La voluntad de vivir

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Hernán Rosselli

Entrevista a Hernán Rosselli, director de “Casa del Teatro”, película que se estrenará en el marco de la muestra del Bafici Itinerante

La muestra itinerante del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici) llegará nuevamente a nuestra ciudad a partir de hoy (ver en página 11), en lo que constituye una oportunidad única para acceder a filmes poco conocidos pero muy valiosos de la temporada anual. La selección no trae, en efecto, las películas más rutilantes del encuentro (en referencia aquellas que se alzaron con sus premios y menciones), sino que recolecta joyas en cierta medida secretas que quedaron afuera de las grandes marquesinas mediáticas. La amplitud de latitudes sugiere la rigurosidad de la selección de este año: habrá películas de Japón, España, Uruguay, Perú, Chile, Brasil, Dinamarca, Francia y Estados Unidos, entre otros países, en un intento por ofrecer una buena síntesis de lo que pudo mostrar el festival.
De Argentina, se proyectará en calidad de estreno la última película de Hernán Rosselli, director que acaso sea uno de los últimos grandes descubrimientos del Bafici, donde en 2014 se presentó al público masivo con la notable “Mauro”, una película de espíritu punk que narraba la cotidianeidad de un “pasador” de billetes falsos en el conurbano bonaerense profundo. Para su segunda película, Rosselli cambia de registro con “Casa del teatro” (Argentina, 2018, 70’, AM18), un documental heterogéneo sobre la institución homónima dedicada a cuidar a figuras del espectáculo en el ocaso de sus vidas. Centrada en Oscar Brizuela, un fugaz galán del cine de las décadas de los ’60 y ’70, la película se convierte en una reflexión amarga, bella y amable al mismo tiempo sobre la vejez, el paso irremediable del tiempo y la férrea voluntad de su protagonista –que viene de sufrir un ACV que trastoca sus recuerdos recientes– por recuperar su vida. En el siguiente diálogo, Rosselli desmenuza los pormenores de la película que presentará él mismo en la función programada para el domingo a las 18 en el Cineclub Municipal Hugo del Carril.

¿Por qué te interesó filmar la vejez y la ilusión de recuperar una vida perdida?
Hernán Rosselli (HR): Al empezar a pensar una película no me interesa ningún tema a priori. Para mi es clave que el proceso sea al revés. Digamos que primero me interesé por el espacio, un asilo para actores retirados, y la historias o personas que potencialmente podría llegar a conocer en ese lugar. En las películas que me gustan, los temas se desprenden a posteriori y no es tan fácil determinar “sobre qué” tratan. (Jean) Renoir siempre decía: primero la existencia, después la esencia. Por una especie de malentendido en la industria del cine siempre sucede lo contrario. Pero bueno, sucede que cuando las películas son caras hay que prever gastos y vender temas. No es mi caso.

¿Qué te interesó del personaje Oscar Brizuela?
HR: Lo que más me interesó de Oscar es cierto espíritu juvenil que tenía cuando lo conocí, antes de la enfermedad. También me cautivó su vida llena de aventuras y la forma en que la contaba. En el relato de Oscar no había una exaltación de su carrera como actor. Oscar fue actor entre tantos otros trabajos con los que se ganó la vida. Lo que hacía a veces era exaltar cierta evocación extraña de su pasado. Por ejemplo, el día que lo conocí, le pregunté por su primer matrimonio y me dijo: “Cuando pienso en esos años, pienso en la perra Sasha, sola, flotando en el espacio sin entender qué pasa”. Ese tipo de analogías y otros recursos retóricos que usaba me gustaban mucho. O el uso que siempre hace del diálogo directo al contar una anécdota.

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Oscar Brizuela en Casa del Teatro 

 ¿Cómo escapaste al riesgo del retrato lacrimógeno? ¿Cómo filmarlo de forma digna?
HR: Trato de trabajar sin distancia, con la cabeza en los materiales y comprometido con las personas frente a cámara, y casi siempre solo detrás de ella. Es un contrato cuerpo a cuerpo que me permite esa intimidad. Después, en el montaje, con Anita Remón, tratamos de evitar la contemplación, mostrar a los personajes siempre en acción.

 ¿Por qué decidiste organizar el documental en torno a la búsqueda del hijo perdido?
HR: Se trataba de una acción contundente y trágica. Pero casi todas las historias que valen la pena son sobre padres e hijos.

¿Por qué decidiste darle un tono de thriller, que en principio podría resultar contradictorio con un documental?
HR: Había ciertos tópicos que llevaban el relato hacia cierto terreno del thriller psicológico. La hipótesis de pérdida de la memoria como autodefensa, por ejemplo. Y como la rehabilitación puede servir para dosificar los indicios de esa búsqueda. Pero no es algo que me haya propuesto a priori tampoco. Surgió en el devenir de los acontecimientos y lo materiales. Pero de entrada traté de evitar el documental de observación. Por eso lleva el nombre de una institución. Un nombre que puede llevar a pensar en una película de (Frederick) Wiseman. Jugué a traicionar esa expectativa. Ese tipo de películas que muchas veces encargan las mismas instituciones. Hay algo un poco académico ahí.

También registras la vida íntima de una comunidad dedicada a sobrellevar sus últimos días de la mejor manera posible … ¿Cómo fue la forma de ese registro?
HR: Creo que muy rápidamente lo percibí como un registro satelital al centro que es Oscar. El fondo para su acción.
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¿Por qué decidiste intercalar escenas de “Póker de amantes para tres” (1969), película interpretada por Oscar?
HR: Cuando estábamos filmando la película, Fernando Martín Peña, encontró al única copia que existe de esa película. La primera película de Oscar, y su único protagónico. Hay otras dos películas que lo tienen como protagonista, pero nunca llegaron a terminarse. Me gustó ese material. Probé otras películas en las que trabajó Oscar, pero finalmente me decidí por “Póker de amantes…”. Al tratarse de una película de bajo presupuesto, está filmada en espacios reales, eso, más el tratamiento de sonido realista que hicimos con Guido De Niro, le da una dimensión documental que funcionaba muy bien con el material generado por nosotros. La música que usé es original de “Póker de Amantes” aunque al tratarse de una “nudie” filmada en la clandestinidad dudo que pagaran música original. Me gusta la tensión formal entre esa música con defectos de reproducción y el sonido documental.

Por último, ¿qué referencias cinematográficas tuviste para pensar la película y la puesta en escena?
HR: No trabajo con referencias para evitarme los prejuicios, pero si me rondaban en la cabeza algunas películas. “La Fin du Jour” (1939), deJulienDuvivier, por ejemplo, o “IlBacio di Tosca” (1984), de Daniel Schmid, “Le Carrossed’or” (1952), de Jean Renoir o “Limelight” (1952), de Charles Chaplin. Pero son películas muy diferentes. Digamos que se trata más bien de un acompañamiento terapéutico o consuelo espiritual que de referencias.

Por Martín Iparraguirre

Copyleft 2018

Aquí se puede encontrar la programación completa del Bafici Itinerante:  http://cineclubmunicipal.org.ar/bafici-itinerante-2/

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Published in: on 21 septiembre, 2018 at 1:22  Dejar un comentario