Entrevista al director Leandro Naranjo, sobre “El último verano”

El amor en tiempo presente

 IMG_9476

La cultura cinematográfica cordobesa vive nuevamente días para celebrar, pues el Cineclub Municipal Hugo del Carril estrenó el primer largometraje de una de sus promesas más relucientes (ver: http://www.cineclubmunicipal.org.ar/el-ultimo-verano/ ), el crítico de cine Leandro Naranjo, que con poco más de veinte años ya venía demostrando desde los espacios de El Cinéfilo Bar y luego las páginas de su revista homónima una capacidad infrecuente para pensar el cine con pertinencia, hondura y creatividad.

Estudiante avanzado de la escuela de cine de la UNC, Naranjo pertenece a la generación más joven de la nueva cinefilia cordobesa, aquella que surgió en torno a esa universidad informal que sigue constituyendo el Hugo del Carril (con sus incontables cineclubes y talleres cinematográficos –en especial el seminario de los viernes dictado por Roger Koza–), y el circuito de exhibición alternativo de la ciudad (en el que el Cineclub La Quimera es una referencia universal insoslayable), donde diversas generaciones de amantes del séptimo arte pudieron encontrarse y comenzar a volcar sus anhelos en la reflexión cotidiana sobre las imágenes. Tanto tiempo de pasión sistematizada en el trabajo compartido ha comenzado a dar sus frutos en los últimos años, como lo testimonia no sólo la cantidad de películas estrenada en los más importantes festivales del país o el repentino auge editorial de libros o revistas sobre cine, sino también la presencia creciente de esta comunidad cinéfila en los más diversos espacios de la ciudad y la provincia. “El último verano” es uno de los frutos más evidentes de esta vocación amorosa: dialogué por ello con Naranjo y a continuación extraigo los principales párrafos de esa entrevista.

 

MI: ¿Por qué elegiste narrar esta historia para tu debut en largometraje? ¿Qué buscaste representar, más allá de la anécdota de amor en sí misma? ¿Cuáles fueron tus búsquedas más intensas?

Leandro Naranjo (LN): Sentía cierta urgencia por filmar el primer largometraje y tomé la historia más cercana que estaba a mi alcance. No lo pensé demasiado: tenía el impulso de contarla y decidí aprovecharlo en su momento de mayor fuerza. Más allá de la anécdota en sí misma, me interesaba incorporar muchas de las ideas narrativas y formales dispersas que desde hace un tiempo imaginaba llevar al cine. En términos generales, buscaba producir una película capaz de responder a esa urgencia por filmar, con la inmediatez y la simpleza necesarias, y también con el compromiso y la autenticidad que para mí son valores fundamentales del cine.

 

MI: Tanto Escuela como El último… funcionan como exploraciones de tus experiencias de vida, quizás como retratos generacionales, ¿A qué se debe esto? O mejor, ¿dónde ves la impronta personal en tu cine?

LN: Estoy de acuerdo, pero es una conclusión a la que llegué luego de haber terminado el proceso de El último verano. Entiendo que son películas de transición, de clausura de etapas e intuyo que hay algo alrededor de ese asunto que me moviliza a comunicarme. En términos ficcionales, Escuela trata acerca del fin de la secundaria. El último verano, un poco hacia adentro y otro poco hacia afuera de la ficción, trata sobre el fin de mis estudios universitarios. En ambas oportunidades, quizás ante la incertidumbre de cómo seguir adelante, la respuesta estuvo en una película. El primer caso fue distinto porque se trató una experiencia compartida con Ramiro Sonzini que, de hecho, fue quien ideó el núcleo narrativo de Escuela. En esta nueva experiencia, incorporé (a veces más y a veces menos conscientemente) mucho de mi historia íntima, mis anécdotas románticas y amistosas.

 

MI: Esa impronta personal alcanza también a tu forma de trabajo: ¿Por qué elegiste incluir en la ficción a tus amigos de Cinéfilo o a algunas locaciones que soles frecuentar? A partir de esto, ¿se podría pensar en una forma comunitaria de hacer cine?

LN: Desde un inicio, el proyecto contaba con una vocación comunicativa muy personal. Por cuestiones de producción, pero también en vistas a generar un ambiente de trabajo cómodo para poner en escena un relato tan íntimo, necesité contar con mis amigos. Algunos estuvieron detrás, otros delante de cámara y algunos aportaron su música. Algunos tuvieron roles importantes y otros fueron extras, pero casi todos mis amigos estuvieron invitados a participar. Necesitaba esa familiaridad, y las locaciones cumplían un poco ese mismo papel. Aunque, claro, también había razones narrativas para filmar en esos espacios. Me sentí muy bien trabajando de esta manera y, sin dudas, lo volvería a hacer. De cualquier modo, pienso que cada proyecto necesita encontrar su propio modo de producción: probablemente, El último verano no podría haberse filmado de otra manera.

 FOTO DIRECTOR - LEANDRO NARANJO (2)

MI: Más allá de las relaciones con el Mumblecore, ¿cuáles fueron las referencias estéticas que guiaron a tu película? ¿Por qué privilegiaste los planos generales (en su mayoría ligeramente en contrapicado) en tu puesta? Y ¿por qué el blanco y negro?

LN: Hay algo del Mumblecore, pero no exclusiva ni primordialmente. Cuando empecé a pensar en imágenes la película, tenía en mente a Jarmusch y mucho de la Nouvelle Vague. Finalmente, y como espectador, descubrí también cierta influencia de Hong Sang-soo. Los planos generales me permitían trabajar la interacción entre los personajes con una dinámica relativamente fiel a la complejidad de la vida real, incorporando algo de su impureza y su espontaneidad. El contrapicado es ante todo un efecto secundario de la modalidad de rodaje, propio del soporte de hombros con que hice la inmensa mayoría de las tomas. De todos modos, es un detalle que denota un punto de vista, una forma de ubicarse frente a las acciones y un modo de registrarlas; sería interesante prestar atención a los planos en que la cámara se ubica a la altura de los ojos de los protagonistas.

El blanco y negro es una opción estética y, a la vez, una decisión de producción. Desde un principio tenía el capricho de filmar así, pero la verdad es que no quería definirlo hasta no encontrar una excusa que le diera fundamento. Dadas las condiciones de producción con que contábamos, la dificultad de manipular el color de la luz vino a ocupar el lugar de excusa. En definitiva, creo que el tono dramático de la película era una razón suficiente; la textura del blanco y negro compatibiliza muy bien con la atmósfera de la película.

 

MI: ¿Dónde encontrás la cinefilia en tu película?

LN: Hay decenas de detalles cinéfilos, más o menos explícitos y más o menos caprichosos. Las citas explícitas que la película pone en escena con cierta recurrencia, responden a ese espíritu solidario en que se asienta la cinefilia para mí: en general, no simpatizo con los guiños y las referencias “sólo para entendidos”. A esta altura, creo que la cinefilia es algo que, por suerte, escapa a mi control consciente; está en todos lados, es el núcleo central de mi educación cinematográfica y la energía que me moviliza a filmar. Cada vez que vuelvo de un festival de cine, siento la imperiosa necesidad de hacer una película. De hecho, fue en el último Festival de Mar del Plata que tuvo origen este proyecto.

 

MI: ¿Cómo fue el trabajo con los actores, teniendo en cuenta que las escenas están filmadas en un solo plano, sin cortes (y que filmaste en pocos días)?

LN: Fue un trabajo muy acelerado, pero también muy fructífero. De algún modo, a priori, deposité en Santiago Zapata y Octavio Bertone una especie de coordinación actoral. Ellos tienen experiencia en cine y eventualmente les delegaba la tarea de los ensayos con Juli Aiello, la protagonista femenina. Los ensayos eran breves, pero todos estaban muy concentrados, atentos a las indicaciones del guion y muy receptivos a mis marcaciones. La sinergia grupal permitió trabajar con fluidez y velocidad. Primero repasábamos el guión y luego utilizábamos las retomas como una forma de ensayo. Entre toma y toma, incorporábamos correcciones (casi siempre detalles de texto y tono) y continuábamos.

 

MI: ¿Cuál es el rol que le otorgas a la música en tu peli? Es muy particular la relación que estableces con la música, algunos de los momentos más bellos son esa suerte de videoclips que incluís en medio del pico dramático, ¿a qué responden?

LN: Ocupa un rol central. Aparece siempre como una compañía para los personajes, una expresión de sus estados de ánimo y de aquellas necesidades comunicativas imposibles de vehiculizar por otros medios. La música está en escena siempre desde adentro, de modo que el espectador escucha la misma música que los personajes: comparte el clima de cada secuencia y además, a través de ella, los conoce un poco más. La intención mayor era construir con la banda sonora una curva dramática que siguiera el pulso de la historia, pero sin subrayar nada. Me interesaba también experimentar con la inclusión de algunos temas, haciéndolos sonar completos y volviéndolos protagonistas de la acción, para así aprovecharlos íntegramente y de acuerdo a sus intenciones originales.

 IMG_9408

MI: ¿Qué filiaciones encontrás con el Nuevo Cine Argentino? ¿Cómo te ubicas a vos en ese universo?

LN: Me cuesta reconocer a los autores y las películas del Nuevo Cine Argentino más allá de Martín Rejtman, Pablo Trapero, Adrián Caetano y Lucrecia Martel. Con ellos, encuentro muy pocas filiaciones y eso probablemente tenga que ver con algo generacional y de época. Todos me parecen cineastas notables y he tratado de seguirlos siempre muy de cerca, sin embargo sus preocupaciones temáticas y formales no son las mías. Siento particular cercanía con Ezequiel Acuña, pero creo que él siempre trabajó en los márgenes del NCA. La tematización de la amistad es un rasgo que identifica a su cine particularmente; su simpleza y su frescura estética no es aplicable a los demás; la melancolía Acuña es un sello distinguible. Me siento próximo a ese universo, bastante lejano a las propuestas más habituales de los demás realizadores argentinos surgidos en los noventa y aún más lejano a las propuestas de los cineastas argentinos contemporáneos de más renombre. Apelando a las categorías de Nicolás Prividera en Tres D (Rosendo Ruiz), diría que no simpatizo con el “pobrismo” ni el “modernismo reaccionario”, pilares contemporáneos del cine nacional.

 

MI: ¿Qué pensas que tu película viene a aportar al meneado concepto de cine cordobés?

LN: No sé si es un aporte, pero creo que el universo de referencias cinematográficas que sostienen a El último verano no aparece en ninguna otra película cordobesa que haya circulado hasta hoy. Tal vez sea una novedad la simpleza de su modo de producción y la mesura en cuanto a sus pretensiones narrativas y formales. Y, finalmente, el “descuido” técnico como una forma de privilegiar otros aspectos cinematográficos; un ejemplo sencillo: no renunciar a la profundidad de campo cuando la necesitaba, más allá de que ello implicara forzar la sensibilidad de la cámara y generar ruido en la imagen. En ciertas oportunidades, el foco selectivo puede ser más nocivo para la película.

 

Videos musicales, la otra pasión de Naranjo

La música juega un rol central en la poética del cine de Leandro Naranjo, quien también ha sabido incursionar en la filmación de videoclips: recientemente, lanzó un video del tema “Pseudoefedrina”, de la banda local Fonez, uno de los grupos que forman parte de la banda de sonido de su película “El último verano”. Quienes quieran ver el video, pueden rastrarlo en la red youtube (aquí: https://www.youtube.com/watch?v=C3Fcyenb-90&feature=youtu.be&list=UUt8cMakrxp24a4e-IMvoAMA), mientras que el último disco de Fonez se puede escuchar y bajar gratuitamente de la página del ascendente sello local “Lofii Records” (http://lofirecords.bandcamp.com/).

Por Martín Iparraguirre

Copyleft 2014

The URI to TrackBack this entry is: https://lamiradaencendida.wordpress.com/2014/08/01/entrevista-al-director-leandro-naranjo-sobre-el-ultimo-verano/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: