Bafici 2017

 

El cine de los sentidos

 

viejo calavera

“Viejo calavera”

La 19 edición del Festival Internacional de Cine Independiente ha arrojado pocos hallazgos hasta el momento, aunque el cine brilla en filmes como “Viejo calavera” o “Certain Women”

 

Entre la multitud de películas de distintas formas, épocas y latitudes que ofrece, charlas con directores nóveles o maestros como Nanni Moretti o João Moreira Salles que revelan al cine como una forma viva de pensamiento, y la polémica intervención del Ejecutivo nacional en el Incaa como constante batifondo –a veces latente, muchas explícito–, el Festival Internacional de Cine Independiente de Buenos Aires (Bafici) viene desarrollando una 19 edición con pocos pero valiosos hallazgos, al menos en sus distintas competencias.

Uno de ellos, acaso el mayor para quien escribe –pues todo recorrido es aquí individual, y por tanto todo juicio parcial y relativo–, es “Viejo calavera”, una obra en estado de paradójica epifanía: filmada en un pueblo minero del agreste Altiplano boliviano y protagonizada por un obrero alcohólico en progresiva y acelerada destrucción, la película de Kiro Ruso narra la experiencia vital de una comunidad con un grado de respeto y sofisticación visual que tiene pocos parangones, acaso a la altura de un Pedro Costa (“Cavalo Dinheiro”, entre otros filmes imprescindibles de este siglo, destacada en Bafici 2014). Realizada con la participación de los propios mineros que lo protagonizan, miembros del pequeño pueblo de Huanuni, con el respaldo del sindicato del lugar y financiada por el propio director, “Viejo calavera” está tan alejada de la estética de la “pornomiseria” que suelen apelar los registros de estas experiencias como del paternalismo compasivo que aparenta ser su opuesto, aunque en realidad es su exacto complemento. Nada se acerca aquí a “Ciudad de Dios”, por dar una referencia conocida, aunque la realidad que aborda no es menos urticante que la del filme de Fernando Meirelles.

viejocalavera2

“Viejo calavera”

Elder Mamani, su protagonista, es un joven minero que acaba de perder a su padre, respetado obrero del lugar, aunque su única preocupación parece ser la de conseguir alcohol para mantener un estado de embriaguez constante. Su pulsión autodestructiva lo lleva a entrar en permanente conflicto con su entorno, esté formado por su abuela o su padrino, únicos familiares que le quedan, o por sus compañeros de trabajo en la oscura entraña de la mina de Huanuni, que progresivamente ven alterada su cotidianeidad por los desmanes de Mamani, cuyos demonios no encuentran sosiego. A través de esta situación, cuya tensión se irá elevando hasta límites insoportables, Ruso irá revisando las formas de convivencia de una comunidad arrojada a condiciones de vida extremas, donde el clima y el trabajo en la mina definen las coordinadas simbólicas y materiales de todas las dimensiones de la vida. Aunque lo notable es por supuesto la forma en que lo hace, a partir de un trabajo sobre la luz y el sonido que eleva la experiencia cinematográfica a un grado de exquisitez notable, y está muy lejos de constituir un esteticismo vano: la delicadeza con que se filman esos rostros y esos cuerpos traduce materialmente las marcas de la vida bajo condiciones tan hostiles, así como el trabajo dentro de una mina encuentra aquí una representación que le hace justicia. La belleza de ciertos pasajes, como las noches en la montaña bajo unos cielos subyugantes, pareciera pertenecer a una película de ciencia ficción, que transcurriera fuera de este mundo, como acaso sea para nosotros la vida en esas minas perdidas en el Altiplano.

certainwomencover

“Certain women”

Quizás sólo los cielos de Kelly Reichardt en “Certain Women”, presentada en el apartado Trayectorias que agrupa a grandes autores contemporáneos, alcancen un grado similar de sofisticación, aunque su escenario sea la Norteamérica de Montana y su delicadeza menos impactante a una primera mirada. En un pequeño pueblo de aquel estado norteño, la directora desarrollará con su habitual sutileza narrativa las historias mínimas de tres mujeres en lucha por concretar sus anhelos: una abogada (Laura Dern) cuyo compromiso la lleva a ayudar a un conflictivo cliente estafado por las aseguradoras de riesgos del trabajo, una madre (Michelle Williams) que intenta sostener la vitalidad de su familia con la construcción de una casa de campo, y una joven domadora de caballos (Lily Gladstone) que se enamora de una abogada y profesora que llega al pueblo a impartir un curso (Kristen Stewart). Como en toda su obra, Reichardt explora aquí las complejidades de los vínculos humanos con un minimalismo narrativo opuesto a las pirotecnias de Hollywood, pero que en el cuidado de los detalles permite abrir la película a la vitalidad auténtica de la vida.

 

Estreno cordobés

Fin-de-semana-de-Moroco-Colman

“Fin de semana”

Con el conflicto en el Incaa asomando prácticamente en cada función de una película nacional –donde se suele leer un texto de las asociaciones de la industria que alerta sobre la importancia del Fondo de Fomento Cinematográfico, caja que estaría detrás de la embestida oficial en el organismo–, el sábado se estrenó el crédito local “Fin de semana”, debut del arquitecto y  Dj Moroco Colman, en la Competencia Argentina, donde aún no se han visto propuestas descollantes. El filme de Colman, que a principios de mayo tendrá su estreno nacional –Córdoba incluida–, exhibe una bienvenida voluntad de sumar fibras de pasión al cine local: su protagonista es una joven en estado de rebeldía que explora el sexo como una forma de catarsis existencial, en medio de un duelo de profundidad incierta. Se trata de Martina (Sofía Lanaro, verdadero hallazgo local), una veinteañera de Carlos Paz que recibe la visita de Carla (María Ucedo), una mujer que supera los 40 años, cuyo vínculo con ella no es claro. Se sabe que ha habido una muerte y se nota que ambas mujeres tuvieron una relación estrecha en el pasado, aunque ahora Martina rechaza con violencia a su huésped, quien sin embargo se enterará de que la joven está teniendo prácticas sexuales extremas con un chico más grande del lugar, e intentará interceder para ayudarla. Narrada en tres episodios marcados por distintas propuestas formales (mayoría de primeros planos en pantalla cuadrada al inicio, Cinesmascope en la mitad y el 16:9 estándar al final) y diversos tratamientos de sonido, lo que acaso desnivele un tanto al filme, “Fin de semana” tiene una saludable ambición formal y temática que si bien no encuentra siempre una justa concreción, sí alcanza momentos de intensidad poco habituales en el cine argentino, con escenas de sexo que le devuelven nervio a una producción habitualmente anémica. Con un elenco que además de Lanaro y Ucedo incluye a Eva Bianco, Lisandro Rodríguez y Jean Pierre Noher, entre otros, la película encuentra en ellos sus mayores virtudes, gracias a su entrega a personajes que arden en la intensidad de la vida, así como también en los momentos donde las interesantes exploraciones formales de Colman se fusionan a las necesidades de la trama.

 

Por Martín Iparraguirre

Copyleft 2017

Anuncios
Published in: on 25 abril, 2017 at 16:14  Dejar un comentario  

The URI to TrackBack this entry is: https://lamiradaencendida.wordpress.com/2017/04/25/bafici-2017-2/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: