Lo and behold, ensueños de un mundo conectado

Atisbos de una revolución en marcha

lo-and-behold1

Resulta una verdad de Perogrullo decir que asistimos a una de las mayores revoluciones que haya experimentado la especie humana en su corta pero ajetreada historia: el devenir digital del mundo está modificando no sólo el modo en que nos relacionamos con el entorno, sino hasta nuestra propia naturaleza si tenemos en cuenta las mutaciones que experimenta la visión metafísica que tenemos sobre ella (vale decir, las ideas que la mayoría de los hombres comparte al explicarse a sí mismos en relación con el mundo, algo que parece estar cambiando de manera radical y eventualmente tendrá consecuencias en él). Claro que al mismo tiempo son pocos los que pueden pensar la revolución en marcha con pertinencia, lucidez y profundidad, entre otras razones porque su dimensión caótica y su destino indetenible resultan una enorme incógnita que sólo el tiempo podrá develar. Como de costumbre, a sus 74 años, Werner Herzog consigue hacerlo en “Lo and behold, ensueños de un mundo conectado” –que hoy se estrenará en el Cineclub Municipal Hugo del Carril (ver horarios en http://cineclubmunicipal.com/)–, donde por un lado demuestra que el cine es antes que nada un instrumento de conocimiento pero también que todo lo que toca lleva inscripto su sello inconfundible, como el autor que siempre fue.

lo21

Documental de divulgación científica producido para la televisión, Lo and behold… puede no tener grandes aspiraciones formales o estéticas, pero gracias a la mano de Herzog se convierte en un acercamiento fascinante y al mismo tiempo aterrador al fenómeno más importante de nuestra era, el desarrollo de Internet.  Compuesto mayoritariamente de entrevistas a los protagonistas principales del fenómeno, como también a personajes laterales pero particularmente ricos por lo que pueden revelar acerca de las consecuencias desconocidas de la red de redes, siempre cruzados con la intervención lúcida de Herzog –y por momentos con algunos archivos de noticieros que resultan asombrosos o divertidos vistos a la distancia–, el filme va desandando durante nueve capítulos la historia de la era digital adentrándose simultáneamente en sus vericuetos más insólitos, con lo que forma un caleidoscopio de apariencia anárquica pero que resulta absolutamente pertinente para pensar la cuestión en todas sus dimensiones. Matemáticos, científicos, investigadores, astrónomos, hackers y emprendedores van narrando el desarrollo de Internet desde su mítico descubrimiento el 29 de octubre de 1969 en la Universidad de California hasta la gran variedad de aplicaciones y proyecciones que tiene para el futuro próximo, donde las peores distopías de la ciencia ficción parecen a la vuelta de la esquina: la inteligencia artificial y la independencia de la robótica constituyen realidades ya al alcance de la mano. Unos científicos anticipan, por ejemplo, que Internet ingresará próximamente en nuestras mentes ya que un simple impulso eléctrico del cerebro permitirá ejecutar aplicaciones en la red virtual, mientras que otros especulan sobre la sustentabilidad de la vida en Marte o los autos inteligentes cuya capacidad de aprendizaje avanzará muchísimo más rápido que la de los propios humanos.

loand3

No hay empero una mirada apocalíptica de parte de Herzog, aunque tampoco acrítica ni celebratoria, pues el director dedicará todo un capítulo a pensar el lado oscuro de fenómeno: una geofísica explicará que las grandes explosiones solares pueden destruir las comunicaciones terrestres, lo que implicaría el colapso de la civilización moderna, algo que asegura sólo es cuestión de tiempo para que suceda. “Si Internet desaparece, la gente no recordará como vivía antes de la red”, acota otro profesor en el montaje que propone Herzog, quien a partir de ese recurso intenta pensar los temas en todas sus dimensiones, aunque siempre dando una relevancia central al factor humano. He allí sin dudas el sello particular del director, quien consigue que la mayoría de los entrevistados resulten fascinantes y entrañables al mismo tiempo, no importa la complejidad o la naturaleza de la cuestión que trate: como en toda su obra, Herzog logra captar la dimensión pasional e intransferible de sus interlocutores, convirtiéndolos en personajes únicos. Desde el hacker más célebre del globo hasta los adictos a los videojuegos en recuperación, desde una familia atravesada por la tragedia que postula a Internet como la encarnación del Anticristo, hasta un científico que trabaja con unos pequeños robots que son jugadores de fútbol y se emociona al hablar del número 8, los seres que aparecen en Lo and behold… testimonian la riqueza infinita y particular de la especie humana, cuyo descubrimiento es acaso la obsesión esencial de toda la obra herzogniana.

Por Martín Iparraguirre

Copyleft 2017

Anuncios
Published in: on 16 febrero, 2017 at 21:27  Dejar un comentario  

The URI to TrackBack this entry is: https://lamiradaencendida.wordpress.com/2017/02/16/lo-and-behold-ensuenos-de-un-mundo-conectado/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: