En el futuro – Accidentes gloriosos

El cine del asombro

accidentes vuelo

Accidentes gloriosos

 

Hace tiempo ya que el consumo de cine se ha independizado de la tradicional sala oscura, lo que parece augurar un nuevo tiempo en el que, esta vez sí, la experiencia comunitaria de ver una película haya sido definitivamente abolida por la visión individual desde la red infinita. Lo comprobó una vez más el crítico Luciano Monteagudo en su muy recomendable balance de 2013 publicado el último 31 de diciembre en Página/12, donde, hermosamente, escribió: “Es como si más de un siglo después de sus primeras batallas, los hermanos Lumière, inventores no sólo del aparato cinematográfico sino también del acto social que conlleva ver una película en una sala, hubieran finalmente perdido la partida frente al viejo y taimado Thomas Alva Edison, que con su primitivo Kinetoscopio (pensado para un único espectador que debía asomar sus ojos por una ranura) ya parecía profetizar que las imágenes en movimiento finalmente iban a ser consumidas de manera individual antes que colectiva” (http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/5-30949-2013-12-31.html). El futuro del cine es una incógnita amenazante, aunque la masificación de Internet ha permitido también sortear los males causados por la hegemonía norteamericana en la distribución organizada por los grandes complejos (cuya anomia se evidencia en estas épocas tórridas en que el valiosísimo circuito de exhibición independiente de la ciudad está de vacaciones): la cinefilia puede resistir en sus mares, donde casi todo puede ser hallado.

en el futuro1

En el futuro

 

Quien subscribe estas líneas tomará entonces la posta dejada por algún colega cordobés (http://vos.lavoz.com.ar/cine/clasicos-para-ver-en-la-web) para dedicar su columna a uno de los tesoros que pueden encontrarse en la red: las últimas dos películas del argentino Mauro Andrizzi, estrenadas como un díptico el año pasado por el  Cineclub Municipal Hugo del Carril. “En el futuro” (2010) y “Accidentes gloriosos” (2011) –que pueden verse en sitios legales como http://www.elcairocinepublico.gob.ar, tal vez en http://www.cinemargentino.com– son dos experiencias radicalmente novedosas en este arte centenario, no sólo en términos estéticos sino también narrativos, que encuentra escasos parangones en el cine contemporáneo del mundo –tal vez, en parte, el canadiense Guy Maddin–.  Ocurre que la singularidad de ambas películas viene dada por las propias búsquedas de Andrizzi, que en sus obras mixtura tradiciones literarias clásicas con el primer clasicismo del cine, el de su época silente, pero en una apropiación eminentemente moderna pues rompe con los principios básicos de unicidad, transparencia e invisibilidad de los procedimientos en la puesta en escena. Sus películas son fragmentarias, inciertas o directamente opacas, abiertas al asombro permanente y dedicadas a la problematización constante de los procedimientos representativos y los cánones con que solemos pensarlos y juzgarlos, de allí su potencia transgresora. Filmadas ambas en un blanco y negro fuertemente contrastado, donde las sombras y la luz juegan un protagonismo central, “En el futuro” es un falso documental que explora, en un tono lúdico y fantástico, las experiencias amorosas de un conjunto heterogéneo de parejas. Organizado bajo el esquema de un libro (con preámbulo, capítulos y un epílogo en Súper8), el inicio del filme es un conjunto de planos sobre distintas parejas besándose, donde ya puede percibirse el particular lirismo que destilan sus imágenes, una cierta poetización del mundo a través del uso de la luz, los contrastes y la imagen granulada, intensificado por el uso naturalista del sonido. Le seguirá el relato en primera persona de un fantasma (interpretado en off por el propio Andrizzi), especie de síntesis de la mirada de la película, pues se postula como “parte del pasado pero también del futuro”. Aunque el tramo central del filme serán un conjunto de parejas o personas, filmadas en planos fijos de frente, que narrarán sus desventuras a la cámara, como en un típico documental: desde una mujer que relata el descubrimiento de una vida paralela de su esposo, hasta un novio que discute con su amada por la participación de ella en una película pornográfica, o un matrimonio que narra un acoso telefónico del que fue víctima. La norma, empero, es la sorpresa permanente, el asombro ante las posibilidades que abre un relato en perpetua expansión, en constante avance hacia todos los puertos posibles, como lo demuestran ciertos planos directamente contemplativos interpuestos en el medio de los relatos, como la hermosa subjetiva de un gato o el plano en contraluz del pelo de una mujer soltado al viento.

Accidentes gloriosos

Accidentes gloriosos

Pero la propuesta se intensificará aún más en “Accidentes gloriosos”, firmada junto al dramaturgo danés Marcus Lindeen, donde Andrizzi despliega un amor inconmensurable por la narración al encontrar quizás su ambiente natural: en base a una concepción sin dudas heterodoxa de los accidentes automovilísticos (que remite en parte a “Crash” de David Cronenberg) –y que incluso serán postulados por algún personaje del filme como “obras de arte instantáneas”–, los autores van hilvanando nueve relatos diferentes sobre la muerte, las pérdidas, el placer, la pasión y el desencanto. Las imágenes que acompañan los relatos en off (siempre narrados por una impecable Cristina Banegas) no necesariamente ilustran lo que cuentan: pueden ser tanto una alegoría poética (como el pasaje que transcurre en un juego de pool de jubilados, en el que se lee una carta de despedida de un marido a su mujer, porque su misión al Polo Sur ha fracasado y probablemente morirá) como una interpretación artística (aquellos donde el relato es dibujado por un artista en una hoja blanca). Lo importante, en todo caso, es la multiplicidad de recursos que exhibe Andrizzi: basta tomar el pasaje más desafiante para comprobar su capacidad para hacer del minimalismo una fuente inagotable de ideas. Es el relato de un famoso “chupapija” porteño, un amante exquisito que una vez al año va a un baño de la capital para realizar la mejor “felatio” que pueda imaginarse: con sólo un plano fijo que, en un progresivo “zomm in”, encuadra una pared con un agujero en su centro, Andrizzi logra un pasaje hipnótico pleno de erotismo y sugestión. Su cine se podría sintetizar en esa pared estropeada en un sucio antro bonaerense desconocido: el lugar menos pensado en el que los afortunados pueden encontrar, empero, el placer más sublime que puedan experimentar.

 

Por Martín Iparraguirre

miparraguirre@hoydiacordoba.info

Copyleft 2014

The URI to TrackBack this entry is: https://lamiradaencendida.wordpress.com/2014/01/17/en-el-futuro-accidentes-gloriosos/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: