Película: Spiderman, homecoming

En busca de la vitalidad perdida

spìder

Los filmes de superhéroes se han vuelto una presencia constante en las carteleras cinematográficas de las ciudades, lo que naturalmente deviene en una alta estandarización de un género ya de por sí bastante codificado: como en el cine de terror, una y otra vez vemos la misma película con mínimas variaciones en sus argumentos y personajes, casi siempre imperceptibles. Idéntico arco dramático para narrar el ascenso y consagración del héroe, similar trauma originario para cargar de culpa suficiente al protagonista como para crear el tono trágico que simule profundidad y libere a la propia película de la culpa de ser un mero vehículo de merchandising a gran escala, los mismos dilemas éticos sobre la entrega del personaje a un destino colectivo y la responsabilidad que implican sus superpoderes para construir la moraleja acostumbrada…; todo se repite ad infinitum al punto de que las únicas diferencias se limitan a las emociones que puedan entregar las escenas de acción filmadas con última tecnología o a la reapropiación de algún evento histórico o contemporáneo por parte de la trama.

spider-man-homecoming

En este contexto, resulta casi un milagro encontrar filmes que se desmarquen del estándar, como supieron hacerlo “V de Venganza” (2006), de los hermanos Wachowski, o “Deadpool” (2016), de Tim Miller, para dar dos ejemplos muy diferentes donde la incorrección política y una puesta en escena a su altura supieron elevar el género a la mejor tradición hollywoodense, aquella que no renuncia a la ambición de pensar el mundo. Sin alcanzar esas cumbres, “Spiderman: Homecoming”, de Jon Watts, es un digno intento de buscar una vuelta de tuerca acorde al personaje de Stan Lee y Steve Ditko para el nuevo relanzamiento de una franquicia que, además, se trata de las más explotadas de la historia (recuérdese: tres películas entre 2002 y 2007 a cargo de Sam Raimi, dos más en el fugaz reinicio de la saga que comenzó en 2012 y terminó en 2014). Relanzamiento que busca sellar además la incorporación definitiva del personaje al universo Marvel creado en torno a “Los Vengadores”, algo que comenzó con la última entrega de “Capitán América: Civil War” (2016) y que por cierto comienza a amenazar a la serie de una grandilocuencia insostenible a largo plazo (¿cómo sería un mundo plagado de tantos superhéroes?).

KeatonStillSpiderMan-jpg

Todo lo contrario ocurre por lo pronto en la nueva Spiderman, que se recluye en la intimidad de su personaje, un adolescente de clase popular un tanto acomplejado, para construir desde esa posición la historia, dándole una vitalidad al género que parecía definitivamente extraviada (basta ver la última “Mujer Maravilla”, que transcurre en un mundo de absoluta artificialidad, pura fantasía sin contacto posible con nuestra experiencia de vida). El primer acierto de Miller y sus ¡seis! guionistas es sacarse de encima el lastre del melodrama que suponía la muerte del tío Ben y sus consecuencias traumáticas en Peter Parker, quien aquí es un púber entusiasmado con sus nuevos poderes, ansioso por crecer y convertirse en un superhéroe hecho y derecho: basta ver la inteligente introducción del filme, un video casero filmado por el propio personaje sobre su incursión en “Civil War”, para intuir que los realizadores saben por dónde llevar la película. Ese camino será el del “cooming of age” clásico –con John Huges como máximo referente–, a partir de un Peter de 15 años encarnado muy bien por Tom Holland que intenta lidiar con los problemas propios de su edad (encajar en su comunidad, vencer la timidez para seducir a la chica de sus sueños, construir la independencia de su tía May) junto a un amigo tan inadaptado como él, mientras sueña con convertirse en miembro pleno de “Los Vengadores” sin conseguir que lo tomen en serio y se entrena evitando robos menores, con el gran Tony Stark/Iron Man (Robert Downey Jr.) como difusa figura paterna (pero tan perdido en el rol como Parker mismo). De las peripecias, bloopers e idas y vueltas de esa “teen movie” cómica y despreocupada, que no abusa tampoco de los cliché del subgénero, saldrá lo mejor de la película, que se tomará su tiempo para construir el universo de su protagonista y desde ahí buscar la aventura y las escenas de acción, más bien escasas en comparación a otros tanques del género. Porque por supuesto habrá un villano de turno (Michael Keaton, notable como siempre), que irá tomando mayor densidad a medida que crezca la narración: cuando Watts tenga que construir suspenso y emoción, también mostrará una mano firme con influencias del mejor Hollywood, aunque la batalla final y las escenas espectaculares de acción serán paradójicamente lo más flojo de la película. Detalle menor en todo caso, si se tiene en cuenta que antes el filme ha conseguido compartir las emociones de un adolescente ansioso por salir a comerse el mundo pero que choca en cada esquina con la realidad, como si de la vida de cualquiera se tratara.

Por Martín Iparraguirre

Copyleft 2017

Anuncios
Published in: on 14 julio, 2017 at 1:24  Dejar un comentario  

The URI to TrackBack this entry is: https://lamiradaencendida.wordpress.com/2017/07/14/pelicula-spiderman-homecoming/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: