30 Festival Internacional de Mar del Plata

Córdoba profunda

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Entrevista a los realizadores de “El Deportivo”, la única película local que participará del 30 Festival de Cine de Mar del Plata, que retrata la vida en los clubes de fútbol de la liga local

A  diferencia de años recientes, la presencia cordobesa en la 30 edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata que comienza mañana será más bien escueta: se limitará a un filme, “El Deportivo”, de Rosendo Ruiz y Alejandro Cozza, que participará de la sección “Panorama” del encuentro. La curiosidad se agiganta al conocer la génesis de nuestro representante, ya que se trata de una obra realizada por fuera de los formatos clásicos de producción: como “Todo el tiempo del mundo”, la otra película de Ruiz estrenada este año, “El Deportivo” fue ideada, producida, filmada y hasta editada en el marco de un taller de realización cinematográfica en el que un grupo de 22 personas sin conocimientos específicos en el arte cinematográfico se unió para aprender cine en el mismo acto realizativo, bajo la batuta de Ruiz, Cozza e Inés Moyano. “El desafío fue ver hasta qué punto coordinando una serie de energías e inquietudes de un grupo, uno puede dar con una fuerza viva que excede a esta idea de ‘dirigida por’ o ‘película de’. Es como una especie de película anti-autoral a su manera”, explica Cozza, que celebra este modelo de creación colectiva como una forma productiva válida para el presente cordobés. “A mí lo que más me interesa de esta experiencia es este modelo de producción distinto, que tiene una dinámica creativa y una energía distintas, que irremediablemente afecta a la película, se nota en las imágenes”, sostiene.

Su tema es, además, apasionante porque rescata una experiencia social bien propia de nuestro suelo y nuestra cultura, que paradójicamente resulta invisibilizada en los grandes medios de comunicación: la vida de los clubes barriales de la profunda liga local. “La idea original era filmar la historia de vida de un sereno del Club Belgrano, llamado Albarado”, narra Andrés Yaremczuk, uno de los participantes del taller, quien reseña que pronto se planteó un interrogante: “¿Por qué filmar a los clubes grandes?, vamos a los clubes de la liga cordobesa, vamos a mostrar al otro club de barrio, que es más chico, que juega en la liga local, que tiene otra realidad y cuya composición social tanto de hinchas como de dirigentes es muy distinta”.
Ese club resultó ser el Deportivo Alberdi, eje de  una trama de una ambición narrativa infrecuente no sólo para un taller, sino para el propio cine local contemporáneo: un relato coral donde distintos personajes de tres equipos –se suman Huracán de barrio La France y Las Palmas– se van cruzando con diversos conflictos y necesidades que paliar, con la búsqueda de dinero como denominador común.
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“La historia central es la de un núcleo familiar del sereno Albarado, su mamá, que es una vieja cabulera que tiene a una gallina como cábula, y su hijo que es un peón de albañil y está estudiando. Cada uno tiene  sus conflictos, pero el principal es el del pibe que está de novio con una chica de Las Palmas, que está a punto de prostituirse con un dealer del barrio porque necesita plata para salvar a su hermano de caer en la cárcel”, narra Ruiz, que destaca la dimensión popular de la película. “Cuando elegimos esta historia, se planteó abrir la película a la sociedad, anclarla a esta ciudad, que no sea una película que transcurra en los interiores de algún departamento que puede ser en cualquier lugar del mundo. Queríamos que fuera en Córdoba, en Alberdi, en Las Palmas, en las zonas barriales: tocamos otras geografías de Córdoba. Y teníamos esa consigna muy clara de que fuera una película popular en el sentido de relacionar a la gente en la calle, en las veredas, en las plazas”, explica el director de “De Caravana”, mientras Yaremczuk agrega que la idea fue “habitar los espacios públicos (…), apostar a la gente que no tiene miedo y no quiere vivir tras las rejas, sino que le gusta ocupar los espacios públicos”.
“Hay también una manera particular de encarar lo popular, que buscó salir del populismo, salir de la bajada de línea, tratar de evitar algunas cuestiones morales, un montón de decisiones que van desde el guión hasta la forma en que están filmados y construidos los personajes”, coincide Cozza, mientras Ruiz acota que “esa energía horizontal se transmitió y se generó un clima de laburo muy de igual a igual que se termina notando”. “Un dato no menor es que se eligió trabajar con no actores, es decir con actores no formados. Y siempre estuvo la premisa de que los diálogos se iban a terminar de construir a partir de los actores y sus propias biografías, para que ellos los terminaran de construir desde su propia identidad y cotidianeidad. Esa vida propia es lo que favorece a reflejar con frescura la vida y el perfil de las personas que habitan estos lugares”, agrega Yaremczuk, que sintetiza la búsqueda al aseverar que “lo importante es la idea de lo popular filmado desde un lugar que en el cine de Córdoba y en el cine argentino casi brilla por su ausencia. Yo creo que esta película encuentra su riqueza en un carácter popular que es genuino porque se traslada a la forma de realización de la película”; mientras Ruiz anticipa que “se ve una Córdoba real, muy barroca, no una ciudad estilizada, de postal”.
A la hora de valorar el resultado, el director sostiene que “para mí, el mayor valor que tiene es cómo pudimos desarrollar los vínculos de los personajes y la frescura que tienen los personajes. Es una película que tiene vida, que tiene mucho humor, y tiene el espíritu cordobés en los personajes. Creo que en otras provincias les va a encantar el tono de la película porque los personajes son el cordobés de la calle, ese que es vivo, que tiene un humor filoso e irónico. Fue una locura, porque fueron 65 escenas filmadas en lugares muy distintos de la ciudad, en unos pocos días….”; algo que también destaca Gabriel von Sprecher, otro de los participantes, quien al inscribir la película en el contexto del cine cordobés resalta que “la mayor virtud que tiene es que aporta algo que no se hace en el cine de acá. Es una película en la que pasan muchísimas cosas: tiene una trama que va al palo, donde se desarrollan muchos conflictos simultáneamente, con muchos personajes, muchas secuencias de movimiento y muchos exteriores. Incluso, a pesar de que es una ficción plenamente, que no está buscando ser documental o registrar un modo de vida específico, al menos pasa en el espacio de la ciudad, y ese es un aporte al cine local”.

por Martín Iparraguirre

Copylwft 2015

Published in: on 30 octubre, 2015 at 16:09  Dejar un comentario  

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