El Topo

Miradas en conflicto

 

Debe ser todo un síntoma que los mejores filmes que las grandes carteleras comerciales tengan para ofrecer sigan siendo aquellos que, de muy diferentes formas, recuperan tradiciones cinematográficas del pasado.Pasó no sólo en los Premios Oscar (donde, por supuesto, la mejor candidata fue la gran derrotada: La invención de Hugo Cabret), sino que ahora vuelve a suceder con la avalancha de estrenos de la semana, donde se destacan El Topo, del sueco Tomas Alfredson, y Drive, del danés Nicolas Winding Refn, que ejercitan cada una a su manera una muy particular reivindicación del pasado (a través de su propuesta estética y formal, es decir su puesta en escena). Se trata de un síntoma que va mucho más allá de la curiosa moda de resucitar éxitos de las décadas del ´80  o ´90, que vuelven a ser estrenados con mejor tecnología (ya pasaron Volver al futuro, El Padrino y Scarface, ahora llega Titanic), sino que nos habla más bien del presente del cine, que parece cada vez más aturdido entre los fuegos de artificio y la publicidad.

Adaptación de la célebre novela homónima del gran John Le Carré, que personalmente participó en el proyecto (figura como Productor Ejecutivo en los créditos), El Topo es seguramente una de las mejores trasposiciones cinematográficas de una novela de espionaje que haya habido, un verdadero ejercicio de estilo (al igual que Drive, aunque en ésta sea más evidente por su estética pop, pulp y algo kitsch) en la reconstrucción de una época, un contexto, una comunidad y una forma de vida ya perimidas, olvidadas en las sombras de la historia. Se trata, así, de un cine algo desfasado formal, temática y narrativamente, una película que pertenece a otra época (tal vez no al pasado, quizás al futuro), y que por tanto propone otra forma de relación con sus destinatarios potenciales: El Topo es una película exigente (lo que no quiere decir que suprima el placer, aunque no se trata de un placer inmediato, de reflejos condicionados, como propone Hollywood).

Su tema es la Guerra Fría, y su protagonista el espía del Servicio Secreto británico George Smiley (un excelente Gary Oldman). Expulsado junto a su jefe de la dirección de la inteligencia británica por una misión fallida en Budapest (que constituye casi la única escena de acción de la película), Smiley no tardará en recibir el encargo de una operación fundamental para su organismo: descubrir a un Topo (un espía) infiltrado en la más alta dirección de “El Circo” (como llaman al propio organismo secreto británico) por la inteligencia soviética. La misión es arriesgada porque, entre otras condiciones, Smiley ya no pertenece al servicio británico, por lo que deberá investigar a sus ex compañeros desde afuera, infiltrando a su propio espía en el organismo. Relato coral plagado de incertidumbres, donde nadie parece ser quien es y cada quien tiene su juego, Alfredson acomete una narración múltiple y fragmentaria que va y viene en el tiempo sin aviso ni explicaciones, y es capaz de abordar diferentes tramas y puntos de vista para componer un gran rompecabezas, una compleja estructura que puede dar cuenta de una comunidad en su conjunto, un modo de vida quizás, o un tiempo olvidado donde el mundo se dividía en polos irreconciliables.

Hay así una lectura precisa de un hito histórico (y que va más allá de una gran reconstrucción de época): como destacó Luciano Monteagudo, El Topo tiene una naturaleza kafkiana, laberíntica, que emula la naturaleza de la propia Guerra Fría (que el crítico sintetizó como “una auténtica pesadilla burocrática”), en la que la acción no se desarrolla con persecuciones y tiroteos, sino como un cuidadoso juego de ajedrez ejecutado por maestros (entre ellos “Karla”, jefe de la KGB, siempre fuera de campo), en los meandros de una institución como gran tablero, con los espías como sus peones. Por eso, resulta significativo el modo en que Alfredson filma los interiores (una gran escena sintetiza al filme: un plano general del archivo del Circo donde el enviado de Smiley busca pistas del infiltrado), recurriendo a la luz natural, enfatizando los claroscuros y con planos en continuo (y rítmicos) movimientos. La ambigüedad es la esencia de El Topo, y la gran capacidad narrativa del director finca no sólo en su solvencia para ejecutar diferentes tramas simultáneamente sin clausurar lecturas (al contrario: potenciándolas), sino en su capacidad para hacerlas confluir en un gran final, donde la ambigüedad no será agotada del todo. Por supuesto que detrás hay un notable planteamiento formal, una puesta en escena terriblemente precisa, que apuesta a planos secuencia capaces de sostener una acción estructurada sólo a través de diálogos y miradas pero en continuo movimiento, a encuadres que exploran no sólo el espacio físico de los escenarios sino la relación entre los protagonistas, ocultando y revelando al mismo tiempo información al espectador. Más clásica que moderna, El Topo es un muy digno exponente de su género, que de paso nos recuerda que el cine es exploración, miradas en conflicto, la política del tábano de Sócrates.

Por Martín Iparraguirre

Published in: on 21 marzo, 2012 at 1:21  Comments (2)  

The URI to TrackBack this entry is: https://lamiradaencendida.wordpress.com/2012/03/21/el-topo/trackback/

RSS feed for comments on this post.

2 comentariosDeja un comentario

  1. Muy bueno el texto. Me resulta interesante pensar esto de la “otra época” a la que quizás pertenece la película, no tanto del pasado sino más bien del futuro. Entre tanta imagen publicitaria (tanta imagen de más, como decía Daney) cineastas como Alfredson garantizan la buena salud del futuro del cine.

    Saludos.

  2. Gracias por el comentario, Hernán, y sí, allí precisamente está el tema. Saludos.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: