Entrevista a Gabriela Trettel

Tiempo de reencuentro

foto gaby

La directora cordobesa habla de “Soleada”, su primer largometraje que este jueves se estrena en las salas de la ciudad

Tras un año en el que la producción cinematográfica local estuvo marcada por la apertura a nuevas formas de financiamiento y distribución, alejadas de los clásicos circuitos de créditos del INCAA y más propias de la autogestión, el inicio de 2016 presenta un horizonte auspicioso para el cine cordobés, donde nuevamente se anuncia una cantidad importante de estrenos locales en nuestras carteleras, varios de ellos financiados por el instituto de cine. Las posibilidades se siguen expandiendo para los realizadores locales gracias a al entusiasmo y constancia con que encaran su trabajo: mañana podremos acceder a la primera prueba empírica del año con el estreno de “Soleada”, de Gabriela Trettel, cuyo debut en largo llegará a varias salas comerciales de la ciudad.

Y si hay algo que la realizadora del premiado cortometraje “Ana” tiene en claro, es el carácter colectivo de su trabajo: “El laburo de Lorena (Quevedo) y Rodrigo (Guerrero) –los productores– es para destacar, porque es una tarea titánica que es invisible: la película es tanto mía como de ellos”, destaca Gabriela, que al sintetizar su película apela a la universalidad de la propuesta: una mujer que, en medio de una vacación familiar, se da cuenta que está en crisis  con su vida. “Me parece que la película apunta a la identificación, a hablar de lugares conocidos, de cosas y de momentos que nos pueden pasar a todos por más que la protagonista sea mujer. La idea es que la gente se sienta identificada con ese estado de ánimo que muestra la película. Después, la gente hace lecturas que una nunca se imaginaría que se pudieran hacer, algo lo que es buenísimo. Eso es lo maravillo del cine”, enfatiza la realizadora, que en dialogo con Hoy Día Córdoba desmenuza los pormenores de su película.

_003

MI: ¿Cómo nació esta historia?

Gabriela Trettel (GT): En realidad empecé a escribir esta película hace diez años, después de que “Ana” había terminado de dar vuelta por los festivales del mundo. Todavía no me había recibido porque me licencié con ese corto, aunque sí había terminado de cursar la facultad. Pero estaba pasando por una crisis de pareja, con todo lo que eso implica en términos de cambio de lugar, de identidad, de vida: en algún momento me proyecté y pensé cómo sería mi vida dentro de diez o quince años si seguía haciendo las cosas como las venía haciendo. Y el resultado es, en parte, el personaje de “Soleada”, que también responde a esa sensación de perderse a uno mismo dentro de los vínculos, algo que suele pasar en todas las relaciones. De repente, uno se pregunta ¿qué pasó?, ¿dónde estoy? Ahí empecé a trabajar el personaje, también recogiendo observaciones de la gente que me rodea, de las parejas que conozco y los vínculos que me rodean, del rol y el comportamiento de las mujeres dentro de la estructura familiar.

MI: Ya desde el título hay un juego con las letras que al inicio forman la palabra “sola”…

GT: Sí, es un juego de palabra que tiene que ver más bien con un encuentro íntimo con uno mismo, independientemente de si estás en pareja o no, si tenés familia o no. Un encuentro donde uno dice “bueno, yo soy esto, quiero estas cosas y hago estas cosas”.  De alguna manera, también es lo que intenté filmar: el reencuentro con uno mismo en un espacio excepcional como son las vacaciones, un “parate” en la vorágine cotidiana que puede desatar estas crisis. Porque es como que uno frena y ahí se pone a pensar… En un punto, es también la película de ella con sus hijos, porque también va trabajando todo lo que les pasa a los chicos con su adolescencia.

MI: ¿Cómo intentaste plasmar estos sentimientos internos que vive el personaje?

GT: Tuve que hacer un trabajo de bajar a cosas más concretas el estado de ánimo de la protagonista. Porque en papel está buenísima la idea del encuentro con uno mismo y demás, pero ¿cómo lo filmas? A mí me preocupaba mucho además que pasaran cosas en la película, porque yo no podía poner al personaje mirándose al espejo 90 minutos, por decir un extremo. Entonces empecé a reforzar mucho los vínculos para bajar a cosas concretas, a humanizar lo más posible a los personajes, recurriendo incluso a referencias de gente conocida. Porque si no era todo muy abstracto: nos pusimos a pensar ¿qué haría este personaje ante tal situación?, ¿de qué labura?, ¿qué le pasa?, y llevar los sentimientos a cosas concretas, como ¿qué le pasa con los hijos?, ¿qué le pasa con el marido? Reforzar mucho esos vínculos y los pequeños conflictos o situaciones que podía haber con ellos, con el marido que se va, con los hijos que comienzan a hacer su vida, con ella que queda sola, aunque siempre con el cuidado de no caer en la idea de “bueno, está mal con el marido, se tiene que separar”, porque tampoco era eso. También hay un paralelismo entre lo que le pasa a ella, con su realidad y su edad, y lo que viven los chicos con las realidades de sus edades, sobre todo con su hija que de alguna manera está viviendo el despertar amoroso, ya que el hijo está más bien en la edad del pavo.

_002

MI: ¿Cómo se fue modificando el proceso desde que concebiste hasta que finalizaste el filme?

GT: Todo lo que pensé y planifiqué, después se modificó en algún punto. Son cosas que pasan con la realización y con el montaje, como descubrimientos que ocurren ya en el momento de filmar y montar. Eso es un flash, porque vos pensaste la película durante años y años, la escribiste de mil y una formas, hasta llegar a cosas que siempre pensaste que iban a funcionar, que estabas absolutamente segura, y después no funcionaron. Hay escenas completas que no están, que nunca pensé que no iban a estar porque creía que eran claves: nos pasó cuando estábamos cerrando el corte final con Martín Sappia –a cargo del montaje–, cuando luego de hacer un visionado con los productores, nos dimos cuenta de que faltaba una escena que por un error había quedado afuera. Pero nos dimos cuenta que funcionaba súper bien, hicimos un par de pruebas para seguirla pensando y decidimos dejarla fuera al final. Fue muy loco también cuando estábamos cerrando el corte final cómo pequeños cambios de orden modificaban bastante los significados de la película.

MI: Es decir que te permitiste trabajar con el azar…

GT: Como te digo, por mucho que planifiques y organices todo, a la película siempre la descubrís en el rodaje. Nosotros íbamos a tener cinco semanas de rodaje, y terminamos teniendo cuatro: tuve que reescribir el guión para filmarlo en ese tiempo. No teníamos margen de error por ningún lado porque no teníamos plata, entonces fue todo muy planificado. Teníamos las locaciones elegidas y todo pautado, pero aún así, sobre esa base que teníamos, era llegar al lugar para descubrir la película, porque en mi experiencia siempre fue es así, aún en el trabajo en publicidad. Cuando vas y pones la cámara, cuando te pones con los actores en el lugar y haces las acciones, ahí sucede la cosa o no sucede, es ese momento de verdad… Es alucinante.

MI: ¿Cómo ves tu mirada sobre la pareja en el filme?

GT: Me parece que intenta ser realista en lo que pasa en general, más allá de las relaciones de pareja, y que intenta ser optimista, al menos es la búsqueda que yo encuentro en la película, que propone la idea de que podes atravesar una crisis y que está bien que lo vivas, podes cuestionarte cosas y ver si no todo está bien, pero no significa que debas patear el tablero. Para mí, la película es el proceso mediante el cuál ella se da cuenta de que hay algo pasando ahí en su vida, después cómo sigue ya depende de la imaginación del espectador.

MI: ¿Qué es lo que más te gustó del resultado?

GT: A mí me parece que he sido súper honesta con todo el proceso de la realización de la película, al menos en lo que yo creía que la película necesitaba. Muchas veces se dice que cuando empiezas a escribir, al final, no filmás las razones por las que empezaste a escribir. Sucedió mucho eso. Tuve que aprender a desprenderme de muchas cosas para permitir que sea la película que tenía que ser. El rodaje es un proceso de progresivo desprendimiento. Por ejemplo, en los últimos 20 minutos del trabajo en la sala de montaje, sacamos un montón de cosas, que habían quedado para resolver después y lo hicimos al final del trabajo. Yo creo que pude responder a lo que el material me pedía, ayudada y acompañada por supuesto por todo el mundo, porque sola no podría haber hecho nada.

Por Martín Iparraguirre

Copyleft 2016

 

Sinopsis del filme

“Adriana tiene todo para ser feliz: dos hijos adolescentes y un marido que la quieren y el sueño cumplido de la casa de verano en la que se están instalando. Sin embargo, cuando Juan, su marido, tiene que volver a la ciudad por cuestiones de trabajo, algo cambia. En soledad Adriana emprende un camino de introspección que la lleva a preguntarse si está viviendo la vida que quiere”.

Published in: on 3 marzo, 2016 at 1:37  Dejar un comentario  

The URI to TrackBack this entry is: https://lamiradaencendida.wordpress.com/2016/03/03/entrevista-a-gabriela-trettel/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: