Entrevista a Sergio Schmucler

Los olvidados

 

El cine cordobés vivirá hoy una jornada para el recuerdo, ya que a partir de las 21:30 se estrenará una nueva película local, dirigida por el cineasta y escritor Sergio Schmucler, en el Espacio INCAA de la Ciudad de las Artes (Av. Ricchieri y Concepción Arenal). Se trata de “Curapaligüe, memorias del desierto”, un documental ambicioso y heterogéneo en el que se refleja la historia de Curapaligüe, un pueblo cordobés emblemático porque puede tomarse como caso testigo de las miles de poblaciones rurales que han ido desapareciendo con el neoliberalismo a lo largo de los años. “Curapaligüe nació, se desarrolló y se disolvió. Todo en menos de setenta años. Ocurrió en el profundo sur de la provincia. Ocurre a cada momento a lo largo y ancho del país: cada año desaparecen 20 pueblos por causas evitables”, adelanta su presentación. La cita es para todo público, y con entrada gratuita.

A continuación, reproduzco una entrevista a Schmucler publicada en Hoy Día Córdoba (esta noche subiré la versión más extensa):

MI: ¿Cómo llegaste a esta historia?

Sergio Schmucler (SM): Bueno, casi por una razón azarosa conocí un libro sobre el tema de Ricardo Martinelli, un historiador de la zona, que un amigo con el que yo me peleaba por el tema de la soja me lo dio diciendo: “mirá, para que veas que nosotros no sólo hacemos soja”. Y confieso que lo empecé a leer con cierto prejuicio, pero la verdad es que me encandiló, me conmovió mucho su forma de relatar, su modo de hacer casi una etnografía de un pueblo muerto. Me entusiasmó, y me fui a conocer el lugar y cuando ví el desierto en que se había convertido ese pueblo, decidí hacer el documental.

MI: ¿Cuál fue el criterio que utilizaste para encarar la filmación? Por ejemplo, no salís nunca en cámara…

SM: Sí, la verdad es que en La canción de Mariano y en otras cosas que había hecho antes yo tenía la lógica de la presencia, pero en Curapaligüe lo que quise era enfatizar mucho la idea de ruptura con cierto tipo de documental, aquél donde la importancia está en que el que lo cuenta esté presente. Pero cuando pienso en una película pienso que uno tiene que volverse invisible, aunque parezca paradójico porque en realidad podría haber sido al revés, pero acá yo tuve la sensación de que necesitaba permanentemente que el discurso fuera la voz en off, que es el discurso político, de reclamo, o el de la gente misma, este grupo de demiurgos que reinventan su pueblo en un plano, simplemente hablando.

MI: Hay una preocupación central por captar la voz de los olvidados, pero también reconstruir el pasado, tanto de parte de los pobladores como de esa voz en off que reconstruye ése pasado que la historia oficial dejó afuera…

SM: Claro, porque hay como una tensión dentro de la película entre la necesidad de herramienta política, de discurso político, con lo absolutamente conmovedor que es ése vacío que la gente trata de llenar. Y yo no quise perderme ninguna de las dos cosas, quise hacer una película conmovedora, melodramática te diría, pero que a su vez sea una herramienta de lucha. A tal grado, que una de las frases que más me conmovieron en las presentaciones previas de la película en la zona, fue en el pueblito de Serrano, que tiene tres mil habitantes, y donde allí un hombre dijo “esta película tiene que servir para que dentro de diez años no estemos viendo Serrano, memorias del desierto”.

MI: ¿Cuáles son tus expectativas en cuanto a la recepción del público, teniendo en cuenta la actualidad que tiene la película?

SM: Por un lado me parece que sí tiene una cierta actualidad por la ley de bosques y por la disputa que hay en torno al campo, a la identidad argentina, en torno a qué país queremos construir. Pero hay otra lectura más profunda si se quiere, o más interna, que tiene que ver con el hecho trágico del desarrollo, del progreso, esta idea del progreso que se muerde la cola, es decir la promesa que siempre inevitablemente se vuelve tragedia. Entonces, en ese sentido, es una película que sí pretendo que tenga una movilidad fuerte, en las escuelas, en los pueblos, porque la quiero llevar a esas poblaciones que tienen estas problemáticas para que se sientan hermanadas.

MI: ¿Cuál fue la razón por la que recurriste a la animación en ciertos pasajes?

SM: Yo primero pensé en hacer unas dramatizaciones con actores, pero me di cuenta de que nunca iba a lograr la calidad en términos actorales por el muy bajo presupuesto que tenía, pensé que realmente no me daba el cuero para recrear un ámbito como la mudanza y como el baile, las dos narraciones de Martinelli que están animadas. Y me fue apareciendo por conocer a estos dos chicos maravillosos, Emanuel Figueroa y Juan Barberis, que me mostraron sus dibujos y bueno, nos animamos a hacerlo. Aunque estuvimos seis meses trabajando, porque además no es computadora, son todos dibujos hechos a mano.  

MI: Otra cosa que me gustó fue la recurrencia de planos generales, que muestran el horizonte existencial de la gente que vive allí y cómo ha cambiado el paisaje…

SM: La primera idea era justamente mostrar la existencia de una cierta melancolía, como si dijera “después de todo aquí va a estar siempre la pampa”.  Pero después la modifiqué y quedó una cosa que tiene dos sentidos: por un lado es la pampa, pero por otro es atravesada por camiones, que irrumpen de manera fuerte, entonces es también un lugar de paso, un lugar en el que nadie se detiene, un lugar tomado por la ruta infinita e invisible, porque nadie confraterniza con ese espacio casi virtual que es una ruta nacional. Y entonces terminó siendo finalmente eso, la melancolía atravesada por la violencia de estos camiones…

MI: En síntesis, uno piensa que la mayor virtud de la película es la gran humanidad que tiene, ¿Cuál es tu opinión?

SC: Fíjate que sí, lo que me parece que se logró fue instalar sin tener que decirlo mucho al ser humano como el centro a rescatar, a reivindicar. Esa variable que en el desastre, que en la tragedia de los pueblos, parece quedar siempre al final, en esta película parece tener una centralidad increíble. Y justamente ése me parece que es el buen momento de la película, más allá de lo que se dice, más allá de lo emotivo, esta presencia del ser humano que no puede dejar de trabajar su memoria y de buscar en el presente todos estos mecanismos que le dan presencia, que le dan existencia en definitiva.

Por Martín Ipa

PD: El estreno es esta noche, a las 21:30, el Espacio INCAA de la Ciudad de las Artes (av. Ricchieri y Concepción Arenal).

Published in: on 23 agosto, 2010 at 17:34  Comments (3)  

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3 comentariosDeja un comentario

  1. Donde puedo conseguir el documental Curapaligüe?. Se puede comprar por internet ? Por favor, contesténme a mastrain@videostar.cl

  2. donde se puede conseguir el libro Curapaligue Memorias del Desierto

    • Hola, supongo que se podrá conseguir en Rubén Libros, en Córdoba Capital. Sino deberías comunicarte con su autor: si me das un mail te paso el contacto. Saludos!


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