Entrevista a Diego Tatián

“La pluralidad de la universidad está en riesgo”

tatian

Diego Tatián advierte sobre las implicancias del proyecto oficial de reforma del sistema electoral que el oficialismo impulsa en la UNC 

La Universidad Nacional de Córdoba se apresta a vivir otra instancia central de su fecunda historia, cuya resolución marcará profundamente su futuro porque determinará el funcionamiento de su democracia interna así como también su perfil académico. El rector radical Hugo Juri convocó a la Asamblea Universitaria para el sábado 19 de noviembre con dos temas centrales en su agenda: la reforma del sistema de elección de autoridades unipersonales y la reactivación del Consejo Social Consultivo, con el objetivo de incorporar representantas de la comunidad en el Consejo Superior, máximo órgano de gobierno de la UNC.

El contexto en que se desarrollará, sin embargo, será el peor imaginable pues el oficialismo no buscó construir un consenso mínimo con las facultades opositoras, excluyendo literalmente del debate a las dos nuevas casas de estudio creadas recientemente (Ciencias Sociales y Comunicación, que por estar en proceso de normalización no tendrán representantes en la cita mayor universitaria), y desoyendo los reclamos de postergar el encuentro con vistas a sumar acuerdos con los distintos actores de la comunidad universitaria. No se trata de temas superficiales por cierto, como revela la prolífica campaña publicitaria que el oficialismo desplegó en las últimas semanas en las redes sociales para defender su iniciativa electoral. El proyecto de Juri para instaurar la elección directa de las autoridades universitarias (que además es una aspiración de largo aliento que ya impulsaba la exrectora Carolina Scotto y que retomó Francisco Tamarit pero que nunca consiguió consenso suficiente por la oposición de facultades que hoy integran la alianza gobernante) genera además fuerte polémica no sólo porque fue impulsado sin ninguna participación del resto de las facultades ni instancia institucional alguna de deliberación con la comunidad; sino también porque el sistema que propicia le garantizaría tener a perpetuidad más del 50 por ciento de los votos en las cuatro facultades más grandes (Ciencias Médicas, Ciencias Económicas, Derecho y Ciencias Exactas, Físicas y Naturales), todas ligadas al oficialismo gobernante.

De esta manera, bajo un discurso democratizador, se oculta una voluntad de perpetuarse en el poder con la destrucción del equilibrio político entre las distintas facultades que garantiza el co-gobierno de la UNC, establecido ya desde su estatuto, según denunció el decano de Filosofía y Humanidades, el filósofo Diego Tatián, en un diálogo que tuvimos hace ya más de una semana (publicado parcialmente por Hoy Día Córdoba). No sólo eso, pues detrás de la reforma del sistema electoral se escondería un plan para implementar en la universidad pública el nefasto proyecto Bolonia que viene impulsado desde el Ministerio de Educación de la Nación, que literalmente significaría el fin de la independencia universitaria y la introducción del sistema privado de educación superior en la UNC. Ante la intransigencia oficial, el escenario derivó en una reacción consecuente de los estudiantes, que el jueves tomaron pacíficamente el Pabellón Argentina en reclamo de la suspensión de la Asamblea Universitaria, cuyas consecuencias fueron abordadas en la entrevista con Tatián que aquí publico de manera completa.

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HDC: ¿Qué es lo que se pone en juego en la Asamblea Universitaria?

Diego Tatián (DT): Yo creo que una de las cosas más importantes que hay en riesgo es la pluralidad de las facultades, la pluralidad de las ciencias, los saberes y las comunidades epistémicas en la UNC, cuyo respecto y cuya protección de la igualdad es fundamental para la democracia universitaria. Es por eso que el proyecto que nosotros hemos presentado prevé por supuesto el voto directo de los ciudadanos universitarios de cualquier claustro que sea, pero además mantiene esa igualdad de las disciplinas, esa igualdad de las facultades y los saberes científicos, porque es lo que produce un equilibrio que hace que a la universidad la llamemos universidad. Lo que implica la supresión de la ponderación por facultades que promueve el proyecto oficial es empoderar a cuatro facultades que son fuertemente profesionalistas, me refiero a Medicina, a Derecho, a Ciencias Económicas y a Ciencias Exactas, que tendrían una incidencia política superior al 50 por ciento del total de los votos en la elección de las autoridades de la UNC, reduciendo a las otras once facultades a una incidencia menor al 50 por ciento. No casualmente esas facultades están en el oficialismo: debemos recordar que el rector proviene de la Facultad de Medicina, el vicerrector de la Facultad de Derecho, y el secretario general de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, es decir ingeniería. Su proyecto genera lógicamente un desequilibrio muy profundo cuyas consecuencias no son abstractas o formales, en tanto que relega a las facultades de la oposición (como son Ciencias Sociales, Artes, Ciencias Químicas, Filosofía y Matemática, Astronomía y Física) a prácticamente la irrelevancia política, a la desaparición del mapa político.  A eso se suma la conversión repentina y súbita al proyecto oficialista de facultades que hasta hace muy poquitos meses tenían una oposición férrea a la elección directa de las autoridades, y así lo manifestaron en la historia reciente de la universidad, lo que no es más que un ardid político que no solamente va a tener consecuencias académicas con un desequilibrio lesivo para el pluralismo de los distintos saberes de la universidad, sino que también es una forma de garantizar la perpetuación en el poder por parte del grupo que actualmente conduce la universidad.

HDC: ¿Cómo es el proyecto que promueve su sector?

DT: Nuestro proyecto recupera una vieja idea que nuestra facultad impulsa junto a otras desde hace tiempo que es un sistema de elección directa que de alguna manera ponga coto a negociaciones espurias que se suelen dar con el actual sistema electoral y que establece un sistema de doble ponderación para que todas las facultades tenga el mismo peso en la votación. La ponderación doble significa que el voto de cada ciudadano universitario se conjuga con una serie de variables, una de las cuáles indica que las facultades deben ser equivalentes: es decir, deben mantener el mismo peso político relativo en el universo de las ciencias que conviven dentro de la universidad. Esto por lo demás está consagrado en el estatuto 5 de la UNC, que establece que las facultades son políticamente iguales, es decir igualitarias, con independencia de su antigüedad, con independencia de su presupuesto y con independencia de su peso demográfico. La universidad además de una institución política es una institución académica, por eso hay que tener un conjunto de resguardo que preserven el pluralismo de las ciencias: nuestro proyecto reconoce el poder del voto individual, pero reconoce también a las unidades científicas que expresan cada una de  las facultades.  Actualmente, en la elección indirecta, esta igualdad de las facultades está contemplada: la elección del rector es por vía de la Asamblea Universitaria en dónde todas las facultades tienen exactamente el mismo peso político específico. Lo que a nosotros nos parece que conviene es mantener esta igualdad de las facultades que está sancionada por el estatuto y migrar el régimen indirecto a uno directo que por lo demás fue exactamente la propuesta de campaña del señor rector de la universidad, Hugo Jury, como está documentado en distintas filmaciones de los debates de campaña, donde él le propuso a la ciudadanía universitaria un cambio hacia un régimen de elección directo con el sistema de doble ponderación. Entonces, a nosotros nos parece fundamental que mantengamos la cultura política de cumplir con lo que hemos prometido en campaña porque son ideas por las cuáles muchos ciudadanos nos han votado; y no hacer exactamente lo contrario de lo que dijimos cuando lleguemos al poder.

Pero además, nuestro proyecto incorpora otros elementos: por ejemplo, en el actual sistema de votación hay actores universitarios que no votan en ninguna parte, como los no docentes del área central, o los docentes, no docentes y estudiantes de los colegios pre-universitarios. Nuestra idea es que todo el mundo pueda votar en alguna parte, entonces promovemos la incorporación de los colegios pre-universitarios y de los estudiantes mayores de 16 años de esos colegios que quieran votar como establece la legislación nacional. La otra cosa que nos parece importante es regular la campaña y la publicidad política en momentos electorales, sea entre candidatos a rector como entre candidatos a decanos. Esto significa que la única campaña política válida es aquella que se realiza a través de los medios públicos de la universidad, los SRT, y los espacios gratuitos que deberán ofrecer a los candidatos por partes iguales. Esto implicaría que todos los candidatos tendrán el mismo tiempo espacio y posibilidades de hacer conocer sus ideas: por más que un candidato tenga mucha plata para hacer campaña en la vía pública con gigantografías, pagar una página en el diario más importante de la provincia o salir cada 15 minutos en la radio más escuchada, no lo podrá hacer porque sus posibilidades deben ser exactamente las mismas que la de otros candidatos que tienen menos dinero y quieren difundir sus propuestas.

HDC: ¿Qué implica el sistema de votación por ponderación simple que impulsa el oficialismo?

DT: Implicaría lo siguiente. Para dar un ejemplo, el claustro “no docente” de Ciencias  Médicas son más de la mitad de los “no docentes” del total de la UNC. Lo mismo pasa con los otros claustros (docentes y estudiantes). Esto significa que si desregulamos el sistema de doble ponderación y no establecemos una ponderación por facultades, la incidencia política fundamental en la votación será de las facultades masivas. De acuerdo a nuestros cálculos estadísticos, la facultad de Ciencias Médicas con el sistema de simple ponderación tendría un 18,5 por ciento de incidencia en el total de la votación, por lo que estaría al tope, mientras que la facultad que menos incidencia tendría sería la facultad recientemente creada de Ciencias Sociales, que tendría una incidencia del 2,1 o 2,3 por ciento en la votación. Es decir, Ciencias Médicas tendría una incidencia casi diez veces mayor que la de Ciencias Sociales, algo que se repite además con las otras: cuatro facultades, todas oficialistas, tendrían más del 50 por ciento de los votos, lo que condena a la irrelevancia al conjunto de facultades científicas, humanísticas y artísticas.

HDC: ¿Cuáles serían las consecuencias de tal proyecto en el perfil académico de la UNC?

DT: Cambia totalmente el perfil de la universidad porque esta reforma política es además preparatoria de una reforma académica que propone la sustitución de nuestro actual currículum por un sistema de créditos académicos que es exactamente lo que está impulsando el Ministerio de Educación de la Nación. Este sistema sustituye la idea de formación académica universitaria por un régimen de competencias que se adecúa  al mercado laboral y en las cuales tienen fuerte incidencia las empresas y los colegios profesionales. Es el “proyecto Tuning” para América Latina, y que para decirlo simplemente es la implementación en la universidad del neoliberalismo académico que no pudo prosperar en la década de los ´90 y que viene ahora con mucha fuerza a nivel nacional pero también con las autoridades universitarias (ver recuadro).

HDC: Pero además, tiene una cláusula polémica respecto a la mayoría requerida para modificar el estatuto…

DT: Actualmente lo que hace falta para modificar el estatuto de la universidad y establecer por ejemplo un nuevo sistema electoral, es mayoría simple: esto significa la mitad más uno de los votos de la Asamblea Universitaria, que actualmente se compone de 247 miembros y por lo tanto tienen que ser 124 miembros. La aspiración del oficialismo es de hecho llegar a los 124 votos en la asamblea del 19 de noviembre para imponer su propuesta y si lo consiguen no van a ser más de 125/126 votos, es decir una diferencia exigua. Pero lo que pretenden modificar con esa diferencia mínima no es solamente el régimen electoral sino también imponer que toda ulterior modificación que se haga a ese régimen requiera no de ya una mayoría simple con la cual ellos estarían modificando el régimen, sino de una mayoría agravada de dos tercios. Esto significa literalmente que yo voy a modificar de una manera las cosas pero además voy a imponer que nadie más pueda modificar las cosas que yo acabo de modificar. Entonces, esto nos parece gravísimo y es una de las tantas cosas que hacen que este proyecto no tenga el menor consenso: para una reforma tan fundamental, que va a cambiar radicalmente el perfil de la universidad, hay que darse un tiempo prolongado de discusión y sobre todo hay que intentar construir consensos. Es lo que la actual gestión que conduce la UNC no está haciendo ni ha hecho: imponer por una mayoría pírrica una victoria también pírrica sobre la mayoría de la universidad una reforma que pretenda sentenciar para siempre el futuro de la UNC es un acto de prepotencia y un ejercicio de violencia electoral.

A su vez, es un proyecto que tiene un conjunto de contradicciones muy importantes, porque si por un lado acentúa la idea de que todos los votos de la universidad valen lo mismo, por el otro pondera por claustros –uno podría preguntar por qué un voto de un docente va a valer más que el de un no docente o un estudiante– y además pondera por estamentos, es decir que el voto de un profesor titular vale por ejemplo lo que valen 30 votos de profesores asistentes. Entonces, es un proyecto plagado de contradicciones que simplemente ha hecho un dibujo que es un ardid para favorecer a las facultades amigas y perpetuarse en el poder.

A mí me parece que si fuéramos a un esquema que solamente considerara el voto individual, atomístico y demás, me parece mucho más coherente que el proyecto oficialista, uno que establezca que cada voto de cualquier claustro y de cualquier facultad vale lo mismo, lo que ciertas agrupaciones estudiantiles llaman “una persona, un voto”.  Es un sistema que tiene ciertos problemas pero tiene una coherencia mayor que una propuesta electoral que solamente considera claustro único en un cierto sentido, en otro lo pondera, en otro establece una discriminación por estamentos, etcétera, es decir una mixtura que se hace únicamente en base a la conveniencia política propia del oficialismo.

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El proyecto Bolonia ente nosotros

Una de las máximas alertas dadas por Diego Tatián se encuentra en la voluntad de imponer el llamado “proyecto Bolonia” en el sistemas de educación superior de la Argentina, que entre otras cosas establece una modificación radical de las tradiciones epistemológicas de las distintas facultades para establecer un sistema de créditos en lugar de los currículos tradicionales. “El sistema de créditos académicos, que ha tenido un primer paso con el establecimiento por resolución rectoral de un banco único de materias, es una incorporación a la universidad pública latinoamericana de la esencia de lo que se conoce en Europa como el Plan Bolonia, que es el mercado único de educación superior, subordinado a la Organización Mundial de Comercio que. Después de 15 o 16 años de implementación en el viejo continente, ya podemos decir que ha promovido una brutal mercantilización de la universidad. Esa mercantilización es favorecida por una flexibilidad en la currícula a través de este sistema de créditos que establece un equivalente general entre cosas que en principio no tienen nada que ver. Es un régimen de acumulación puramente cuantitativo, individual, que fragmenta la formación y fragmenta a las comunidades epistémicas, y sobre todo es transversal a las universidades públicas y las universidades privadas”, explicó el decano de Filosofía. “De hecho -alerta Tatián- acaba de ser publicada en el Boletín Oficial una resolución del Ministerio de Educación en la cuál este sistema de créditos se llama de ‘reconocimientos académicos’ e incluye a las universidades públicas y privadas. Ya no hay más títulos de licenciados o de doctor en este sistema, pues hay un tipo de diploma que establece un conjunto de competencias que son las que después las empresas privadas, que dominan el mercado laborar, van a requerir y por tanto impulsar. Esto implica entonces intervenir en lo que es el alma de la reforma universitaria de 1918, que es la autonomía de la universidad, porque hay una adecuación de los saberes impartidos a los requerimientos del mercado”, explica el filósofo. “Digo que es transversal a todas las universidades porque perfectamente se puede considerar que un trayecto académico en la universidad pública incorpore créditos de las universidades privadas, que el estudiante siga haciendo carrera en la universidad pública y traiga otros créditos de otros institutos de educación superior y todo eso finalmente le permita llegar a una competencia que lo habilite para algún tipo de trabajo del mercado laboral. Lo que sucede aquí es por un lado que la universidad deja de ser estrictamente gratuita, porque hay partes del trayecto para los cuáles se va a pagar en universidades privadas, que van a pasar a tener también el sello de la universidad pública en su sistema de formación por créditos: para dar un ejemplo, yo puedo tener un curso de “liderazgo y coaching” como tiene la Universidad Siglo 21, si yo establezco que vale 10 créditos por ejemplo, puedo venir a la universidad pública y hacerlos valer en mi trayecto académico. Es como si fuera una construcción tipo rasti, lo que desdibuja absolutamente las tradiciones epistemológicas de la universidad. Hay algo sí que vale la pena recuperar que es el reconocimiento de trayectos de formación más cortos, pero no necesariamente por el sistema de créditos: lo que sucede que esto que es presentado como una forma de ayudar a estudiantes que por sus diversas situaciones necesitan que el trayecto de formación sea más corto, en realidad lo que está haciendo es adecuar la currícula universitaria a las necesidades de las empresas, que van a mandar a capacitar a sus trabajadores a la universidad pública de acuerdo a sus propios requerimientos y necesidades. Pero insisto, la universidad no es un ámbito de capacitación de personal de empresas privadas, que es lo que ha pasado en Europa. Entonces, esto significa la más absoluta liquidación de la tradición reformista del ´18 porque su inquietud esencial era precisamente cómo construir una capacidad emancipatoria desde la universidad, mientras que esto es un formidable proceso de contra-reforma que va a coincidir con el centenario de su nacimiento y se va a querer hacer pasar como un cambio que sigue su espíritu cuando en realidad es todo lo contrario. Por supuesto, hay ciertas preguntas: ¿cómo hacer para que los trabajadores no sólo accedan a la universidad sino que permanezcan en ella y egresen? La única respuesta no es el sistema de créditos sino que la universidad puede imaginar y concebir trayectos de formación que por supuesto preparen para el trabajo pero que también permitan  a los trabajadores acceder a un conjunto de bienes simbólicos, culturales, artísticos y a un conocimiento autónomo de la lógica del mercado”.

Ante la pregunta sobre la reforma universitaria de 1918, Tatián explica que “el corazón del legado reformista está dado en primer lugar por la palabra ‘autonomía’, en segundo lugar por la idea de que el conocimiento es contiguo a la emancipación de las personas que acceden a él, en tercer lugar que debe ser abierto, público e inclusivo para todas las personas pero son esa dirección, y finalmente le da un estatuto fundamental a la dimensión cultural de la universidad, porque por supuesto que las profesiones son importantes, pero igualmente importante son las ciencias básicas, las ciencias sociales, las humanidades y las artes. La reforma no fue solamente una revuelta contra la universidad clerical sino también e igualmente contra una universidad profesionalista puramente productora de doctores como queda claro al leer apenas superficialmente los textos de Deodoro Roca, quien propuso suspender el doctorado en Derecho en 1920 cuando era miembro del Consejo Directivo de esa facultad”.

El debate sobre el Consejo Social

El otro gran ítem en la agenda de la Asamblea Universitaria es la reactivación del Consejo Social Consultivo, un órgano de consulta de la máxima instancia de gobierno de la universidad, que en el proyecto oficial estaría formado por sectores empresariales (entre ellos, la Córdoba Technology Cluster o las pymes) y representantes de las centrales sindicales, con la particularidad de darle voz dentro del Consejo Superior de la UNC. “Es también una parte importantísima del plan Bologna: si tomamos a algunas universidades españolas que están capturadas por este sistema, tenemos que hay consejos sociales e incorporación de miembros a los consejos superiores que directamente son CEOs de Telefónica, de Monsanto, del Banco Santander, que no sólo ponen mucho dinero sino que hay cátedras que llevan sus nombres (cátedras Monsanto, cátedras Banco Santander, etcétera). Es decir, la contigüidad entre las universidades y las empresas es absoluta”, alerta Tatián. “Ahora, uno se pregunta  ¿es la única posibilidad de un Consejo Social Consultivo? La respuesta es no: a nosotros nos parece importante incorporar a un Consejo Consultivo pero con otros sectores de la sociedad civil como integrantes de los organismos de derechos humanos, de los movimientos sociales, de los trabajadores, etcétera, y sí nos parece que no tiene mucho sentido incorporar a miembros de este Consejo Social al Consejo Superior porque sería muy difícil y vulneraría su autonomía. Sí nos parece un  Consejo Social en estos términos, que trabaje en contigüidad con el Consejo Superior elevando proyectos y contribuyendo a una permeación entre la universidad y la sociedad. El proyecto oficial, en cambio, prevé la incorporación de tres miembros del Consejo Social al Consejo Superior, no está claro si con voz y voto ya que uno de los problemas del proyecto oficial es que adolece de una gran ambigüedad”, completó Tatián.

Por Martín Iparraguirre

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Published in: on 18 noviembre, 2016 at 16:19  Dejar un comentario  

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