FICIC 2016

Tiempo de reconocimiento

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“La luz incidente”

La sexta edición del FICIC mostró a un festival consolidado con una identidad propia que tiene respaldo popular

Los planos de las sierras cordobesas de “Soleada” (Argentina,2016) cerraban anoche la sexta edición del Festival de Cine Independiente de Cosquín (FICIC), que con un programa compuesto por 60 películas -entre largos y cortos- de 22 países volvió a ratificar, una vez más, la singularidad de su voz en el panorama regional del género: cinco días de pura intensidad cinéfila para acompañar un programa que tiene en la calidad de las películas su eje rector. No se trata sólo de reunir obras que difícilmente lleguen a las salas comerciales del país, ni de apostar a un radicalismo tajante que rechace todo contacto con el cine industrial, sino de componer un programa que de algún modo intente dibujar otro horizonte posible para el cine contemporáneo.

Basta ver la Competencia Internacional de Largometrajes para distinguirlo: allí se pudo cruzar el ensayo experimental de “La brasa las cenizas” (Francia-Suiza, 2015 – foto), de Nicolás Azalbert -un filme que en base a asociaciones libres aborda los textos del poeta Blaise Cendrars como una suerte de expiación poética de un desengaño amoroso del director-; con un policial dramático como “Carmín tropical” (México, 2014), de Rigoberto Perezcano, que constituye una verdadera lección de género al narrar la investigación que un travesti lleva a cabo para dilucidar el asesinato de una amiga de la juventud, con un manejo notable de la construcción dramática y el suspenso; o la lúdica confusión entre ficción y documental de “Las calles” (Argentina, 2016), de la cordobesa María Aparicio, que se llevó un merecido reconocimiento del público por su recreación del proyecto escolar realizado en Puerto Pirámides, un pequeño pueblo de Chubut, para nombrar a las calles del lugar, a partir de la cual se puede entender un modo de vida, una cultura que resulta tan cercana y lejana a la vez de nuestra propia cotidianeidad.

Variedad temática y formal entonces con un factor común: la capacidad de cada obra de concretar sus búsquedas con una calidad y radicalidad poco frecuentes, de suerte que el panorama resultante muestre las posibilidades que anidan en el cine contemporáneo. En este sentido, el estreno de “Homeland: Irak year cero” (Iraq/Francia), de Abbas Fahdel, es paradigmático porque probablemente nunca se vuelva a ver en estas condiciones en la provincia, ya que se trata de un documental de más de cinco horas, que repasa la cotidianeidad de una familia de Bagdad antes y después del ataque de Estados Unidos en la primera invasión a Irak del nuevo siglo. Se trata de una película fundamental para entender al mundo contemporáneo, que sólo pudieron ver quienes asistieron al FICIC. Como también la retrospectiva del cineasta chileno José Luis Torres Leiva con todas sus obras -quien llegó a acompañar “El viento sabe que vuelvo a casa”, su último filme- o las proyecciones en 35 milímetros, con música en vivo, de “Fukujuso” (Japón, 1935), de Jiro Kawate, y, tras una postergación el sábado, de “Metrópolis” (Alemania, 1927) de Fritz Lang, experiencias únicas del festival.

Allí finca también la singularidad de su propuesta, que fue nuevamente reconocida por el público porque terminó llenando las salas hasta el punto que se debieron reprogramar algunas películas: se repitió la experiencia de distintas generaciones reunidas en sus calles, salas y bares con los actores protagónicos del quehacer cinematográfico, lo que destituye por unas horas las jerarquías que dominan la división social de la cultura. Todo lo cual vuelve a interpelar a los responsables del Estado en sus distintos niveles para brindar el respaldo económico que termine de asegurar la existencia del FICIC y su desarrollo anual, pues el festival sigue existiendo gracias al esfuerzo denodado de sus organizadores, que no sólo arriesgan trabajo sino a veces sus propios capitales. El FICIC se ha convertido ya en parte de la agenda cultural que cada año ofrece la provincia, ha consolidado una identidad propia en el panorama regional de festivales y un programa que atrae a cientos de visitantes locales y nacionales. Es hora de que las instituciones lo reconozcan.

Por Martín Iparraguirre

Copyleft 2016

Premios de la Competencia Internacional:

* Primer Premio: La luz incidente (Argentina, 2015), de Ariel Rotter.

Porque “es una singularidad en el cine actual su apuesta radical por la construcción de un mundo enteramente ficcional. Este resultado se logra gracias a una puesta en escena rigurosa en la que todos los elementos (actuaciones, fotografía, ritmo, dirección de arte, sonido) convergen en el tratamiento de un conflicto que articula cuestiones de género y clase con una enorme elegancia y sensibilidad”, consideró el jurado.

* Mención Especial: “Las calles” (Argentina, 2016), de María Aparicio.

* Mención especial: “Rastreador de estatuas” (Chile, 2015), de Gerónimo Rodríguez.

* Premio del público: “Las calles” (Argentina, 2016), de María Aparicio.

Jurado: José Luis Torres Leiva, Luciana Calcagno y Oscar Cuervo.

Premio de la Competencia Internacional de Cortometrajes: “Jeanette” (España, 2016), de Xurxo Chirro

Premio Cortos de Escuelas: No hay bestias (Argentina, 2016)  de Agustina San Martín (FADU).

Published in: on 9 mayo, 2016 at 18:15  Dejar un comentario  

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