Entrevista a Raúl Perrone

El pintor de Ituzaingó

 

Ya lo veníamos anunciando en las últimas columnas sobre cine, mañana jueves se producirá un acontecimiento cinematográfico para la ciudad en el Cineclub Municipal Hugo del Carril (Bv. San Juan 49) con el estreno del nuevo “Tríptico” de Raúl Perrone, uno de los directores más radicalmente independientes del ámbito nacional. Tras su mítica trilogía de Ituzaingó, u otros tríos de películas como La Trilogía de Galván, este pintor en imágenes vuelve a presentar una obra formada por tres títulos: “Lujan” (Argentina, 2009, 76′, AM18), “Los actos cotidianos” (Argentina, 2010, 84′, AM18) y “Al final la vida sigue, igual” (Argentina, 2011, 94′, AM18), filmes aún no estrenados en Argentina. El miércoles pude dialogar con él sobre sus películas y el cine, y a continuación reproduzco la charla completa:

MI: ¿Qué es lo que relaciona a las tres películas?

Raúl Perrone (RP): Básicamente, lo que las relaciona es el aspecto estético, formal, y en lo que vengo trabajando hace mucho tiempo, que son ciertos temas: me preocupa trabajar con la gente, y tratar de que en las películas la gente hable como la gente, y se pueda transmitir de manera en que son ellos. Pero básicamente, lo que formó esto fue pensar desde la pintura, desde mi pasado como dibujante o como pintor, y eso fue lo que me propuse con las películas. Por eso hablo de tríptico, porque además el término trilogía es un poco caprichoso, uno junta tres películas y eso ya forma una trilogía, pero para mí el concepto de trilogía, o en este caso de tríptico, tiene que ver con un cuerpo de obra: creo que las tres se pueden ver individualmente, pero creo que si las ves juntas tienen esa cosa de un mismo barrio, de que esa gente se puede cruzar de película a película, de que cualquiera podría ir a la casa del otro. Me imaginaba una comunidad un poco como la del Chavo, que esté todo ahí en una manzana, y lo que quería reflejar es eso: un barrio recurrente para mí donde siempre vuelvo. De hecho, todo transcurre en la casa de Galván, el protagonista de La Mecha, que ya murió y a quien yo homenajeo al final de la última película.

MI: De hecho, los protagonistas de la segunda y tercera son como los descendientes de Galván…

RP: Sí, por supuesto. Pero ya lo vengo trabajando, porque ya en 2002 hice Late corazón, que fue la primera que hice con Galván, donde Sole (que es la protagonista de Los actos y Al final), era una chiquilina con su hermano Bebo, después aparecieron en 2007 en La Navidad de Ofelia y Galván, que fue lo último que hice con él, y ya también Sole aparece con su hijo, que es el que después aparece en Los Actos y Al final la vida. Entonces, es como que ellos fueron creciendo a través las películas, y me gustaba eso de seguirlos: en Los Actos me propuse volver a la casa de Galván para ver cómo seguía sin Galván, y era eso, que la vida sigue igual sin él, y va quedando esta gente, y se va incorporando otra; por ejemplo la madre que no tiene protagonismo en Los actos, en Al final toma más protagonismo y aparecen otras personas, y otro pibe que cuando hice las otras películas él no había nacido. Me gustan todas esas cosas, me parece que son como guiños para muchos que siguen mis películas, y los que no las conocen lo verán como una película nueva.

MI: Hay un texto tuyo en el que te preguntas por qué filmas, ¿por qué lo haces?

RP: La verdad es que no sé por qué lo hago pero sé que no puedo dejar de hacerlo. Son preguntas que me hago a diario, ahora mismo lo estoy haciendo con el estreno de las películas que han tenido una prensa muy importante, han salido en las tapas de los diarios más importantes; pero después el público no va en la medida que uno quisiera que vaya, y contra eso no se puede hacer nada. Entonces, me pregunto para qué carajo seguir haciendo todo esto. Pero bueno, sé que tampoco puedo dejar de hacerlo, y tengo mis ideas muy concretas, y sé que quizás también sea terapéutico, pero a mí me siguen pareciendo importantes las imágenes, me sigue gustando la belleza, me sigue gustando encontrar belleza en las paredes, en esos barrios y en esa gente, y para mí es un documento que estoy dejando.

MI: Cuando te preguntan de qué hablan tus películas, ¿qué respondes?

RP: Mis películas hablan de lo que hablaría cualquier vecino. Me gusta mucho que en mis películas siempre alguien esté contando a otro las cosas que pasan, imaginemos el afuera e imaginemos la vida de esos tipos: no me gusta subestimar al espectador y tratarlo como un estúpido. No se si será de algún modo soberbio de mi parte, pero me gustaría que las películas los interpelen y terminaran en ellos. Creo que trato de hacer un cine que no se hace, me lo propuse desde que hice Labios de Churrasco: tratar de hacer un cine que no se ve; después empezaron a caer muchas más películas parecidas a mis películas, pero yo trato con el tiempo de desenmarcarme y seguir haciendo cosas nuevas.

MI: Me parece que película a película vas radicalizando tu idea de autor, ¿es así?

