Entrevista a Rodrigo Guerrero, director de “El tercero”

Tiempo de placer

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El cine joven cordobés volverá a ratificar esta semana la asombrosa vitalidad que lo caracteriza con el estreno del filme El tercero (Argentina, 2014), de Rodrigo Guerrero, sin dudas una de las apuestas más desafiantes del año porque aborda sin hipocresías la experiencia de un trío homosexual masculino. Nacido en 1982 y egresado de la escuela de Cine y TV de la UNC, Guerrero debutó en 2011 con “El invierno de los raros”, una de las películas que quedará en la historia de la cinematografía local por haber protagonizado esa especie de renacimiento que significó el estreno simultáneo con De Caravana e Hipólito –gracias al relanzamiento de los créditos del Incaa–, movimiento que derivaría en lo que se llegó denominar Nuevo Cine Cordobés. Lejos de las búsquedas existenciales de ese filme coral que exploraba las vivencias de seis personas de diversas edades en un pueblo impreciso, El tercero se concentra en tres personajes y casi un único escenario, el departamento donde los protagonistas vivirán una noche de placer y autodescubrimiento en una cita a ciegas. Y lo hace sin recurrir a ningún tipo de artilugio simbólico como protección, con un refinamiento formal que promueve un naturalismo radical en su puesta, que acaso lo ubica como uno de los acercamientos más honestos que se hayan dado a su temática.

Luego de un auspicioso recorrido por diversos festivales del mundo, entre los que se encuentra el Bafici 2014 o 24 Festival de Toronto, El tercero se estrenará el jueves simultáneamente en el Cineclub Municipal Hugo del Carril (Bv. San Juan 49) y el Cine Gran Rex (General Paz 174), en lo que constituyó otra gran oportunidad para dialogar sobre las formas de pensarnos y narrarnos a nosotros mismos.

 

MI: El tercero se diferencia bastante de El invierno de los raros, ¿cómo surgió el proyecto? ¿qué similitudes podes encontrar entre ambas películas? 

Rodrigo Guerrero (RG): Justamente al distanciarme un poco de mi primer largometraje sentí la necesidad de tener un punto de partida más claro y definido sobre el qué y el cómo quería contar algo en una segunda película. El invierno de los raros es una película mucho más intuitiva en todo sentido, y en El tercero hay una situación narrativa concreta y una intención muy delimitada desde mi rol autoral. La idea surgió en una época que estaba leyendo bastante sobre cuestiones de sexualidad y género, y sentí el impulso de generar un proyecto que pusiera en cuestión las posibilidades de vincularnos sexual y amorosamente. Creo que ambas películas se sostienen más que nada en lo atmosférico de las situaciones y que dependen fundamentalmente de las actuaciones; aunque formalmente difieren bastante la una de la otra.

rodrigo guerrero

Rodrigo Guerrero

 

MI: ¿Qué desafíos te planteaba la idea de filmar un encuentro homosexual? ¿Qué te interesaba de filmar en un trío de hombres? ¿Por qué decidiste circunscribirlo a un encuentro de una noche, en una cita a ciegas?

RG: Desde un principio me interesaba poder contrastar la dinámica de relación virtual con lo que acontece en los encuentros presenciales, cuerpo a cuerpo. Creo que la mediación tecnológica de la virtualidad nos permite, conciente o inconcientemente, esconder mucho de lo que somos. Cuando estamos frente a frente es difícil ocultar lo que nos pasa y sentimos de verdad. El desafío estaba planteado desde un comienzo porque no se trataba sólo de una intensa relación homosexual, sino que implicaba a 3 personas. Decidí contar el inicio de una relación poliamorosa porque creo que es una  manera de poner en cuestión lo establecido como norma en nuestra sociedad, incluso considerando que en Argentina el matrimonio igualitario es ley desde hace varios años. La película está circunscripta a un primer encuentro porque es sobre lo que siento que puedo hablar. No se cómo funcionaría, por ejemplo, una convivencia de años en una relación poliamorosa, pero sí puedo hablar de esa instancia inicial en donde todos los esquemas establecidos de repente dejan de tener sentido porque comprobás a flor de piel que podrían existir muchas, múltiples y diversas, maneras de relacionarnos entre las personas.

 

MI: La representación del sexo es además todo un tema en el cine, ¿qué posicionamiento tomaste a la hora de filmarlo? ¿Cuáles fueron sus consecuencias formales?

RG: Es un terreno sumamente riesgoso. En este caso en particular optamos por no mostrar sexo explícito en el encuentro presencial para diferenciarlo de la ostentación genital que caracteriza, justamente, al terreno de los chats y esas dinámicas de comunicación virtual. Mi intención siempre fue acercar a la audiencia al encuentro íntimo entre los personajes, lograr que el público -independientemente de su condición sexual- pudiera conectar con lo que sucede en ese intercambio intenso de placer y deseo. Por eso la situación sexual está planteada después de la cena, donde conocemos la intimidad de la pareja y el drama del personaje de Fede (el tercero); y está filmada de modo tal que se prioriza el terreno de las caricias, los gestos faciales y los besos.

 

MI: Tu película ostenta una rara simetría tanto en los encuadres como en sus tiempos, ¿cuál es la razón? ¿por qué privilegiaste los planos amplios y fijos, que filman escenas largas?

RG: Simplemente por pretender acercar a los espectadores a las sensaciones que vive el personaje que llega a encontrarse con la pareja. El punto de vista visual y sonoro está todo el tiempo asociado a éste personaje y a cómo él se va relajando en la situación.  En virtud de generar la sensación de “estar ahí con el personaje” es que opté por la cámara fija y el plano secuencia como recursos formales. De otra manera, cualquier ejecución y/o ostentación en el uso del lenguaje audiovisual podía condicionar la mirada de la audiencia. Y en tal sentido, siempre quisimos que la película en sí no debatiera moralmente en torno a la situación sino que todo sucediera naturalmente, para poder dejarle ese terreno de reflexión y cuestionamientos a cada espectador.

 

MI: ¿Cómo fue el trabajo con los actores, teniendo en cuenta la dificultad de algunas escenas y que son todos planos largos?

RG: Mas allá de tener algunas escenas escritas y un claro desarrollo situacional de lo que tenía que pasar en cada momento, nos apoyamos bastante en el recurso de la improvisación para garantizar que los momentos funcionaran de verdad.  Creo que sucedió algo especial entre los tres protagonistas, y especialmente en el vínculo de pareja que construyeron Carlos Echevarría y Nicolás Armengol, algo efectivo y muy divertido que apareció desde el primer casting que hicieron juntos.

 

MI: Tu película pasa además por diferentes climas genéricos (comedia, a veces suspenso, erotismo) ¿Cómo la entendés en términos de género? ¿Cuáles fueron tus búsquedas en este sentido?

RG: Los géneros no estaban establecidos como tales de antemano sino que se resuelven más a modo de climas según el devenir del personaje de Fede que se adentra a conocer a una pareja mayor que él después de haberlos conocido por chat de manera bastante grosera si se quiere. Es por eso que hay un aura de suspenso en la primera parte de la película que tiene que ver con el posible peligro al que este personaje se está exponiendo, que desde otro lugar no es otra cosa que la incertidumbre que supone lo desconocido. En la escena de la cena, donde sale a la luz el vínculo de la pareja en cuestión, el clima se vuelve claramente festivo y el personaje se va relajando, predisponiéndose positivamente para vivir el encuentro sexual donde pasa a primer plano el erotismo de un encuentro íntimo y placentero consensuado.

 

MI: ¿Cómo crees que tu película puede ser recibida en la sociedad de Córdoba?

RG: Hay mucha gente que dice que Córdoba es mucho más tradicional y conservadora que otras ciudades. Yo personalmente creo que en todos lados hay sectores más o menos conservadores y estamos convencidos que la película tiene un público cautivo al que intentaremos llegar con la comunicación. Aunque, no te voy a mentir, mi deseo es que la vea la mayor cantidad de gente más allá de ese público especifico porque me interesa mucho el debate personal y social que la película puede generar.

 

MI: ¿Qué pensAs que tu película puede aportar al llamado nuevo cine cordobés?

RG: Creo que simplemente aporta una historia más que sigue nutriendo la diversidad que caracteriza a lo que se llama “Nuevo Cine Cordobés”, algo que celebro con énfasis y espero continúe sucediendo de esta manera.

 

Por Martín Iparraguirre

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  1. Hola te invito a seguir mi blog http://ladelibroabierto.wordpress.com/2014/08/06/no-quiero-ser-una-inutil/


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