Entrevista a Lucía Torres

La memoria y sus espacios

La cinematografía cordobesa vivió, hace quince días, una semana importante con el estreno del largometraje local “Buen Pastor. Una fuga de mujeres” en un complejo cinematográfico del circuito comercial (los Cines Gran Rex), donde en una semana fue visto por casi mil personas. Gracias a su repercusión, este documental de Lucía Torres y Matías Herrera Córdoba será repuesto nuevamente en la cartelera del Rex (Av. General Paz 174) desde hoy jueves y hasta el próximo miércoles, siempre en el horario de las 20:50.

Se trata de un hecho de trascendencia para Córdoba, no sólo porque el filme propone reflexionar a fondo sobre el pasado de ese emblemático espacio de nuestra memoria histórica y sobre la política del olvido que signa nuestro presente, sino porque abre además una vía inédita de difusión para el cine cordobés. A continuación, entonces, reproduzco una entrevista que mantuvimos con Lucía Torres, una de las directoras, en el programa radial Nadie Sale Vivo de Aquí (domingos a la mañana por Radio Nacional AM 750).

Martin Ipa (MI): Es algo bastante insólito que se estrene una película cordobesa en el circuito comercial, ¿cómo llegaron a esta epopeya?

Lucía Torres (LT): Bueno, la verdad es que desde Cine El Calefón, que es la productora desde la cuál realizamos la película, venimos trabajando hace varios años y fue como un camino bastante largo que venimos recorriendo con esta película. El año pasado estrenamos nuestro primer largometraje, Criada (de Matías Herrera Córdoba), y estuvimos cinco días en el Gran Rex y después en otras salas, y la verdad es que fue muchísima gente a verla. Con ese antecedente, la sala de cine tuvo confianza en nosotros y en la convocatoria que podíamos conseguir. Esta película tiene además el apoyo del INCAA, por lo que nos parece muy importante el estreno porque nos abre otros caminos de financiamiento con el instituto y genera también un antecedente para otras películas de Córdoba que se están terminando. Por eso es buenísimo que haya películas de Córdoba que puedan estrenarse y que la gente responda a ellas.

MI: ¿Cómo llegaron a la película y cuánto les costó hacerla?

LT: Fue un proceso largo porque en realidad no nació con la idea de ser una película, ya que las primeras imágenes que se filmaron en 2003 eran parte de una tesis de una maestría de una de las chicas, Mariana Tello, que participa como co-guionista de la película. A partir de ahí, ellas hicieron también recorridos por el edificio y lo filmaron cuando todavía no estaba totalmente demolido, y a comienzos de 2009 nos propusieron a El calefón hacer una película. Entonces, nosotros comenzamos a hacer una dirección de montaje de todo lo que ya había y a su vez guionar y estructurar todo lo nuevo que íbamos a filmar. Fue agarrar ese material, ver qué nos servía de ahí, y registrar nuevas imágenes. Por eso siempre decimos que fue un proceso de dirección, montaje y guión simultáneos, en un año y medio.

MI: Una de las grandes virtudes de la película es la capacidad de ver al espacio público como reservorio de la memoria histórica, ¿cómo fue madurando esta visión política?

LT: En realidad la idea fue madurando con el tiempo, y fue algo fundamental que las ex presas políticas que dan testimonio también formaran parte de la realización: nosotros trabajamos junto con ellas en muchas cosas, por eso decimos que es una producción colectiva. También tiene que ver con lo que nosotros sentimos de cómo es el edificio hoy, con la incomodidad que nos produce y cómo creemos que de alguna forma nos podemos hacer cargo como generación de que ése lugar hoy estuviera absolutamente vaciado de memoria. Entonces, era apostar a reconstruir la memoria, aunque no sólo eso sino también pararnos ante el presente y ante esa política del olvido que se va haciendo con los espacios públicos, como se hizo con el Patio Olmos y con el Buen Pastor.

El equipo a pleno de El Calefón: Matías Herrera Córdoba (Co-Director), Ana Apontes (Prensa y difusión), Lucía Torres (Co-Directora), Juan Maristany (Productor).

MI: Una de las cosas que más me gusto fue la frase del afiche de publicidad: “Reconstruir la memoria para resignificar la libertad”. ¿Que significa?

LT: Significa que para nosotros la historia de la fuga es esencialmente un hecho de resistencia y de militancia de las organizaciones de ese momento. Y de repente la libertad asume allí un carácter que tiene que ver con eso, con un grupo de mujeres que salen a la calle para seguir luchando y para seguir construyendo un proyecto de país. Entonces es como dice la frase, resignificar qué significa la libertad, qué usos puede tener esa palabra, y relacionar todo con la idea de que las luchas siguen hoy en el presente, que todo está relacionado directamente con nuestra generación también. La frase está muy ligada además a una idea de libertad como decisión y como construcción colectiva, no sólo de las ex presas políticas sino también de los compañeros de sus organizaciones revolucionarias, que juntos planificaron un minucioso operativo y movilizaron a más de 200 personas para que ellas pudieran escapar y retornar a sus espacios habituales de lucha.

MI: Claro, se nota que la preocupación acaso central de la película es justamente dar voz a quienes han sido olvidados o quiénes no han podido contar su historia a partir de la política del olvido que se ha comenzado a instaurar desde el regreso de la democracia…

LT: Tal cual, justamente la idea es un poco eso. Por un lado, romper el silencio y comenzar a reconstruir la memoria, y por el otro que la verdadera historia o lo que nosotros creemos que fue la verdadera historia merece ser contada por sus propios protagonistas.

MI: Es interesante la idea que vos marcabas sobre la naturaleza colectiva de la película. ¿Cómo quedó reflejado esto en el filme?

LT: El proceso de realización tuvo que ver mucho con las ex presas, ya que nosotros comenzamos hablando con ellas, reuniéndonos para ver qué ideas tenían, y ellas también se encontraban con su grupo para ver qué objetivos tenían con la película. Y después durante la realización ellas participaron mucho en el visionado de los diferentes cortes de montaje, en aportar qué creían que hacía falta, en qué creían que había que sacar, aunque siempre hasta un punto, porque nosotros como realizadores también teníamos que marcar límites y establecer qué cosas eran esenciales para la película. Antes de estrenarla, también hicimos una proyección especial para ellas y para sus familiares, así que todo se fue construyendo de una forma muy particular y creemos que gracias a ello la película es verdaderamente representativa de lo que ellas vivieron.

MI: Qué difícil que debe ser trabajar con tanta gente…, ¿cómo fue la relación desde un punto de vista autoral con el resto, al compartir decisiones con gente que por ahí no tiene sus conocimientos?

LT: En realidad ellas participaron sobre todo en lo que tenía que ver con la construcción del contenido, pero en lo realizativo hubo que marcar como varios límites porque quizás había cosas que eran interesantes desde el contenido pero que cinematográficamente era muy pobres y entonces no se podían usar. Había además mucha mezcla de materiales muy desiguales, y en ese punto nosotros tuvimos que pararnos muy firmemente también en algunas decisiones….

MI: Y también darle una coherencia formal y estética a materiales tan diversos, porque uno de los grandes ejes de la película es la reconstrucción de la historia a partir de archivos originales… ¿Cómo hicieron para llegar a esos archivos históricos? y ¿Cuáles fueron los principios que guiaron la elección de esos materiales?

LT: Nosotros hicimos una larga búsqueda en el archivo de Canal 10, que se hizo cuando comenzamos a trabajar en la película, y por otro lado ya la habían hecho Mariana y Viviana antes cuando realizaban su tesis. Pero sobre todo había una búsqueda conceptual desde el principio, que tenía que ver con poder representar la historia desde imágenes que no necesariamente fueran un documento fiel de esa historia, sino que sirvieran también para transmitir un clima revolucionario, un clima de agitación social de la década del `70. A partir de ahí hicimos también la búsqueda de archivos históricos como documentos, que en la película están expresados en los discursos del interventor (Raúl) Lacabanne, en la imagen de la ventana al otro día de la fuga, que es bastante impactante. Dimos también un uso diferenciado de lo estético a las imágenes que eran en función de representar algo y aquellas que eran documento de la historia que estábamos contando.

El antiguo patio de la cárcel hoy luce muy diferente, aunque con el mismo fondo.

MI: Puede decirse que su sello como directores puede verse en el montaje, ¿cuáles fueron los lineamientos que pensaron para unir todas las imágenes de archivos y documentos históricos con tantas imágenes recolectadas por ustedes y otros colaboradores?

LT: Bueno, Matías, el codirector, siempre dice que nosotros fuimos más que todo directores de montaje porque realmente ése fue esencialmente nuestro rol. Y en un punto, tuvo que ver primero con armar una especie de estructura general de la película que fuimos probando durante sucesivas versiones de montaje, y una vez que nos conformó ésa construcción de las distintas partes que nosotros nos habíamos planteado que era necesario contar (sobre la fuga, sobre el edificio, sobre las compañeras desaparecidas), a partir de ahí fuimos insertando elementos más cinematográficos y estas decisiones que tenían que ver más con lo realizativo, que no sólo fueron las imágenes de archivo y el tratamiento especial que les dimos, sino también la idea de la música, la gráfica de la película, la banda de sonido, los retoques de color, que fue todo un proceso que se dio sobre el final del trabajo. El montaje fue además muy complejo, fue muy duro poder llegar a un corte final de imagen, hicimos incluso muchos visionados con distintas personas de diferentes disciplinas que nos fueron dando una idea de  si se transmitía lo que realmente queríamos decir porque era muy complejo partir de ese material tan diverso.

MI: Una última pregunta, Lucía, me gustaría saber ¿cuáles son las expectativas que tienen ustedes más allá del nuevo estreno en el Cine Gran Rex a partir el jueves?, y ¿Cómo han visto las repercusiones que han tenido en Córdoba?

LT: La verdad es que las repercusiones nos dejaron muy sorprendidos porque fue muchísima gente a ver la película, tuvimos casi mil espectadores en los siete días, y quizás no esperábamos tanto. Fue re-lindo poder ver que la gente está necesitando conocer la historia de ese lugar. Y bueno, nosotros pensamos que esta película puede ser un punto de partida para que se empiece a hablar de muchas cosas que sucedieron en ese lugar y todavía no se sabe, como el nacimiento de bebés que fueron apropiados, o muchas otras cosas que pasaron antes y después. Por otro lado, nos gusta que de repente el cine que hacemos en Córdoba pueda comprometerse más con la realidad de su tiempo, y que se empiece a hablar de otras historias que tienen que ver con nosotros y con nuestra identidad también…

MI: Bueno, los felicito por la película y la recomendamos enfáticamente, porque trasluce una idea muy saludable del cine y reflexiona profundamente sobre nuestro pasado y también sobre nuestro presente, porque una de las cosas que me gustó es cómo filmaron la ceremonia de inauguración del Paseo del Buen Pastor y la forma en que, a través del montaje, dieron una idea de cómo funciona en nuestra sociedad la política del olvido. Por eso, para despedirte, elegimos el tema que cierra la película (la banda de sonido de es también muy destacable), titulado “Nos tienen miedo”, de Liliana Felipe, y te pido entonces que me contes ¿por qué eligieron esta canción para terminar la peli?

LT: Bueno, porque en realidad cuando nos planteamos cómo hacer un homenaje a las nueve compañeras que se fugaron entonces y que después fueron desaparecidas durante la dictadura, pasamos por muchas ideas distintas pero nos dimos cuenta de que queríamos transmitir que ellas hoy no están pero que toda su fuerza y el ejemplo que dieron están de algún modo vivos en las mujeres que dieron testimonio en la película y en nosotros como generación. Y era dejar esa idea abierta, ya que la canción dice “nos tienen miedo porque no tenemos miedo”, y nos parecía que en esa frase estaba sintetizada toda la fuerza y la valentía que ellas tuvieron en su militancia, y cómo dejaron todo por lo sueños que tenían.

Por M.I.

PD: La película se presentará desde hoy jueves 24 de junio hasta el miércoles 30 del presente mes en el Complejo de Cine Gran Rex (Av. General Paz 174), siempre en el horario de las 20:50.

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Published in: on 24 junio, 2010 at 21:45  Dejar un comentario  

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