RP: Sí, absolutamente, aunque en realidad no me gusta encontrar palabras para las cosas que uno hace, así como no me gusta que me digan cineasta o director de cine, que son etiquetas que aborrezco bastante, me gusta que digan que soy un tipo que hace películas y después que cada uno le encuentre el significado que quiera. Pero sí, es como que estoy volviendo a la virginidad, a las fuentes. De hecho, mi última película, Las Pibas, y otra que estoy terminando ahora y Luján, están hechas en un formato 4/3, un formato que ya no se usa, ahora están todos con el “súper wide screen”, cosa que ya a mi me hinchó un poco las bolas; y ahora estoy haciendo incluso una película en 4/3 en blanco y negro. Y busco trabajar cada vez con menos gente, porque ya no necesito más, y si necesitara más gente ya sería absurdo porque de verdad, trabajo sólo con un pibe que hace cámara que es alumno mío y hacemos todo nosotros, hacemos el sonido nosotros y edito en casa, y no se necesita más. La tecnología llegó para que la usáramos y me parece que la gente que necesita más cosas, es porque bueno… necesitará más cosas.

MI: ¿Con qué tipo de directores te identificas? Por ejemplo, resulta muy patente tu vinculación con Pedro Costa en estas películas…

RP: Sí, a mí me gusta mucho Pedro, yo lo conocí en 2002 porque coincidió que se nos hizo una retrospectiva juntos en el BAFICI, cuando acá ninguno de los tilingos que ahora hablan de Pedro Costa sabía quién era, aunque ahora todos se lavan las babas con Pedro Costa. Y me acuerdo que en ese entonces tenía un programa que se llamaba Cara de Perro, y lo entrevisté para el programa, y me acuerdo también que en ese momento le hicieron una nota y lo comparaban un poco conmigo y a mí con él, porque laburaba en el barrio, cosa que yo ya venía haciendo porque en ese año yo estrené Late corazón, y el tipo trabajaba con mucha plata hasta que se compró una camarita e hizo En el cuarto de Vanda y demás. Y bueno, la verdad es que lo vi esa vez y después no supe más de él, y tampoco nunca vi sus películas. Hasta que el año pasado alguien me alcanzó En el cuarto de Vanda y Juventud en marcha y la verdad es que me gustó muchísimo. Por supuesto que ahora él es mucho más famoso que yo, y entonces es mucho más fácil decir que en ciertas cosas uno puede tener influencias, que de hecho las puedo llegar a tener, pero eso de los cuartos está en todas mis películas -ya en la trilogía siempre había pibes hablando en las piezas- o los planos inclinados hacia el techo, si vos miras Graciadió o cualquiera de esas películas te vas a dar cuenta también de los encuadres, etcétera, pero bueno, esas son boludeces que no hace falta ni aclarar. Pero por supuesto que me gusta mucho como me gustó en su momento Wenders, como me gustó Jarmusch, Passolini, algunas cosas de Fellini o el neorrealismo italiano.

MI: En las nuevas películas que estás haciendo, ¿tenés algunas búsquedas estéticas particulares?

RP: Bueno, en la que estoy trabajando ahora es en blanco y negro y está hecha con cámara en mano, y volví un poco más a la calle. Es una película que se llama “Magali” y es sobre pendejitos de 16 años, quizás sea mi película más adolescente. Siempre voy yendo para el rumbo que en ese momento me pinta, pero sí está el trabajo con la luz, con los claroscuros y esas cosas, que en el blanco y negro también es muy bello y te permite ese tipo de cosas. Digamos: a la luz ya no la puedo trabajar de otra manera, porque mi cámara sabe que me gusta eso y se pone sola.

MI: ¿Cómo ves al cine argentino contemporáneo, si es que ves algo?

RP: No lo veo Martín, no veo cine. Estoy más ansioso por seguir haciendo cosas que por mirar, la verdad es que tengo una dispersión bastante importante en los últimos años, no puedo ver nada porque me pongo a pensar en otras cosas, y al BAFICI mismo voy nada más que a la presentación de mis películas y después no voy más me puso muy contento que las otras funciones también se agotaron, y yo no estuve ahí para poderlo vivir porque no me gusta el ambiente del cine, no me gustan los festivales porque me parece que no se habla de películas, ni se habla de cine, se hablan de otras cosas.

Por Martín Iparraguirre

PD: El triple estreno en nuestra ciudad se realizará el jueves en el Cineclub Municipal Hugo del Carril (Bv. San Juan 49): a las 15:30 y 23 se proyectará “Lujan”, a las 18 “Actos Cotidianos” y a las 20:30 “Al final la vida sigue, igual”. El programa continuará durante todo el fin de semana, hasta el domingo. Con entrada general a 10 pesos, socios pagan 1 peso. 

Published in: on 24 mayo, 2012 at 1:04  Comments (2)  

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2 comentariosDeja un comentario

  1. Si bien es respetable lo que hace más allá de gustos, Perrone es un necio y egocéntrico además de cansino con su queja perpetua. Su postura tiene claroscuros muy cuestionables sobretodo por su negatividad extrema queriendo dar cátedra escribiendo mal y haciendo escuela de eso. Ya cansa llerlo en facebook quejándose de Cannes, lugar al que difícilmente llegue con su reticencia a salir de Ituzaingó. Es como un Lars Von Trier del subdesarrollo pero sin talento. Tiene voluntad y cara para firmar sus películas las cuales dejan mucho que desear desde lo técnico y está bien que eso suceda pero que se deje de romper las pelotas. Seguirá filmándose las pelusas del ombligo creyendo que es importante. Bastante pedante, bastante ignorante, porque reniega de todo y eso muestra el resentimiento que lleva adentro.

  2. que paso rodolfo????? que imbesil sos.
    caro


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