia puede ser un pariente pero también una amiga, un perro.

 

¿Por qué querías problematizar el rol de la maternidad, un tema tabú en nuestras sociedades?

IMB: Se espera de una mujer que sea madre, o es lo que supone mucha gente al menos. Y no sólo eso, sino que si es madre quiera a su familia, entienda a su hija o hijo. Es un vínculo un poco insondable el ser madre porque es no estar más en soledad absoluta y eso puede ser reconfortante o aterrador. Me interesa la puesta en cuestión de roles que se asumen de cierta forma como que una madre debe ser cariñosa. Tomé cierta distancia con el personaje desde la puesta en escena porque yo tampoco entiendo del todo a Julia, pero quiero que sea libre y eso es lo que una como directora siempre tiene que querer: personajes libres.

 

Me interesante pensar la puesta en escena, donde hay una un mundo un tanto anacrónico, sin celulares y con una protagonista que parece una diva de los ´60…. ¿Qué búsquedas tenías en ese sentido?

IMB: Me interesaba crear una especie de halo que remita a otra época, donde Argentina iba a ser una potencia, cuando le decían ¨la segunda París¨, cierta cosa de lo monumental peronista también. Todo eso quedó en una especie de decadencia anacrónica que me gustaba para envolver a los personajes…, como decir ¨sos una diva pero en estas ruinas de algo que no fue¨. No estamos en Holywood ni en New York. Y eso podía ser aún más triste.

Los celulares siempre me hacen ruido cuando filmo, quizás ya debería cambiar esta idea pero siento que hay cosas que estéticamente no son filmables, como los celulares o los autos nuevos. Quizás es mi problema.

 

Es interesante pensar también el personaje del zorro, ¿por qué decidiste incluirlo y cuál es el rol que juega en la película?

IMB: Cuando era chica iba mucho al campo de las sierras, allí muchas veces se veían zorros que se acercaban furtivamente a las casas. Eran como sombras en la oscuridad de la sierra cordobesa.

Las fábulas siempre contienen dos animales, una situación conflictiva y al final una especie de lección llamada moraleja. Me interesaba conjugar el animal con un personaje humano, una mujer y un zorro.

Los zorros en la mitología significan muchas cosas, es el llamado a la aventura, es un animal intrigante y astuto lleno de habilidades mágicas. Lo animal muchas veces también representa lo sexual. Me interesa conjugar todos estos elementos de la mitología en una fábula que no tuviese moraleja. Que fuese amoral. En general una fábula condice una lección, yo no quería que la tuviese al final, que fuese la lección que cada une quisiera.

Julia poster

¿Cómo fue el trabajo con la fotografía y el arte?

IMB: Con Ezequiel Salinas, director de foto, y la directora de arte Carolina Vergara laburamos mucho en conjunto, ya nos conocemos bastante de otros trabajos, también en conjunción con Sol Muñoz en vestuario, con quien elegimos muchos vestidos de mi abuela para que se vistiera Julia. La locación fue fundamental: la pintamos toda de ese verde oscuro y viejo para generar algo más penumbroso. Generar contrastes entre cosas bellas de otra época, cierto mobiliario con un afuera salvaje, con viento y una casa abandonada era parte de un concepto que fuimos elaborando.

Hace un tiempo le di a leer el guión a un amigo, quien diseño el poster, Gregorio Funes…. El leyó el guión y me dijo que ya sabía cuál era la casa donde teníamos que hacer la película, no estaba en alquiler y estaba llena de murciélagos pero luego de muchas gestiones la conseguimos. Fue como la estrella de la película.

 

Por otro lado, quisiera pensar el tipo de liberación femenina que exploras en tu película, ¿cómo la concebís?

IMB: Siento y creo que la liberación femenina en Argentina está viviendo un momento increíble. El feminismo llegó para quedarse y esto no tiene vuelta atrás. Yo como mujer en este momento histórico me tengo que hacer responsable de esto y volcarlo en mi trabajo. No sólo por responsabilidad sino por convicción y por un sentimiento tan grande como cada piba que veo en una marcha. Por todas las chicas que sufrieron, las que murieron y porque los mandatos ya no pueden ser tales.  Quizás en un momento no sea tan drástico este sentimiento de no querer ser parte de este mandato ¿no?

En este sentido, hay también una cierta apuesta por la multiplicidad sexual en la película, ¿qué buscaste reflejar al respecto?

IMB: Me interesa lo no binario, porque obviamente es más fácil imaginarnos una familia hetero normativa clásica. Cuando una familia puede estar compuesta por distintos géneros y preferencias sexuales pero aún así ser familia. Esto es complejo porque se forman familias compuestas por distintos vínculos y géneros pero los lineamientos siguen siendo los de una familia patriarcal. Entonces, quizás lo que no funciona del todo es el concepto de familia, sea quien sea quien la integre.

 

En “Atlántida” trabajabas sobre el despertar del deseo en una protagonista adolescente, mientras que aquí volves a filmar un proceso similar pero ya en una mujer adulta…, ¿qué te interesa de esa fuerza desestabilizadora?

IMB: Me interesa filmar el deseo de la mujer. Ha sido tan oprimido y sigue siéndolo, que indagar en el deseo de una mujer es transpolar lo histórico. Los hombres nunca tuvieron problemas en conseguir sus deseos, una mujer, un trabajo, un futuro estable.   Para las mujeres, hasta suena absurdo decirlo, sigue siendo una lucha acerca del deseo. Un amigo me dijo que no se quiere que la mujer aborte porque primero no se quiere que desee y me pareció muy sabio. Los personajes femeninos no tienen las cosas dadas, no pueden conseguir fácilmente su deseo y esto para la vida es duro pero para el cine es interesante.

 

Por último, volvés a incluir otra subtramas con dos niños que descubren el deseo desde un lugar absolutamente distinto a la madre…. ¿por qué decidiste hacer este contraste?

IMB: Me atraen los personajes del mundo infantil o preadolescente porque son los que quiebran una realidad normativa. Por eso aparecen las instituciones, para que no digan cualquier cosa en cualquier lado. Mientras son niños, niñas y adolescentes dicen cosas que los adultos no dicen y eso funciona muy bien en el ámbito dramático. Ellos tienen su mundo, en su mundo son libres y dicen lo que piensan, hasta que pum…aparecen los adultos.

 

Por Martín Iparraguirre

Copyleft 2018

 

Pd1: La película se proyectará este viernes, lunes y miércoles a las 18 y 23 horas, y el domingo y martes a las 15:30 y 20:30, siempre en el Cineclub Municipal Hugo del Carril.

Pd2: Aquí se puede leer la crítica del autor de la nota sobre la película: https://www.hoydia.com.ar/magazine-2/6548-tiempo-de-reconstruccion.html

Pd3: Aquí se puede leer una reseña sobre su participación en el Festival de Mar del Plata: https://www.hoydia.com.ar/magazine-2/5878-la-maternidad-como-mandato.html

 

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Published in: on 8 diciembre, 2018 at 0:25  Dejar un comentario  

Julia y el zorro

Tiempo de reconstrucción 

Julia y el zorro1

Las peripecias que atravesó el estreno de “Julia y el zorro” en Córdoba confirman cierto estado de cosas en la exhibición cinematográfica local que resultan verdaderamente preocupantes aunque no sean nuevas y estén hasta naturalizadas. Premiada con una mención especial del jurado en la Competencia Argentina del reciente Festival Internacional de Mar del Plata, estrenada en grandes complejos de Buenos Aires, la película no obtuvo el beneplácito de las salas de exhibición comerciales para proyectarla en nuestra ciudad, pese a que hace semanas que ostentan una cartelera patética: desde el estreno de “Transit”, de Christian Petzol, en el lejano octubre que no ofrecen una película importante en sus pantallas, con las relativas excepciones de “Infiltrado del KKKlan”, de Spike Lee, y “Rojo”, de Benjamin Naishtat. El panorama es desolador aunque carezca de toda novedad, pues el segundo largometraje de María Inés Barrionuevo está por encima de cualquiera de las películas que están en cartelera y reclama condiciones de exhibición a su altura, algo que el Cineclub Municipal Hugo del Carril subsanará a medias ya que por su dinámica de programación podrá proyectarlo menos de una semana. Amen de una absurda política comercial (pues no dudo que el filme llevará gente a las salas), hay un secuestro sistemático de nuestros derechos ciudadanos cuando no podemos acceder a las producciones culturales de nuestros artistas, más aún cuando el cine cordobés sigue creciendo en medio de las adversidades que vive el país, como demostró la 33 edición del festival costero. No se trata de que haya pasado cierto idilio con el cine local: es una política premeditada que busca birlar a la ciudadanía de las obras que la interpelan para pensar su lugar en el mundo, su tiempo histórico y los conflictos que la atraviesan. Ir al cine en nuestros complejos multisala se equipara así a cualquier acto de consumo, como si se tratara de MacDonald: una experiencia frívola, intrascendente, que en el mejor de los casos depara una satisfacción inmediata que se agota en su digestión.

“Julia y el zorro” no es, desde ya, una película explícitamente política debido a que aborda conflictos sobre la intimidad de sus personajes, como se ha dicho. Pero esa intimidad no es cualquiera, pues intenta poner en jaque los modelos femeninos que nos rigen, problematizando un mandato tabú en nuestras sociedades como es la maternidad. Más allá de sus logros y defectos, ¿qué otra película se animó a tanto en la cartelera comercial? He ahí su dimensión política y la escala de su incomodidad.

Julia y el zorro2

Sus mayores logros están, empero, en su puesta en escena: con una fotografía notable de Ezequiel Salinas y un trabajo equivalente en el sonido de Atilio Sánchez, “Julia y el zorro” se ve y se oye como pocas películas en el cine nacional, con un grado de estilización en la composición de sus planos casi sin antecedentes en Córdoba, dirigido a expresar aquello que los personajes callan, esa dimensión íntima y secreta de los conflictos que atraviesan. Ya el plano de apertura muestra una vocación animista en la construcción de su mundo a través del sonido, que expone la infinita multiplicidad de seres que habitan las sierras, como si se nos sugiriera de entrada que existen posibilidades ilimitadas de formas de vida, al menos en el reino animal. Ese contraste entre los mandatos sociales que la protagonista debe enfrentar y el llamado instintivo de sus deseos, representados por el zorro del título (que será introducido desde el inicio en una fábula que funciona como metáfora de la película pero que de tanto en tanto aparecerá para espejar a la protagonista), es el eje de toda la película, que narra la reconstrucción personal que debe enfrentar Julia tras el fallecimiento de su marido.

Actriz y bailarina con cierto aire a divas de los años ´60 como Gena Rowlands o Anna Karina, Julia (Umbra Colombo) ha llegado a una vieja casona familiar en las sierras de Córdoba junto a su hija Emma (Victoria Castelo Arzubialde), de apenas 12 años. Los primeros planos mostrarán a ambas abriendo las ventanas de ese hogar abandonado, que encuentran sucio y vandalizado: el gran trabajo con la luz que rompe la oscuridad al abrir las ventanas y choca con las partículas de polvo sueltas en el aire, ya muestra a ambas protagonistas como si fueran fantasmas. Son planos hermosos pero también forman parte de un concepto lumínico que busca expresar el estado de los personajes e irá mutando a medida que ellas vayan desarrollando su duelo por la muerte del padre de la niña. Cada una tendrá que reconstruir su propia identidad a partir de ese choque con el abismo del sinsentido, aunque la película se enfocará en Julia, que oscilará entre la distancia, el malhumor y la ternura con su hija, quien a su vez comenzará a experimentar el despertar del deseo. Barrionuevo evita cualquier definición o bajada de línea gracias a un notable trabajo de Colombo, quien es capaz de construir, desarrollar y mantener la ambigüedad en los sentimientos de su personaje hasta el final, aunque Julia comience a salir de la abulia y la depresión a partir del deseo, primero con Gaspar (Pablo Limarzi), viejo amigo con el que se intuyen cuentas pendientes(y que será central en la película), y luego con otra mujer que conocerá en una fiesta. Esa pequeña apertura hacia la novedad la llevará a vislumbrar la posibilidad de un nuevo orden de vida, sin dudas incierto e indefinido pero donde el modelo familiar clásico quizás esté ya definitivamente perimido.

La virtud de Barrionuevo está en su capacidad para construir la película como una totalidad, donde la puesta en escena expresa tanto o más que las acciones y los diálogos de sus personajes: por ejemplo, la película entera podría leerse desde esa casona colonial de aires aristocráticos que alberga y atrapa a los personajes, trabajada notablemente desde el arte y la fotografía en la composición de sus espacios a través de los colores verdes y grises que dominan sus paredes bellamente decadentes, dotando de un aire anacrónico, vintage, a todo el filme. De hecho, cuando la película intenta dar alguna definición trascendente en la trama es cuando pierde calidad, e incluso hacia el tercio final comienza a haber una suerte de desconexión entre los planos que muestran cierto agotamiento en la narración, hasta entonces más fluida y orgánica, salvado por suerte a tiempo. Pero lo importante es que Barrionuevo se abstiene de juzgar o comprender a sus personajes, así como también imponer una agenda a su película; que brilla en la exploración estética de esas vidas abiertas aún a la posibilidad de una reconstrucción propia desde sí mismas pese al dolor, a partir de planos que en su composición plástica parecen verdaderas pinturas renacentistas y multiplican los placeres del cine.  Quien vaya a ver “Julia y el zorro” tendrá antes que nada una experiencia estética y sensorial que le resultará difícil olvidar.

Por Martín Iparraguirre

Copyleft 2018

 

PD: Los horarios de proyección se pueden consultar aquí: http://cineclubmunicipal.org.ar/production/julia-y-el-zorro/

Published in: on 6 diciembre, 2018 at 1:38  Dejar un comentario