Festival Internacional de Cortometrajes 2010

Desde ayer, nuestra ciudad se convirtió en el centro de la cinematografía nacional con la tercera edición del Festival Nacional de Cortometrajes “Cortópolis 2010”, el más importante en su género a nivel nacional, que se desarrollará hasta el domingo en el Cineclub Municipal Hugo del Carril (Bv. San Juan 49). El encuentro presenta proyecciones, ciclos especiales y retrospectivas, además de una gran variedad de actividades de formación, como talleres, seminarios, charlas y conferencias relacionadas al cine pero también a la comunicación que se viene con la nueva Ley de Medios y la TV digital. La programación completa es la siguiente:

 

Viernes:

-A las 10. Seminario: Producción de contenidos unitarios de ficción. -A —A las 10. Seminario: Formatos de no ficción para TV.

-A las 10. Taller: Realización de Celumetrajes.

-A las 10. Encuentro con Lluís Escartín Lara (ESP).

-A las 14. Charla: “Televisoras públicas y privadas: la TV y su vínculo con la producción de contenidos locales”.

-A las 16. Muestra Festival Videodanza BA.

-A las 17. Muestra Panorámica Europea I.

-A las 17. II Foro Federal: La producción de contenidos para la televisión digital y su articulación con el actual contexto nacional.

-A las 19. Muestra Retrospectiva Julia Solomonoff (Argentina).

-A las 21. Cortópolis en Competencia II más Adelanto del Festival Anima 2011 (en el Patio del Cineclub).

-A las 23:30. Muestra Invasión Lumière + Historia breve pero extraordinaria: Cortos de Tetsuo Lumière y Mariano Llinás (Argentina).

-A las 24. Muestra de Remetrajes II: “Pulsiones”.

 

Sábado:

-A las 10. Seminario: Producción de contenidos unitarios de ficción.

-A las 10. Seminario: Formatos de no ficción para TV.

-A las 10. Taller: Realización de Celumetrajes.

-A las 11. Charla: “Modos de producción y co-producción con Canal Encuentro y Señal Pakapaka”.

-A las 14. Charla: “Polos regionales y plan integral de fomento a la producción de contenidos”.

-A las 16. Muestra ¡Surprise! Cortos de Veit Helmer (Alemania).

-A las 17. Muestra Panorámica Latinoamericana II.

-A las 17. Cierre del II Foro Federal.

-A las 17. Seminario: Producción de contenidos para público infantil.

-A las 18:30. Muestra de Remetrajes III: “Irreflexiones”.

-A las 19. Retrospectiva Pablo Pérez (Argentina).

-A las 21. Cortópolis en Competencia III (en el Patio del Cineclub).

-A las 23:30. Muestra Una lección de cine: Cortos de Nacho Vigalondo (España).

Domingo:

-A las 15. Muestra Panorámica Latinoamericana III.

-A las 17. Muestra Panorámica Europea II.

-A las 17. Seminario: Producción de contenidos para público infantil.

-A las 18:30. Muestra de Remetrajes IV: Sismologías.

-A las 19. Muestra La realidad lúdica: Cortos documentales de creación.

-A las 21. Ceremonia de premiación y cierre (Patio del Cineclub – Entrada gratis).

Con entradas generales a 8 pesos, socios pagan 0,80 (más información en http://www.cortopolis.com.ar).

Foto: Tetsuo Lumière y Mariano Llinás, dos de los grandes directores cuya obra será revisada.

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Published in: on 26 noviembre, 2010 at 2:57  Dejar un comentario  

Entrevista a Germán Calvi

Un nuevo paradigma televisivo

 

La tercera edición del Festival de Cortometrajes Cortópolis 2010, que arrancó hoy en el Cineclub Municipal Hugo del Carril (Bv. San Juan 49), pone la lupa no sólo en el cine sino también en la televisión que se viene con la instrumentación de la nueva Ley de Medios y la TV digital. Habrá charlas, talleres y seminarios destinados al intercambio, conocimiento y debate sobre los nuevos formatos. Y uno de los disertantes será Germán Calvi, nada menos que el coordinador del Plan de Fomento y Producción de Contenidos Digitales para la Televisión Pública, con quien dialogamos en el programa Nadie Sale Vivo de Aquí (Radio Nacional Córdoba AM 750).

Nadie Sale Vivo (NSV): La TV  digital, como crees que va a poder implementarse?

Germán Calvi (GC): Yo creo que la televisión digital fue un paso más en la conquista de la democratización de la comunicación en Argentina, que viene en sintonía con los cambios que promueve la nueva Ley de Servicios Audiovisuales, y que son decisiones muy importantes que ha tomado el gobierno nacional, aunque aún no se alcancen a mostrar en las pantallas porque esto es todo un proceso, es como construir una casa, y esos eran los cimientos, ahora vamos por las paredes que son los contenidos. Y esta experiencia piloto que estamos haciendo significa la primera vez que el Estado Nacional subsidia la producción de contenidos para la televisión. Y hemos tenido una respuesta gigante: hemos recibido más de mil proyectos de productoras que quieren contar sus historias en la televisión argentina. Entonces eso para nosotros es una señal, primero de la gran capacidad de producción de contenidos que tiene nuestro país, y segundo de la gran oportunidad que representa la nueva televisión. Entendemos que el sector de la producción audiovisual entendió eso, que hay una oportunidad y que la quieren ocupar con sus historias

NSV: El gran desafío que tiene la gestión nacional con la televisión pública es federalizar los polos de producción de contenidos que hoy están concentrados en Capital Federal sobre todo y un par de capitales del interior del país. ¿Cómo ves la preparación del interior del país para éste desafío?

GC: Cuando nosotros hablábamos con Liliana Mazure, que es la presidenta del INCAA, y Lucrecia Cardozo, que es la gerenta de acción federal, para diseñar este plan, nos cuestionaban qué capacidad había para producir en el interior y qué capacidad había para producir con calidad, porque siempre las medidas de exclusión que tienden a concentrar utilizan legitimadores muy fuertes para hacerlo, y el legitimador de la calidad es siempre muy útil en ese sentido. Nosotros recorrimos todo el país en la difusión de este plan, y encontramos cosas maravillosas realmente. No sólo historias que estaban invisibilizadas en Argentina sino también un grado de compromiso en la tarea de comunicar y de hacer ficción para televisión o de contar historias documentales para televisión que realmente nos han hecho sentir orgullosos de estar en ésta función, porque muchas veces trabajar en el Estado Nacional ha sido vergonzoso en nuestro país, y hoy nosotros lo hacemos con un orgullo y un compromiso muy altos. Para que se den una idea: para otorgar seis premios de historias documentales, recibimos 197 proyectos, de todas las provincias del país.

NSV: Una suerte de Ushuaia a la Quiaca de (León) Gieco…

GC: Absolutamente, y en esta misma línea de Gieco, éste Gobierno ha salido a federalizar la cultura. Lo que pasa es que no se puede hacer por decreto. Nosotros partimos de una realidad,  que es que hoy cuatro o cinco grandes productoras del área metropolitana producen el 70 por ciento de la ficción de la televisión argentina.  Y no nos conformamos con decir “bueno, ahora van a ser ocho o van a ser diez”. No, decimos ahora van a ser 160, porque en esta primera experiencia piloto ya vamos a premiar a 160 productoras que van a poder producir contenidos, y para adquirir sus cortos y documentales terminados. Es un primer paso, pero es un paso que transforma la realidad, porque hace verdad el sueño de democratizar la televisión. Nosotros vimos con mucha alegría la creación del Canal Encuentro, que hoy es un ejemplo en Latinoamérica y el mundo, porque creó un nuevo polo de productoras de contenidos. Hoy hay nuevas productoras teniendo la oportunidad de contar las maravillosas historias que compartimos por Canal Encuentro. Bueno, la televisión digital propone lo mismo. Primero, llegar a los cuatro millones de televisores que no están asociados al cable, que tienen que ver en su mayoría con la población de menos recursos, y por eso decimos que la televisión digital tiene un concepto de inclusión social en Argentina, porque es la primer tecnología y en el único país del mundo que empieza por los más humildes,  ya que se le entrega a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo y a los beneficiarios de las jubilaciones y pensiones de manera gratuita.  Y esta televisión que vamos a digitalizar también será gratuita. Entonces, éste proceso no es en contra de nadie, es a favor de los intereses del pueblo argentino para que podamos elegir: si todo sale bien, vos vas a poder tener más señales (la Presidenta de la Nación recién anuncia la salida al aire de INCAA TV, donde vamos a poder ver cine nacional gratuito). Entonces, vamos a tener la primer señal infantil absolutamente gratis (Paka Paka), el deporte gratis (Fútbol Para Todos) ,  la educación y la cultura gratis, el cine argentino gratis. Esto es lo que garantiza el Estado Argentino, después vos vas a poder elegir y comprar todas la señales que quieras ver por la televisión, pero esto ya es un cambio importante.

NSV: ¿Cuáles son las pautas que guían la selección de los contenidos que van recogiendo por todo el país?

GC: Es una muy buena pregunta, porque nosotros cuando hablamos de democratización también hablamos de incorporar a nuevos sectores a la toma de decisiones. Entonces, hay más de cien personas que integran los jurados, porque hay nueve concursos que se abrieron y ya cerraron a fines de octubre, y cada uno de ellos tiene un jurado, que tiene representantes de la televisión (de Canal Encuentro, de Radio y Televisión Argentinas, del Conejo Federal de la TV Pública), de las universidades argentinas, de los productores de televisión, de productores de cine, de organizaciones sociales. Todos los concursos federales incorporan además jurados de las provincias que participan. Entonces, ellos son los que establecen los criterios, no nosotros, por lo que no podemos hablar de un criterio síntesis, es decir que aún no está determinado cuál va a ser la televisión pública, sino que eso se construye con el ejercicio democrático. Por eso, para nosotros es fundamental esta primera parte del proceso, porque esos jurados son los que van a dar un primer paso notable diciendo “estos son los contenidos que buscamos”.  

NSV: Es muy interesante porque se trata de una constitución colectiva del perfil de la televisión pública…

GC: Absolutamente, aunque en el fondo subyace la idea de buscar una televisión que ayude a formar más ciudadanía, una televisión que despierte una actitud crítica, una televisión que entienda que hay diversión y entretenimiento, pero que también entienda que hay un mundo, una realidad, que hay una cultura argentina y una idiosincrasia latinoamericana que tenemos que apropiarnos, porque la televisión sirve para eso también, para fortalecer nuestra identidad, nuestros valores, nuestra cultura.

NSV: ¿De qué sectores han recibido oposición o trabas al proyecto?

GC: Bueno, hemos recibido todas las que se te ocurran, porque construir es muy difícil pero destruir es muy fácil. Primero, hemos sido invisibilizados en los grandes medios de comunicación: el 19 de julio fue el acto de lanzamiento en el Ministerio de Planificación Federal, que es el organismo que pone los fondos para hacer efectivo este plan, pero el acto tuvo poco a nula repercusión. Ustedes comparen la difusión que tienen las grandes productoras de la televisión privada (por ejemplo Tinelly). Luego, hubo muchas críticas hacia el Instituto de Cine por su nuevo rol, porque en realidad estos cambios tecnológicos traen un nuevo escenario, donde lo que es cine y lo que es la televisión están mucho más cerca, ya que la pantalla chica no es sólo la televisión sino que también es la computadora, Internet y hasta la pantalla de un celular. Entonces, toda esta transformación de la tecnología abre muchos debates, y en ellos hay una biblioteca para cada postura. Por eso, nosotros valoramos mucho la decisión de Liliana Mazure, presidenta del INCAA, de avanzar a pesar de las adversidades, porque nosotros hemos recibido pedidos de informes en la Cámara de Diputados acusándonos de violar la Ley de Cine, aunque no tenga nada que ver porque el plan no se realiza con recursos del INCAA sino del Ministerio de Planificación. Hemos recibido desde las mezquindades más pequeñas, de los que quieren todo el dinero para producir ellos, porque es importante entender que la gente no va a mirar más televisión de la que mira hoy, vamos a mirar la misma cantidad, lo que pasa es que vamos a poder elegir. Entonces, no es que se amplía la torta,  sino que se reparte diferente, por eso los intereses que quieren conservar la altísima mayoría que tienen, y que creen que hacer televisión es hacerse millonarios, se ponen en contra. Nosotros decimos que no, que hacer televisión es dar trabajo, es abrir el juego, y también hacer dinero, pero no hacerse millonario.

NSV: Con respecto al futuro, ¿qué mecanismos piensan implementar para seguir estimulando la producción en el interior del país?

GC: Yo creo que los resultados de estas convocatorias, tener más de 400 proyectos del área extra-metropolitana y del interior del país, ha sido una señal contundente.  Ahí hay proyectos para producir más de 800 horas de contenidos para televisión, sacando el área metropolitana, que es donde está concentrada hoy la población, la actividad económica y también la actividad audiovisual. Con lo cual el ministro (Julio) De Vido con la Presidenta, cuando se anunciaba el plan Argentina Conectada y la Televisión Digital Abierta, decía que éste proceso ha marcado un cambio que vale la pena. Porque nos podríamos haber equivocado,  también es cierto, cuando uno se anima a inventar puede errar, entonces podrían haber sido malos estos instrumentos y la producción en Argentina podría habernos dicho que no, que no confiaban en éste proceso y haber tenido apenas diez o veinte proyectos, con lo cual esto hubiera sido un desastre. Pero tener casi mil proyectos en total es un récord histórico, que indica la necesidad de profundizar y avanzar en éste proceso, y por suerte las máximas autoridades están absolutamente comprometidas con esto. Con lo cual yo creo que no sólo vamos a anunciar pronto los resultados del plan piloto, sino que luego vamos a continuar en la misma línea consolidando y profundizando cada vez más.

Por M.I. 

PD 1: Esta entrevista fue realizada en el mes de octubre de 2010 en el programa Nadie Sale Vivo de Aquí (Radio Nacional AM 750), que va todos los domingos de 08 a 10 AM.

PD 2: German Calvi dará la charla  “Polos regionales y plan integral de fomento a la producción de contenidos”, junto a Nicolás Schonfeld (Plan de Fomento de Contenidos – Consejo Asesor del SATVD-T), María Álvarez Vicente (Consejo Asesor del SATVD-T) y Claudia Ducatenzeiler (RENAU). Modera Pedro Sorrentino. El sábado de 14 a 16 en el Cineclub Municipal Hugo del Carril. Gratis.

 Foto:  Se trata del fondo que encabeza el blog de Germán: http://german-calvi.blogspot.com

Published in: on 25 noviembre, 2010 at 22:49  Dejar un comentario  

Lengua materna

La aventura del conocimiento

La comedia es un género más que complicado: despreciado por los puristas del buen gusto y el cinema qualité, sobreexplotado por las corporaciones del cine y la televisión, el humor suele quedar atrapado entre los límites asfixiantes de los cánones de la industria, perdiendo la cualidad que se nos ocurre esencial o definitoria, su capacidad de constituirse en un medio liberador, un  ariete capaz de romper las estructuras simbólicas que regulan a la sociedad (y al espectador) y llevar libertad (conocimiento) allí donde sólo existía prejuicio, ignorancia o simple sumisión. Semejante aspiración emancipadora es, sin embargo, cada vez más rara de encontrar en nuestras carteleras cinematográficas, acaso porque las películas que suelen cooptarlas hacen casi siempre todo lo contrario (estigmatizan al marginado, afirman nuestros prejuicios), aún bajo cierta apariencia transgresora que nunca garantiza nada (¿acaso un filme como JACKASS puede ser liberador?). Pues el cine no necesita ser explícito ni violento para lograr la emancipación de nuestras conciencias: basta un espíritu de respeto hacia su objeto de estudio para sacudir las falsas estructuras que llevamos a su encuentro.

Un buen ejemplo de comedia sutil y libertaria es Lengua materna, la segunda película de ficción de la cordobesa Liliana Paolinelli (Por sus propios ojos), acaso una de la directoras locales más reconocidas en los últimos tiempos, que por fin llega a las grandes carteleras de nuestra ciudad. Sutil y libertaria porque tanto su tema, y sobre todo la forma en que lo aborda, logran trascender los estereotipos y lugares comunes de un subgénero ya bastante transitado, aunque casi nunca con la honestidad e inteligencia con que lo hace Paolinelli (a pesar de que el afiche de promoción sugiera todo lo contrario). Claro que el tema, como ha aclarado alguna vez la propia directora, no es tanto la homosexualidad como las relaciones entre madres e hijas, o quizás cómo los prejuicios sociales son capaces de condicionar hasta los vínculos más íntimos de las personas. Ya la apertura del filme, de una contundencia ejemplar, dejará en claro su tono y su conflicto central: un diálogo entre una madre y su hija culmina con la confesión de ésta última de su condición de lesbiana. No estamos ante una adolescente pues Ruth (Virginia Innocenti) ya supera los 40 años, y hace por lo menos 14 que convive con su actual pareja, una política en plena campaña para llegar a la Cámara de Diputados (Claudia Cantero), algo que su madre Estela (Claudia Lapacó, en un trabajo consagratorio) ni imaginaba, así como tampoco ciertos secretos que esconde su otra hija (interpretada por la cineasta Ana Katz). La primera escena ya revela así el estado de una relación que la estupefacta Estela no hará más que intentar cambiar a lo largo de toda la película: “Algo mal habré hecho”, se dice a sí misma en la primera reacción, pero poco después saldrá a enfrentarse con sus propios prejuicios, aunque las novedades quizás no sean tan bienvenidas por su hija. Primero, irá a hablar con el cura de su Iglesia pero sólo encontrará indiferencia (o mero rechazo y exclusión), luego comprará cierta bibliografía especializada que le despejará sus prejuicios y no tardará en pasar a aventuras mayores, como asistir a un boliche gay para conocer el ambiente. Lo cierto es que el proceso de aprendizaje de Estela la llevará a inmiscuirse cada vez más en la vida de su hija y su pareja, para descubrir al fin que no es tan perfecta como imaginaba, sino que se trata de vínculos tan complejos como cualquier otro, que su invasión tal vez pueda complicar.

La capacidad formal de Paolinelli se encuentra en los detalles: los encuadres son excelsos pero sutiles, al igual que la composición interna de los planos (en su mayoría medios y fijos), que privilegian a los protagonistas pero pocas veces condicionan la mirada del espectador; el timing para las escenas y varios gags humorísticos es notable, así como también el guión de la propia directora -con algunos diálogos sobresalientes-, y el uso del fuera de campo; hay al fin un respeto casi documental que despeja todo riesgo de costumbrismo para la venta.  Su mayor logro, sin embargo, está en la decisión de privilegiar las actuaciones, que en Claudia Lapacó encuentra a una intérprete sublime, capaz de entregar un trabajo pleno de matices, que la coloca entre lo mejor del año.

Por Martín Iparraguirre

Published in: on 17 noviembre, 2010 at 2:19  Dejar un comentario  

Todo un parto – Los límites del control

El cine y sus límites

El cine que solemos ver se mueve entre fronteras conocidas: hay todo un sistema perfeccionado a lo largo de décadas (aquél famoso Modo Institucional de Representación, M.I.R.), fácilmente reconocible aunque en constante cambio, que establece reglas y formas implícitas que lo vuelven manejable, previsible y efectivo, tanto para el productor como para el espectador, garantizando la satisfacción de ambos. La crítica participa de dicho sistema, y en sus peores versiones se limita a clasificar y explicar los filmes, ordenando las expectativas e incluso las experiencias del espectador, naturalizando un modo de interpretación de las imágenes que clausura toda libertad, pues dicho sistema puede regular hasta las formas de disidencia, hasta las pequeñas rebeldías permitidas a los iconoclastas. Acaso el mejor ejemplo sea la celebrada Nueva Comedia Americana, cuyo mayor logro parece ser el de transgredir las buenas costumbres norteamericanas: el culto al exceso de JuddApatow puede constituir una forma de rebelión, un modo de trascender los límites y doblegarlos, pero también corre el riesgo de convertirse en otra forma de naturalizar lo extraño.

La última película del nuevo nombre de este movimiento impreciso y hasta antojadizo camina por éste límite. Todo un parto, de Todd Philips (celebrado director de ¿Qué pasó ayer?) puede justificarse apenas por un par de momentos en los que consigue precisamente transgredir los límites, sorprender a los espectadores y desafiar al buen gusto. Remake nunca reconocida de aquel clásico de los ´80 que fue Mejor solo que mal acompañado, de John Hughes, Todo un parto es también, como aquélla, una típica “buddy-movie”, aquellas películas de parejas desparejas que suelen atravesar una sucesión de catástrofes humanas que, a fin de cuentas, terminarán generando una férrea amistad. También como aquella, el nudo del conflicto se generará cuando un exitoso empresario deba compartir un extenso viaje en auto con su exacto opuesto, un bohemio desastroso que le hará la vida imposible. El primero es Peter Highman (Robert Downey Jr.), arquitecto cuya mujer se encuentra a las puertas de parir su primer hijo, por lo que el hombre tiene cierta prisa por regresar a su hogar en Los  Angeles, aunque para ello deba viajar más de tres mil kilómetros con el aspirante a actor EthanTremblay (el hallazgo de ¿Qué pasó ayer?, ZachGalifianakis, que confirma sus condiciones), un cero a la izquierda que sólo se preocupa por conseguir hierba. La serie de incidentes irá por supuesto en ascenso, y acaso Philips consiga darle su sello en los pocos momentos donde la incorrección llega al extremo, como cierta masturbación que no por quedar fuera de campo será menos explícita, o cuando ambos protagonistas se enfrenten a un lisiado veterano de Irak. Adaptada a estos tiempos, la película refleja también la paranoia institucional que reina en el norte, con las instituciones del orden en desquicio perpetuo, aunque estos logros apenas alcancen para salvarla de la mediocridad; pero para nada más.

¿Qué decir, en cambio, de una película como Los límites del control? ¿Cómo hacer para explicarla, domesticarla, encontrarle significado y volverla inteligible para el lector? Especie de ovni cinematográfico, la última película del gran JimJarmusch (que esta semana llegará a los DVD clubes) será una misión imposible para los amantes del M.I.R., ya que ahora sí estamos ante un filme que arrasa con todas las previsiones, que desafía todos los cánones y se arriesga a abrazar la incertidumbre. Thriller filosófico y existencial, Los límites del control tiene, empero, una clara lectura política y hasta se diría que cinematográfica, pues su resolución parece apuntar directamente al séptimo arte (¿o acaso el cine no es el gran mecanismo de control de nuestro tiempo?). Su protagonista es un supuesto asesino a sueldo que viajará por diferentes poblados de España mientras se cruza con numerosos personajes que le transmitirán instrucciones para llegar a una misión final. En cada encuentro, sus interlocutores irán discurriendo sobre diversos temas filosóficos (que abarcan desde las moléculas al arte, la bohemia o el cine), dejando numerosas reflexiones  sobre dichos tópicos (“el mejor cine es aquel que no podemos distinguir del sueño”) aunque con una perspectiva común, un escepticismo filosófico anunciado desde el primer encuentro: “Quien se tenga por grande, que vaya al cementerio: allí descubrirá lo que el mundo realmente es, un pedazo de tierra”. Dicha perspectiva es la que guía también al propio filme, que hace del desconcierto su ethos narrativo, aunque tendrá su justificación final cuando el asesino (sin nombre, identificado como el “hombre solitario”) se enfrente a su blanco final, acaso el “enemigo ideológico” de Jarmusch (interpretado por Bill Murray), como afirmó el crítico Roger Koza. El trabajo formal es excepcional, y el minimalismo de su puesta en escena se ve contrapesado con el modo en que el director filma y atrapa las geografías del mundo, sean naturales o artificiales. Múltiple de sentidos, un lema cerrará sin embargo al filme, dotándolo de una lectura precisa: “Sin límites, no hay control”.

Por Martín Ipa

 

Foto 1 y 3: Los límites del control.

Foto 2: Todo un parto.

Published in: on 9 noviembre, 2010 at 22:30  Comments (1)  

Entrevista a Rosendo Ruiz (De Caravana)

La ciudad feliz

El cine cordobés volverá a vivir esta semana un hecho histórico porque una película local participará, desde el próximo miércoles, en la competencia más importante del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, confirmando acaso el gran momento de la producción local. El filme en cuestión es “De caravana”, de Rosendo Ruiz e Inés Moyano (productora ejecutiva), una película inusual en varios sentidos, pero sobre todo por la ambición de apostar a un cine popular de calidad, que aborde temas emblemáticos de la identidad cultural cordobesa sin caer en estereotipos ni resignar la búsqueda artística de su director. De Caravana, que narra una historia de amor en un baile de cuarteto de La Mona, competirá así con algunos de los grandes maestros del mundo, como Otar Iosseliani (que presenta Chantrapas) o Jerzy Skolimoswki (Essential Killing), además de los nuevos talentos que entraron a la Competencia Internacional, la más importante del festival.

Quien subscribe estas líneas pudo dialogar el domingo en dos oportunidades con su director (una a la mañana, en el programa Nadie Sale Vivo de Aquí, en Radio Nacional, aunque no se pudo grabar), y a continuación transcribo la entrevista publicada en Hoy Día Córdoba:

MI: ¿Qué sentiste al enterarte de la selección de la película?

Rosendo Ruiz (RR): Bueno, primero fue una gran sorpresa, porque nosotros habíamos mandado un borrador para ver si podíamos entrar en la Competencia Argentina, pero luego nos llamaron para avisarnos que nos habían seleccionado para la Competencia Internacional. Por eso después de la sorpresa sentimos una gran felicidad porque es un reconocimiento muy grande para todos.

MI: También por lo que significa para Córdoba…

RR: Claro, nosotros creemos que con nuestra presencia en Mar del Plata es como que afianzamos un momento especial del cine cordobés, donde se está demostrando que somos capaces de hacer buen cine, y por ejemplo Hipólito (otro filme cordobés, de Teodoro Ciampagna) está compitiendo en un festival en Tucumán.

MI: ¿Por qué decidiste filmar está historia?

RR: La película nació de un corto que ya tenía escrito y había un grupo de actores con el que queríamos trabajar y comenzamos a adaptarlo. También buscamos contar varias cosas a la vez, pero el hincapié no estaba puesto en tal o cuál historia, sino en una manera de contarlas, que era donde yo quería poner mucho énfasis: con mucho trabajo actoral, desde una apuesta de cámara con pautas férreas…

MI: Precisamente, uno de los temas más interesantes es la búsqueda formal que te planteaste en la película…

RR: Las pautas que nos habíamos puesto desde lo formal eran tomar distancia, no interferir con muchos cortes en lo que filmábamos, creer en la performance de los actores, y captar ésa vida creada por ellos, no una vida que uno recrea después en la edición. Creo que un actor que está más de 20 segundos sólo frente a la cámara ya no es más una boca parlante del director, ya tiene que empezar a respirar la escena, a sentirla a la escena, a sentir qué le pasa a él y empieza a actuar sólo desde el personaje. En cambio, si en una escena el actor repite tres frases en siete segundos, y ya voy otro plano y a otro plano, termina siendo una marioneta mía…

MI: ¿Cuáles son los resultados de esta concepción de la puesta en escena?

RR: De Caravana promete una película donde pasan muchas cosas, pero me puse un desafío claro que era gustarle a un público común (pensando en mi hermana, mi tía, etcétera) y al mismo tiempo también gustarle a un público cinéfilo. Y lo que hasta ahora vemos es que sí funciona, porque comprobamos que el público que no es cinéfilo también se puede adaptar a un cine que no lo lleve de las narices, a un cine que no lo arrebate con acciones, textos, ametralladoras, sonidos y música, sino que también puede disfrutar de un cine observacional, de un cine que le proponga un diálogo al espectador. Y la respuesta que hemos tenido es que a ambos tipos de públicos les gusta.

MI: Hay también un fuerte tono documental en el filme…

RR: Sí, sobre todo en escenas con mucha gente, por ejemplo en los dos o tres bailes de La Mona que filmamos, donde teníamos un grupo de extras pero había unas cinco mil personas que no lo eran. Y lo que hicimos fue casi un documental, porque habíamos laburado mucho con los actores y la última pauta era que al momento de comenzar la acción, ellos ya debían ser los personajes y debían actuar desde los personajes. Entonces, los chicos ya llegaban al set transformados en el personaje, y se comportaban como tal (hacían bromas a los técnicos desde el personaje, por ejemplo), y nos sorprendían a todos porque ellos sabían que había un guión pero podían improvisarlo y cambiarlo. Otra pauta era que ellos debían sostener la escena hasta que yo diera el corte, por más que ya se hubiera terminado lo que estaba guionado, ellos debían seguir actuando, y ahí surgieron cosas muy interesantes que quedaron en la película. Por eso, creo que dimos una vuelta desde la ficción y casi volvimos a darnos la mano con lo documental, o con el docu-ficción, esto que está tan de moda que es documentar la vida de personas comunes. Nosotros logramos hacer eso pero desde la ficción, con actores que lograron su personaje, porque hay mucha improvisación en De caravana.

MI: Algo que además es un logro significativo en una primera película

RR: Claro, pero llegamos a la improvisación luego de tener un guión férreo y que los actores se movieran primero por la escena guionada, y a partir de ahí dar nuevas vueltas de tuerca, porque no es que se olvidaba la escena primera. Era como seguir descubriendo la película en plena escena, los actores seguían profundizando el vínculo y los personajes en plena acción.

MI: ¿Cuáles crees que son los principales méritos del filme?

RR: Bueno, uno es ése, la vida actoral lograda. Y otro es el haber cumplido tan férreamente con las pautas formales propuestas, lo que creo que le da un sello formal particular. Está muy bueno ir con pautas formales claras a un rodaje y ser riguroso con uno mismo, porque en el momento en que estás medio perdido, donde uno te dice hagamos esto o lo otro, uno vuelve mentalmente a su manual para respetar sus pautas; lo que le da además una unidad estética a la película. Creo que esto es algo que la gente del jurado vio.

MI: Lo que también significa ser fiel a una idea de cine… ¿Cómo definirías ésta concepción?

RR: Para mí el cine tiene que ver con esas películas que no buscan hacer un monólogo, porque desde el hecho de que nosotros nos paramos frente a una pantalla que es cinco veces más grande, ya es una situación violenta, de imposición del cine. Y si a eso le sumamos esa concepción del cine que quiere monologar, que te ametralla con situaciones y sonidos, lo único que interesa es avasallante y no dejarte pensar, es como si tuvieran miedo de que cambies de canal. Bueno, entonces ése tipo de cine no me interesa, sino aquél otro que en vez de buscar el monólogo busque el diálogo con el espectador, y vaya interactuando con él, en donde no te subestiman como espectador.

MI: Por último quería que me cuentes ¿Cómo ves el cine de Córdoba?

RR: La expectativa en este momento sobre la situación cinematográfica de Córdoba es la mejor, se terminaron estos tres largos, pero se han presentando un montón de proyectos para los concursos de la TV digital que abrió el INCAA, para hacer miniseries de ocho o diez capítulos, y estamos preparados, hay equipos de cine y de luces, para hacer toda la logística de las películas, hay profesionales muy capacitados para todas las áreas detrás de cámara, y delante de la cámara creo que el movimiento actoral viene creciendo mucho en Córdoba. Yo me acuerdo de hace unos quince o dieciocho años, cuando recién arrancaba La Cochera o el Cuenco, y empezaban a dar clases de teatro; bueno hoy hay un montón de escuelitas de teatro, de grupos y de talleres, en donde hay un muy buen nivel actoral, como se ve incluso en la facultad. Y está también una pierna que es bastante importante que es la del Gobierno, que tiene la intensión de seguir apoyando esta movida. Entonces, el panorama es más que prometedor, creo que depende de todos que no dejemos que se pierda este momento y logremos que se sigan produciendo largometrajes y series para la televisión, porque creo que Córdoba se merece tener todos los años una producción interesante en cine y también en la tele, ahora que se ha abierto el panorama.

Por Martín Ipa

PD: Esta es la versión completa de la entrevista publicada de manera más escueta por el diario Hoy Día Córdoba.

Published in: on 8 noviembre, 2010 at 21:55  Comments (4)  

Atracción peligrosa – Red social

El cine y la velocidad

Los fines de semana suelen traer un tropel de estrenos cinematográficos a la ciudad, un número inabarcable de películas que por eso mismo, o por méritos propios, suelen irse de nuestras carteleras así como llegaron, sin pena ni gloria. Pero el último jueves, la avalancha prometía dos de los supuestos mejores filmes del año, según la crítica que los precedía: The Town (traducido horriblemente como Atracción peligrosa), segunda película como director de Ben Affleck, y Red Social, aquella obra de David Fincher que hundía sus garras en la génesis de Facebook, sin duda uno de los fenómenos de la década. Si algo tienen en común ambas películas es un cierto espíritu de época, una estética particular que se construye a partir de la velocidad del montaje, especie de ethos narrativo que se entiende sagrado en Hollywood, por más que la mayoría de las veces conspire contra la propia experiencia cinematográfica (y aquí, particularmente contra el clasicismo que ambas profesan). La forma cinematográfica condiciona el modo en que nos relacionamos con las imágenes, puede ayudar a liberarnos o todo lo contrario, ponernos límites y clausurar no sólo la reflexión, sino también el placer del espectador. Veamos.

Empecemos por la más sólida, The Town. Policial de aires clásicos, heredera del cine de Michael Mann y Clint Eastwood (y compañera generacional de James Gray), la película de Affleck es sin dudas uno de los mejores thrillers del año, lo que no significa que esté a la altura de las obras más logradas de sus referentes. Se trata sí de una película narrada con rigurosidad y oficio, capaz de recrear un universo social y cultural muy específico, y utilizarlo como motor esencial de sus protagonistas. Es, también, una tragedia de clase, una película de ladrones/obreros que se enfrentan a estructuras de poder siempre más fuertes con la ilusión de escapar de su pantano, un planteo clásico que no por eso pierde pertinencia. Dicho universo es el barrio de Charlestown (Boston, la ciudad de Affleck), verdadero protagonista del filme, que tiene el dudoso mérito de haber producido el mayor número de ladrones de bancos de Estados Unidos, según informa un texto inicial. La idea es pues revisar esa circunstancia a partir de una pequeña banda liderada por Doug McRay (el propio Affleck) y James Coughlin (Jeremy Renner), dos amigos de la infancia que trabajan para un mafioso local. Ya en las escenas de apertura se podrá apreciar su profesionalismo: junto a dos secuaces, ambos se encargarán de vaciar un banco en pleno mediodía, aunque las cosas no saldrán del todo bien pues deberán llevarse a un rehén en la escapatoria, Claire (Rebecca Hall), a quien luego liberarán. Como en toda tragedia, ése pequeño error bastará para complicar todo, pues a partir de allí su suerte irá en descenso: primero, Doug deberá acercarse a Claire para averiguar si sabe algo que los pueda incriminar y se terminará enamorando, mientras su amigo James irá enajenándose cada vez más en un círculo de violencia y resentimiento, volviéndose peligroso para Doug. La trama se completa con una tercera línea narrativa: la investigación policial del FBI liderada por Adam Frawley (Jon Hamm), un agente obsesivo que esconde cierto desquicio, y que irá cerrando la pesquisa en torno a nuestros protagonistas, confluyendo todo en un último robo de dimensiones épicas. Affleck es un director con oficio, que sabe manejar los tiempos narrativos y concentrar la tensión sin perder un gramo de interés: su filme es un crecimiento continuo del suspenso hasta del desenlace final. El segundo asalto es incluso un prodigio de la puesta en escena, pero su tendencia a fragmentar los planos (no hay ninguno que dure más de 30 segundos, y el promedio debe ser de cuatro segundos), se vuelve contraproducente (e incluso va en contra del espíritu comunitario de la película), y a fin de cuentas hace la diferencia para que la gran obra que se esconde en su seno nunca llegue a surgir, y se quede apenas en una buena película.

Tampoco hay planos de más de 30 segundos en Red Social, un filme bastante menor cuyo casi único mérito es constituirse en testimonio de una generación: la de los jóvenes digitales. Biopic heterogéneo sobre uno de los mitos vivientes de la cultura norteamericana, el joven creador de Facebook Mark Zuckerberg (JesseEisenberg), Red Social es una película que intenta abordar críticamente el estado de la juventud contemporánea pero termina sucumbiendo ante la admiración ingenua que provoca el mundo que aborda, por más que su tesis sea clara: junto al dinero y el poder vienen la soledad, en una época en la que la amistad se pierde en el vacío del mundo virtual. El trabajo con los diálogos parece el mayor logro formal: especie de screwballcomedy, Red Social irá girando hacia el drama íntimo de Zuckerberg a medida que crezca su invento, que progresivamente lo irá separando de sus afectos más genuinos. La moraleja quedará entonces servida.

Por Martín Ipa

Published in: on 5 noviembre, 2010 at 2:14  Comments (2)  

El ocaso de un asesino

En su propio laberinto

 

El cine sigue respirando lejos de las grandes carteleras comerciales de la ciudad, a pesar de algunos tibios intentos por homenajearlo. El mejor estreno del fin de semana, largamente retrasado en estas pampas y proyectado apenas en DVD, tuvo lugar nuevamente en el Cine Teatro Córdoba, que este año (el de su 25 aniversario) se ha convertido en un verdadero faro para la comunidad cinéfila local: hablo de Luz Silenciosa, la última película del mexicano Carlos Reygadas, que lo confirma definitivamente como uno de los grandes directores contemporáneos, pero que el lector ya no podrá apreciar al momento de leer esta nota (pues la película habrá salido de cartelera). Si bien otras veces he optado por comentar películas que no estarían disponibles en las salas al publicarse la columna, esta vez creo que vale la pena esperar a su estreno en DVD, quizás porque se trata de una de las mejores películas del año, y sería una pena que pase desapercibida porque el comentario se perdió en las nubes del tiempo y la memoria.

 

Por eso pasaremos a revisar otro de los estrenos, sombras a lo sumo de ese gran cine que se margina en los complejos de la ciudad. El mejor ejemplo es El ocaso de un asesino, del conocido fotógrafo holandés AntonCorbijn (ya director de Control, aquella biografía sobre Ian Curtis), un filme que pretende recuperar ciertas tradiciones del cine independiente europeo pero termina cayendo en una estetización casi publicitaria, de película de diseño se diría, que tiene poco que ver con aquellas escuelas memorables. Se trata de un modo de apropiación de la historia cinematográfica: como la mayor parte del Hollywood actual, Corbijn no parece terminar de entender a la forma como un lenguaje específico, y más bien la termina utilizando como una marca de estilo, un envoltorio para su producto cinematográfico. Sí hay que reconocer una búsqueda de demarcación del mainstream, tal vez una intuición de que los modos y los tiempos del cine comercial contemporáneo tienen poco que ver con las realidades que abordan, pero que en parte se queda trunca en ésa voluntad por emular géneros y fórmulas sin verdadera conciencia ni vocación. Como en la reciente TheLimits of Control, del gran JimJarmusch (acaso el mejor ejemplo de lo que hubiera podido ser), su personaje principal es un asesino a sueldo, en este caso en retirada (tal cual lo anticipa la pésima traducción local del título original, que es The American): ya la primera secuencia del filme anticipa que está en peligro, pues nuestro protagonista (encarnado por George Clooney) será víctima de una emboscada, y terminará matando hasta a su amante. El hombre, cuya verdadera identidad nunca conoceremos, es enviado a ocultarse a un pequeño pueblo de una región montañosa de Italia (Abruzzo) hasta que pasen los sacudones, donde comenzará entonces la verdadera película, especie de trhiller existencial que se hunde en la interioridad de este personaje oscuro y en peligro. El filme pasará a retratar con detalle la cotidianeidad de Jack (según lo nombra su jefe) en el pequeño Castel del Monte, donde conocerá a un cura (Paolo Bonacelli) que se convertirá en su contendiente filosófico, pero sobre todo a una prostituta, Clara (la bellísima Violante Placido), de la que se terminará enamorando. Mientras, deberá realizar un trabajo relativamente fácil: preparar un sofisticado fusil para una compradora desconocida, con la que trabará contacto. Sin llegar a la paranoia de Escondidos en Brujas (otra obra reciente con la que tiene contactos), de Martín McDonagh, la película sabrá construir un tono de sospecha general que irá en constante aumento, sobre todo a partir de que Jack decida emanciparse con Clara, quien tampoco está libre de dudas. Claro que en la misma medida se irá convirtiendo en un filme convencional, e irá perdiendo el interés y el enigma que había sabido despertar.

 

Minimalista y climática, la película ostenta una belleza formal digna de mención, aunque a veces caiga en el pintoresquismo: los encuadres calculados al detalle y la fotografía (o el manejo de la luz) revelan una dirección sofisticada, así como también los planos generales que remiten tanto al cine de Michelangelo Antonioni como al Spaghetti Western (homenajeado explícitamente), dos de las tradiciones citadas al inicio, aunque también pueden caer en la postal para exportación. Y es que en el fondo estamos ante un filme de fórmula, una obra elaborada a partir de clichés (muy visibles en los personajes y sus intérpretes, pero quizás también en estos mismos dispositivos formales que se elogian), que sin dudas tiene el mérito de detenerse allí donde los demás thrillers deciden pasar de largo, pero que se irá derrumbando a medida que avance, acaso porque revelará que en el fondo no había mucho sustento para tantas aspiraciones.

Por Martín Ipa

Published in: on 3 noviembre, 2010 at 0:25  Dejar un comentario