Entrevista a Rosendo Ruiz (De Caravana)

La ciudad feliz

El cine cordobés volverá a vivir esta semana un hecho histórico porque una película local participará, desde el próximo miércoles, en la competencia más importante del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, confirmando acaso el gran momento de la producción local. El filme en cuestión es “De caravana”, de Rosendo Ruiz e Inés Moyano (productora ejecutiva), una película inusual en varios sentidos, pero sobre todo por la ambición de apostar a un cine popular de calidad, que aborde temas emblemáticos de la identidad cultural cordobesa sin caer en estereotipos ni resignar la búsqueda artística de su director. De Caravana, que narra una historia de amor en un baile de cuarteto de La Mona, competirá así con algunos de los grandes maestros del mundo, como Otar Iosseliani (que presenta Chantrapas) o Jerzy Skolimoswki (Essential Killing), además de los nuevos talentos que entraron a la Competencia Internacional, la más importante del festival.

Quien subscribe estas líneas pudo dialogar el domingo en dos oportunidades con su director (una a la mañana, en el programa Nadie Sale Vivo de Aquí, en Radio Nacional, aunque no se pudo grabar), y a continuación transcribo la entrevista publicada en Hoy Día Córdoba:

MI: ¿Qué sentiste al enterarte de la selección de la película?

Rosendo Ruiz (RR): Bueno, primero fue una gran sorpresa, porque nosotros habíamos mandado un borrador para ver si podíamos entrar en la Competencia Argentina, pero luego nos llamaron para avisarnos que nos habían seleccionado para la Competencia Internacional. Por eso después de la sorpresa sentimos una gran felicidad porque es un reconocimiento muy grande para todos.

MI: También por lo que significa para Córdoba…

RR: Claro, nosotros creemos que con nuestra presencia en Mar del Plata es como que afianzamos un momento especial del cine cordobés, donde se está demostrando que somos capaces de hacer buen cine, y por ejemplo Hipólito (otro filme cordobés, de Teodoro Ciampagna) está compitiendo en un festival en Tucumán.

MI: ¿Por qué decidiste filmar está historia?

RR: La película nació de un corto que ya tenía escrito y había un grupo de actores con el que queríamos trabajar y comenzamos a adaptarlo. También buscamos contar varias cosas a la vez, pero el hincapié no estaba puesto en tal o cuál historia, sino en una manera de contarlas, que era donde yo quería poner mucho énfasis: con mucho trabajo actoral, desde una apuesta de cámara con pautas férreas…

MI: Precisamente, uno de los temas más interesantes es la búsqueda formal que te planteaste en la película…

RR: Las pautas que nos habíamos puesto desde lo formal eran tomar distancia, no interferir con muchos cortes en lo que filmábamos, creer en la performance de los actores, y captar ésa vida creada por ellos, no una vida que uno recrea después en la edición. Creo que un actor que está más de 20 segundos sólo frente a la cámara ya no es más una boca parlante del director, ya tiene que empezar a respirar la escena, a sentirla a la escena, a sentir qué le pasa a él y empieza a actuar sólo desde el personaje. En cambio, si en una escena el actor repite tres frases en siete segundos, y ya voy otro plano y a otro plano, termina siendo una marioneta mía…

MI: ¿Cuáles son los resultados de esta concepción de la puesta en escena?

RR: De Caravana promete una película donde pasan muchas cosas, pero me puse un desafío claro que era gustarle a un público común (pensando en mi hermana, mi tía, etcétera) y al mismo tiempo también gustarle a un público cinéfilo. Y lo que hasta ahora vemos es que sí funciona, porque comprobamos que el público que no es cinéfilo también se puede adaptar a un cine que no lo lleve de las narices, a un cine que no lo arrebate con acciones, textos, ametralladoras, sonidos y música, sino que también puede disfrutar de un cine observacional, de un cine que le proponga un diálogo al espectador. Y la respuesta que hemos tenido es que a ambos tipos de públicos les gusta.

MI: Hay también un fuerte tono documental en el filme…

RR: Sí, sobre todo en escenas con mucha gente, por ejemplo en los dos o tres bailes de La Mona que filmamos, donde teníamos un grupo de extras pero había unas cinco mil personas que no lo eran. Y lo que hicimos fue casi un documental, porque habíamos laburado mucho con los actores y la última pauta era que al momento de comenzar la acción, ellos ya debían ser los personajes y debían actuar desde los personajes. Entonces, los chicos ya llegaban al set transformados en el personaje, y se comportaban como tal (hacían bromas a los técnicos desde el personaje, por ejemplo), y nos sorprendían a todos porque ellos sabían que había un guión pero podían improvisarlo y cambiarlo. Otra pauta era que ellos debían sostener la escena hasta que yo diera el corte, por más que ya se hubiera terminado lo que estaba guionado, ellos debían seguir actuando, y ahí surgieron cosas muy interesantes que quedaron en la película. Por eso, creo que dimos una vuelta desde la ficción y casi volvimos a darnos la mano con lo documental, o con el docu-ficción, esto que está tan de moda que es documentar la vida de personas comunes. Nosotros logramos hacer eso pero desde la ficción, con actores que lograron su personaje, porque hay mucha improvisación en De caravana.

MI: Algo que además es un logro significativo en una primera película

RR: Claro, pero llegamos a la improvisación luego de tener un guión férreo y que los actores se movieran primero por la escena guionada, y a partir de ahí dar nuevas vueltas de tuerca, porque no es que se olvidaba la escena primera. Era como seguir descubriendo la película en plena escena, los actores seguían profundizando el vínculo y los personajes en plena acción.

MI: ¿Cuáles crees que son los principales méritos del filme?

RR: Bueno, uno es ése, la vida actoral lograda. Y otro es el haber cumplido tan férreamente con las pautas formales propuestas, lo que creo que le da un sello formal particular. Está muy bueno ir con pautas formales claras a un rodaje y ser riguroso con uno mismo, porque en el momento en que estás medio perdido, donde uno te dice hagamos esto o lo otro, uno vuelve mentalmente a su manual para respetar sus pautas; lo que le da además una unidad estética a la película. Creo que esto es algo que la gente del jurado vio.

MI: Lo que también significa ser fiel a una idea de cine… ¿Cómo definirías ésta concepción?

RR: Para mí el cine tiene que ver con esas películas que no buscan hacer un monólogo, porque desde el hecho de que nosotros nos paramos frente a una pantalla que es cinco veces más grande, ya es una situación violenta, de imposición del cine. Y si a eso le sumamos esa concepción del cine que quiere monologar, que te ametralla con situaciones y sonidos, lo único que interesa es avasallante y no dejarte pensar, es como si tuvieran miedo de que cambies de canal. Bueno, entonces ése tipo de cine no me interesa, sino aquél otro que en vez de buscar el monólogo busque el diálogo con el espectador, y vaya interactuando con él, en donde no te subestiman como espectador.

MI: Por último quería que me cuentes ¿Cómo ves el cine de Córdoba?

RR: La expectativa en este momento sobre la situación cinematográfica de Córdoba es la mejor, se terminaron estos tres largos, pero se han presentando un montón de proyectos para los concursos de la TV digital que abrió el INCAA, para hacer miniseries de ocho o diez capítulos, y estamos preparados, hay equipos de cine y de luces, para hacer toda la logística de las películas, hay profesionales muy capacitados para todas las áreas detrás de cámara, y delante de la cámara creo que el movimiento actoral viene creciendo mucho en Córdoba. Yo me acuerdo de hace unos quince o dieciocho años, cuando recién arrancaba La Cochera o el Cuenco, y empezaban a dar clases de teatro; bueno hoy hay un montón de escuelitas de teatro, de grupos y de talleres, en donde hay un muy buen nivel actoral, como se ve incluso en la facultad. Y está también una pierna que es bastante importante que es la del Gobierno, que tiene la intensión de seguir apoyando esta movida. Entonces, el panorama es más que prometedor, creo que depende de todos que no dejemos que se pierda este momento y logremos que se sigan produciendo largometrajes y series para la televisión, porque creo que Córdoba se merece tener todos los años una producción interesante en cine y también en la tele, ahora que se ha abierto el panorama.

Por Martín Ipa

PD: Esta es la versión completa de la entrevista publicada de manera más escueta por el diario Hoy Día Córdoba.

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Published in: on 8 noviembre, 2010 at 21:55  Comentarios (4)  

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4 comentariosDeja un comentario

  1. Rosendo es así y ¡ es eso ! : auténtico en todo … en
    lo que dice y en lo que hace. Se merece un reconocimiento … Aunque el ” negocio ” sea duro y sólo vaya por caminos rentables …

  2. quiero ver la peli??!!!!

  3. gran pelicula “de caravana” la vi en el festival y me encanto, ojala bs. as. pueda ver esta tremenda pelicula.

  4. trabajar con rosendo, con el flaco almada, yohana, a sido para mi un enorme placer, lograr que un personaje tan pequeño como el taxista tenga su momento de creación respetando cada escena como si fuese la más importante es al gran equipo que trabajo en de caravana. gracias a todo el equipo.
    teti cavo el taxista


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