Agenda del fin de semana

"Tropical Malady”, del gran Apichatpong Weerasethakul, reciente ganador de Cannes

Nuevo cine tailandés. Hasta el próximo domingo, el Cineclub Municipal Hugo del Carril (Bv. San Juan 49) ofrece un programa imperdible sobre el nuevo cine tailandés, una de las cinematografías más sorprendentes y prolíficas de la actualidad. Hoy a las 15:30 y el domingo a las 18 pasarán así “69” (1999, AM18), de Pen-Ek Ratanaruang, en tanto que hoy a las 18 y mañana a las 23 seguirá “Síndromes y un siglo” (2006, AM13), del reciente ganador del Festival de Cannes, Apichatpong Weerasethakul; hoy a las 20:30 y mañana a las 18 “Wonderful Town” (2007, 92’, AM18), de Aditya Assarat; y hoy a las 23 y mañana a las 15:30 “Ploy” (2007, 105’, AM18), de Pen-Ek Ratanaruang. Mañana a las 20:30, a su vez, pasarán “Tropical Malady” (2004, 120’, AM13), de Apichatpong Weerasethakul, mientras que el domingo a las 15:30 seguirán “Citizen Dog” (2004, 100’, AM18), de Wisit Sasanatieng, a las 20:30 “Ong Bak” (2003, 105’, AM18), de Prachya Pinkaew, y a las 23 “Vidas Truncadas” (2003, 112’, AM18), de Pen-Ek Ratanaruang, Tadanobu Asano y Sinitta Boonyasak. Las entradas generales cuestan 8 pesos, socios gratis.

Estreno en el Córdoba. Hasta el domingo, el Cineclub del Teatro Córdoba (27 de Abril 275) trae un nuevo programa doble. Por una parte, se presentará en calidad de estreno, a las 20:50, la película “La canción de las novias” (Francia, Túnez, 2008), de Karin Albou. En este largometraje, tres hechos aceleran el proceso dramático: una infidelidad inesperada, los ataques contra la comunidad judía y la atracción que un compañero árabe despierta en la protagonista Laura. “El filme va de menor a mayor: la cámara es sensitiva; la aproximación, discreta y afectuosa”, se adelanta. Mientras que, a las 18:20 y a las 22:45 se proyectará “Los hombres que no amaban a las mujeres” (Suecia, 2009), de Niels Arden Oplev. Con entradas a 5 pesos para los socios.

Con los ojos abiertos. El domingo continúa la temporada del Cineclub Con los Ojos Abiertos, que dirige el crítico y programador Roger Alan Koza, en el Teatro Alejandro Giardino, de Villa Giardino. Para la oportunidad, a las 20 y dentro del ciclo “Kaurismäki en foco”, se presentará “Sombras en el paraíso”, de Aki Kaurismäki (Finlandia, 1986). “La primera película de la trilogía del proletariado remite a Bresson en estilo y a Fassbinder en tono, y es un exponente perfecto de la sensibilidad y el estilo del cineasta más importante de Finlandia: melancolía, jazz y rock, pequeñas tragedias y esperanzas discretas, un cuidado ostensible sobre los colores, encuadres precisos y cierto antinaturalismo en las interpretaciones”, se adelanta. Antes, a las 19:40, se proyectará el cortometraje “Elegía oriental”, de Alexander Sokurov (Rusia, 1996).

Estreno uruguayo. Hoy, a las 20:30, se producirá el estreno del filme “Acné”, de Federico Veiroj (Comedia dramática, 87’, Uruguay, 2007), una celebrada película que se mete en la adolescencia moderna. “Montevideano, Rafa fuma y juega al póker a escondidas con sus amigos, se trata el acné que lo avergüenza, toca el piano y juega al tenis horrible, y debuta en lo sexual pero no en el amor, ya que no se anima a hablarle a Nicole, la compañera del cole de la que está enamorado”, se adelanta. El filme se repondrá mañana y el domingo a las 20, siempre en el Cine Teatro Municipal Rivadavia (Av. San Martín 1505, Unquillo). Hoy a las 22:30, en tanto, pasarán en el mismo lugar “El corredor nocturno”, de Gerardo Herrero, que se repondrá mañana a las 23:30. Antes, mañana a las 22 pasarán “Andrés no quiere dormir la siesta”, de Daniel Bustamente (Drama, 103’), que se repondrá también el domingo a las 22. Con entrada general a 5 pesos, jubilados y estudiantes a 2,50.

Cordobeses en el INCAA. Mañana a partir de las 20:30, en el marco de los festejos por el Bicentenario de la Patria y en el Mes Aniversario del Espacio INCAA Km700 de la Ciudad de las Artes (Av. Ricchieri esq. Concepción Arenal), se darán a conocer los ganadores del Concurso Provincial de Guión para Televisión “Cómo somos los cordobeses a doscientos años del nacimiento de la Patria”. En esta oportunidad, se presentarán los distinguidos con el primer y segundo premio del certamen, pero además se presentarán los Works in Progress de los tres filmes cordobeses que se están terminando con el apoyo de la Secretaría de Cultura de la Provincia en el marco del Plan de Fomento de la Industria Cinematográfica Cordobesa. Los avances que se proyectarán son del filme de época “Hipólito”, del director Teodoro Ciampagna, “De CaraVana”, del director Rosendo Ruiz, y “El invierno de los raros que brincan”, de Rodrigo Guerrero. Por último, a las 22:30 se dará inicio a la Semana de Cine Europeo con la proyección de “Madre e Hijo” de Alexandr Sokurov.

Cinéfilo Bar. El Cinéfilo La Rueda Bar (Bv. San Juan 1020) ya volvió con sus imperdibles ciclos de cine, y mañana a las 22 sigue su ciclo de mayo el Cineclub Fantasma, con una retrospectiva de Leonardo Favio titulada “El romance del muchacho de pañuelo y la humanidad desbordada”. Así, en la quinta película del ciclo, se presentará “Soñar, soñar”, de Leonardo Favio (Argentina, 1976, 85 min.). Los diálogos son coordinados por Ramiro Sonzini y Martín Alvarez. Y también hay bar con tragos y comidas, además de propuestas musicales después de hora.

Pasión de los fuertes. El Cineclub Pasión de los Fuertes, dirigido por el crítico Alejandro Coza, volvió a las andadas en el Cineclub Municipal Hugo del Carril (Bv. San Juan 49), esta vez con un ciclo dedicado a Preston Sturges, el “Rey de la Comedia”. Así, mañana a las 18:30 pasarán “El milagro de Morgan’s Creek”, de Preston Sturges (Estados Unidos, 1944, 98 min.). Con un bono contribución de 3 pesos como entrada, socios gratis.

Río Cuarto. El Cineclub de La Trapalanda (Colón 149), de Río Cuarto, ralizará mañana a las 20 la presentación del libro “La Quimera del Cine”, de Juan José Gorasurreta, el realizador y docente que es responsable del cineclub más antiguo de la ciudad, quien resumirá y hablará sobre su experiencia en el cineclubismo y la crítica cinematográfica. A las 21, en tanto, se proyectará “Criada”, de Matías Herrera Córdoba (Argentina, 2009, 74 min.). Con un bono contribución de 3 pesos como entrada.

Ojo Crítico. La Asociación Gremial de Empleados del Poder Judicial invita al Ciclo de Cine debate “El Ojo Crítico 2010”, que hoy a las 20 presentará un documental del realizador Alam Steimberg, con motivo de un nuevo aniversario de El Cordobazo. La cita es en la sala de la Asociación Gremial (Duarte Quirós 395 piso 1), con entrada gratuita.

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Published in: on 28 mayo, 2010 at 17:29  Dejar un comentario  

El escritor oculto

Intriga internacional

 

El policial es uno de los pocos géneros que goza de buena salud en las carteleras cinematográficas del mundo, aunque no es gracias a los grandes tanques de Hollywood que cada semana nos llegan con regularidad industrial (salvo alguna pequeña excepción como Al filo de la oscuridad), sino a la vitalidad de maestros de otros tiempos que han vuelto en buena forma, como Martin Scorsese o el que hoy nos ocupa, el gran Roman Polanski (y sin llegar a hablar de los que tenemos en Argentina). Director de los vericuetos de la mente si los hay, Polanski ha sabido crear un cuerpo de obra muy particular, que supo mantener sus aspiraciones artísticas pese a entrar desde temprano y desarrollarse en el seno de la gran industria (que luego lo terminaría expulsando), bebiendo de las tradiciones más clásicas de Hollywood. Es, sin dudas, un autor con todas las letras, un director que posee una gramática cinematográfica propia, que ha mantenido, nutrido y desarrollado a lo largo de los años pese a los vericuetos que tomó su azarosa existencia (cuyos detalles importa bien poco). Sí vale la pena anotar que su última obra, El escritor oculto, terminada ya en situación de encierro (domiciliario), confirma con altura las virtudes de este director premiado en el último Festival de Berlín por un jurado presidido por Werner Herzog, otro gran director de lo anómalo.

Claro que en Polanski lo extraño se suele esconder detrás de la más crasa normalidad: un matrimonio prototípico de Nueva York (El bebé de Rosemary), dos jóvenes hermanas que viven juntas (Repulsión), un caso de adulterio más en Los Ángeles (Chinatown) o un ex primer ministro británico que quiere escribir sus memorias (El escritor fantasma). Ya las primeras escenas anuncian el clima que dominará la película: un auto aparece abandonado en uno de esos ferrys utilizados para trasladar personas y vehículos, a la siguiente un cuerpo aparece en la playa. Se trata del escritor fantasma (aquél que escribe para otro, ocultando su identidad) del ex premier Adam Lang (el escocés Pierce Brosnan, toda una ironía de Polanski), ahogado aparentemente en estado de ebriedad. Lo irá a suplantar nuestro protagonista, identificado apenas como The Ghost (Ewan McGregor), un escritor impersonal que no está interesado en política pero sí en la jugosa paga que se le ofrece para terminar el libro de su sucesor, en apenas un mes. No resulta casual, empero, que apenas llegue al búnker – mansión en que vive Lang en Estados Unidos, el ex premier sea acusado de capturar y entregar ilegalmente a la CIA a prisioneros islámicos, lo que eventualmente podría llevarlo a ser juzgado como criminal de guerra por el Tribunal de La Haya. Afortunadamente, afirma su entorno, Estados Unidos no tiene acuerdo de extradición con La Haya (otra de las sutiles ironías del director, esta vez para sí mismo). Lo cierto es que el escritor en cuestión comenzará a sospechar de su nuevo jefe, y el clima de encierro y paranoia irá en aumento a medida que descubra ciertas incoherencias en sus testimonios, amén de algunos indicios que lo llevan a dudar de la muerte de su predecesor, confirmados implícitamente por la mujer de Lang (la sutil Olivia Williams). Poco a poco, se irá abriendo una oscura trama que, a tono con la época, mezcla conspiraciones internacionales, posibles asesinatos, espionajes en las más altas esferas del poder y corporaciones que actúan en las sombras.

Férreamente clásica, formalmente sólida como las mejores, hay en El escritor oculto un tono decididamente hitchcockniano de principio a fin que paradójicamente viene a ser como una fuerte brisa de aire fresco en el género, acaso por el oficio con que está resuelta por Polanski. Una maestría que, a excepción de ciertas secuencias resueltas de manera evidentemente magistral (la de cierto asesinato en pleno aeropuerto o el excelente cierre del filme), está asentada en los detalles: la forma en que se teje la intriga (con la violencia casi siempre fuera de campo), los sutiles indicios arrojados al pasar, los diálogos con varios sentidos, los tonos grises que dominan al búnker, van construyendo un clima atrapante de paranoia y sospecha general. Por no hablar de las múltiples referencias de Polanski a la política contemporánea (Tony Blair y George Jr. en primer lugar) o de sus finas y filosas ironías sobre el mundo y el cine que tenemos. Que la épica del héroe individual se vea finalmente traicionada es también todo un dato para celebrar.

Por Martín Iparraguirre

Published in: on 18 mayo, 2010 at 14:47  Dejar un comentario  

Carancho

El policial argentino

 

El desarrollo que ha tenido el cine de Pablo Trapero es notable. Desde aquella celebrada ópera prima que reflejó la existencia en la Argentina del menemato que fue Mundo Grúa (1999), a éste soberbio y heterogéneo policial negro que acaba de estrenar en nuestras salas ha pasado mucha agua bajo el puente en el séptimo arte nacional, y el propio Trapero ha probado diversos géneros y estilos, pero su visión cinematográfica no ha dejado de crecer bajo una misma idea, una misma concepción del cine y el mundo. Que Carancho, el estreno en cuestión, sea no sólo su película más lograda hasta el momento sino también la que presumiblemente le augurará la mayor repercusión de público (fue la segunda más vista el fin de semana en el país, muy cerca de Iron Man 2) no es para nada una contradicción, ni mucho menos una “concesión” a la industria, sino una circunstancia para celebrar porque ubica a su cine en el justo lugar que siempre ha merecido (aunque se deba en parte al protagónico de Ricardo Darín). Y es que el cine de Trapero es esencialmente popular, al punto de que junto a Adrián Caetano (Bolivia) y sobre todo José Celestino Campusano (Vikingo, Vil Romance) son los únicos directores que se han preocupado por poner en escena al conurbano bonaerense, ése universo absolutamente desconocido pero siempre estigmatizado por la TV. Y si el “cine bruto” de Campusano choca contra el establishment cultural vigente, el de Trapero no es menos desafiante aún, aunque su virtuosismo formal induzca a pensar lo contrario.

Empecemos entonces por decir que Carancho es una película tan revulsiva como puede serlo su temática, la de los accidentes de tránsito, en medio de la corrupción estructural que existe en nuestra sociedad. En Argentina, nos informa al inicio, mueren al año más de 8.000 personas en accidentes, un promedio de 22 por día; lo que produce “un enorme mercado sostenido por las indemnizaciones y la fragilidad de la Ley”. Detrás de cada choque hay un negocio en puerta, y nuestro protagonista, Sosa (Darín, en un papel pensado para él), es una pieza clave en el entramado judicial y policial que permite aprovechar esos acontecimientos. Se trata de un “carancho”, un ave  de rapiña que surca las calles del conurbano en busca de clientes, víctimas de accidentes que se podrán aprovechar para sacar jugosas indemnizaciones, y que forma parte de una mafia judicial y policial organizada para tal fin. Pero la vida de Sosa comenzará a cambiar cuando se cruce con Luján (Martina Gusmán, excelente, también productora del filme), una joven médica que se encuentra haciendo sus primeros pasos en la profesión, trabajando al límite de sus posibilidades en largas guardias de hospitales y en una ambulancia de servicio de emergencia. Ambos, por supuesto, se terminarán enamorando, aunque Luján advertirá pronto el costado siniestro de la profesión de Sosa, cuando un accidente “armado” salga mal. El melodrama romántico devendrá entonces en una épica de redención y luego en un thriller de escape,  a partir de que Sosa intente renunciar a la organización y hacer un último trabajo de forma independiente, algo que sus ex compañeros no van a tolerar. Como todo buen noir, Carancho es, al fin, un relato trágico de dos seres que intentan escapar a su destino, que se enfrentan estoicamente a fuerzas mayores, que los trascienden y han dictado ya una sentencia en su contra.

Pese a su crudeza, nada hay de gratuito en Carancho: si bien Trapero intensifica al máximo la fisicalidad típica de su cine con planos pegados a los personajes y planos secuencia que exploran ése universo desconocido para el gran público, nunca hay golpes bajos ni regodeos con la sangre y la violencia. Al contrario, se diría que existe una saludable voluntad testimonial en Carancho, reflejada no sólo en los pasajes que transcurren en los hospitales públicos (donde se muestran las condiciones en que trabajan nuestros médicos), sino también en los tramos más crudos, donde la violencia muestra su naturaleza brutal, terrible, arcaica. Sí hay un virtuosismo formal inusitado, que nunca conspira contra el relato, sino todo lo contrario: el trabajo en el sonido es ejemplar, constituyéndose en un protagonista imprescindible del filme (a través de él se construye y manifiesta el mundo que los rodea), mientras que la abundancia de planos secuencia (con el trabajo de cámara del gran Julián Azpesteguía, habitual de Caetano), habla de un nuevo estadio en el cine de Trapero, con una secuencia final simplemente magistral, sin parangón en el cine industrial argentino, y que como toda la película es además una refutación definitiva de las supuestas virtudes de El secreto de sus ojos.

Por Martín Iparraguirre

Published in: on 11 mayo, 2010 at 14:15  Dejar un comentario  

Agenda del fin de semana

Escena de Go Go Tales, la gran película de Ferrara.

 

Hugo del Carril. El Cineclub Municipal Hugo del Carril (Bv. San Juan 49) proyecta hasta el domingo un programa dedicado a aquellas parejas dinámicas de la historia del cine, que juntos han creados imperdibles obras, confirmando que hay co-protagónicos indivisibles, indisolubles e inseparables atrás y delante de la gran pantalla. Para hoy, a las 15:30, está prevista la proyección de “Mujeres al borde de un ataque de nervios” (España, 1988), de Pedro Almodóvar y con Carmen Maura; a las 18 de “El golpe” (EE.UU., 1973), de George Roy Hill, con Paul Newman y Robert Redford; a las 20:30 “Sombrero de copa” (EE.UU., 1935), de Mark Sandrich, con Fred Astaire y Ginger Rogers; y a las 23 “Una mujer bajo influencia” (EE.UU., 1974), de John Cassavetes, con Gena Rowlands. Mañana a las 15:30 irá “Bonnie and Clyde” (EE.UU., 1967), con Warren Beatty y Faye Dunaway; a las 18 “La rosa púrpura del Cairo” (EE.UU., 1985), de Woody Allen y con Mia Farrow; a las 20:30 “Crónica de un niño solo” (Argentina, 1965), de Leonardo Favio, con guión de Jorge Zuhair Jury; y a las 23 “Escenas de la vida conyugal” (Suecia, 1973), de Ingmar Bergman y con Liv Ullmann. El domingo, por fin, a las 15:30 sigue con “Sombras en el paraíso” (Finlandia, 1986), de Aki Kaurismäki con Kati Outinen; a las 18 “Las amargas lágrimas de Petra von Kant” (Alemania, 1972), de Rainer Werner Fassbinder y con Hanna Schygulla; a las 20:30 “Los toreros” (EE.UU., 1945), con Stan Laurel & Oliver Hardy; y a las 23 “El padrino” (EE.UU., 1972), de Francis Ford Coppola y con Al Pacino. Las entradas generales cuestan 8 pesos, socios gratis.

Estreno en el Teatro Córdoba. El Cine del Teatro Córdoba (27 de Abril 275) trajo un nuevo programa doble para los cinéfilos de la ciudad, que se presentará hasta el domingo, con un estreno exclusivo. Por una parte, se presentará, a las 18:45 y a las 22:45, en calidad de estreno el filme “Hablame de la lluvia” (Frenacia, 2008), de Agnes-Jaoui. La singular capacidad de la directora de mirar bajo las apariencias para describir una situación, un vínculo o un comportamiento individual o social, se destacan particularmente en esta película que muestra el regreso de una incansable militante feminista a su pueblo de origen, para arreglar los trámites por la muerte de su madre, y reencontrarse con sus familiares. Mientras que, en el horario de las 20:30, llega “Katyn” (Polonia, 2007), de Andrzej Wajda, largometraje sigue la historia real de un grupo de oficiales polacos asesinados por la policía secreta rusa en la localidad de Katyn en 1940, durante la Segunda Guerra. Con entradas a 5 pesos para los socios.

Cineclub Fantasma. El Cinéfilo La Rueda Bar (Bv. San Juan 1020) ya volvió a las andadas con sus imperdibles ciclos de cine, y mañana a las 22 sigue su ciclo de mayo el Cineclub Fantasma, con una retrospectiva de Leonardo Favio titulada “El romance del muchacho de pañuelo y la humanidad desbordada”. Así, en la segunda película del ciclo, se presentará “El dependiente”, de Favio (Argentina, 1969, 87 min.). Los diálogos son coordinados por Ramiro Sonzini y Martín Alvarez. Y también hay bar con tragos y comidas, además de propuestas musicales después de hora.

Con los ojos abiertos. El domingo continúa la temporada del Cineclub Con los Ojos Abiertos, que dirige el crítico y programador Roger Alan Koza, en el Teatro Alejandro Giardino, de Villa Giardino. Para la oportunidad, a las 20 se presentará “Go Go Tales”, de Abel Ferrara (EE.UU., 2007). “Go Go Tales es una comedia en estado de gracia sobre un club de strippers regenteado por un descontrolado Willem Dafoe, con miles de mujeres hermosas semidesnudas y Asia Argento haciendo un número erótico con un perro. Tiene una gracia insuperable y, además de las mujeres, hay un montón de actores tanos graciosísimos”, dijo Quintín. Previamente, a las 19:30, pasarán el cortometraje “Tío”, de Adam Elliot (Australia, 1996).

Cine Rivadavia. El Cine Teatro Municipal Rivadavia (Av. San Martín 1505), de Unquillo, presentará hoy a las 20 el celebrado filme “Los viajes del viento”, de Ciro Guerra (Drama, Colombia, 2009), en tanto que a las 22 irá “Cinco días sin Nora”, de Mariana Chenillo (México, 2009). Mañana, a las 17, llega para los niños “Plumíferos”, de Daniel De Felippo (2010), en tanto que a la noche habrá música en vivo con Cuatro Elementos (con entradas a 30 y 20 pesos). El domingo, por último, a las 17 pasarán el ciclo “Sonrisas sin palabras!”, con “El Circo”, de Charles Chaplin (Comedia, EE.UU., 1928), con entrada gratuita, en tanto que a las 20 pasarán “Los viajes del viento” y a las 22 “Las viudas de los jueves”. Con entrada general a 5 pesos, jubilados y estudiantes a 2,50.

Published in: on 7 mayo, 2010 at 16:17  Dejar un comentario  

Lejano

Tratado sobre la soledad

 

Mientras las carteleras de nuestra ciudad se ven dominadas por el militarismo ridículo y demencial de un país que paradójicamente se cree el paladín de la paz mundial (con Iron Man 2 y Furia de Titanes, las más vistas), el buen cine sigue palpitando lejos de su hábitat natural, condenado, si tiene suerte, a exhibirse fugazmente en algún cineclub independiente o a estrenarse directamente en DVD. Pero acaso la crítica no tenga otra razón más importante de ser que la de buscar, promover y difundir ése otro cine que permanece sistemáticamente oculto para el gran público, aunque sea yendo a esos templos paganos de amor cinematográfico que son, bien que cada vez menos, algunos (pocos) videoclubes.

Lejano es el último despropósito de la cultura de distribución local: estrenada hace unas semanas en el Cine Teatro Córdoba, con ocho años de demora, sólo pudo estar un fin de semana en cartelera, y pasó directamente a DVD. Todo a pesar de que se trata del filme más elogiado de un director de renombre internacional, el turco Nuri Bilge Ceylan, un número fijo en los mejores festivales internacionales, y cuya tercer película lo consagró por primera vez en Cannes allá por 2002, con el Premio Especial del Jurado (el primero de varios que se llevaría en el prestigioso festival).

Relacionado por su estética con el cine del gran Michelangelo Antonioni, Ceylan construye en Lejano un verdadero tratado sobre la soledad en el mundo contemporáneo, a partir de la relación entre dos hombres que se reencuentran luego de mucho tiempo y que deben convivir bajo el mismo techo. La trama, que no es más que lo reseñado, se centra en Yusuf (el actor no profesional Emin Toprak, primo del director, fallecido poco después del rodaje), quien viaja a Estambul en busca de trabajo, tras el cierre de una fábrica en su pueblo rural. Irá a parar con sus huesos al amplio departamento de un primo, Mahmut (Muzaffer Özdemir), un exitoso fotógrafo profesional que goza de una buena posición económica, aunque para ello parece haber resignado sus aspiraciones artísticas. Pronto, se revelará que la convivencia no es sencilla: las diferencias de clase, culturales y de personalidades entre ambos comenzarán a molestar a Mahmut, quien además se encuentra en su propio transe por el divorcio con una mujer que está por mudarse a Canadá, y parece vivir en un estado de fuerte alienación. Los problemas se intensificarán porque Yusuf, que sueña con viajar y conocer el mundo, no logra encontrar trabajo, y tampoco tiene a quién recurrir. La apuesta pasará por ver cómo estos dos seres a la deriva pueden superar la distancia que los separa, aunque vale advertir que la visión de Ceylan no es precisamente optimista, ya que no hay concesiones gratuitas en Lejano. 

El minimalismo de la trama traduce una concepción cinematográfica precisa, que se ve reflejada en la apuesta formal de la película: sus largos planos medios y generales, casi siempre con encuadre fijo, permiten ubicar la atención en los detalles, reconstruir el itinerario íntimo de sus personajes, significar sus gestos y actitudes. Se trata de una película hecha de climas, que desdeña los diálogos y apuesta a la imagen para traducir la angustia existencial de sus protagonistas, lo que constituye todo un riesgo en el cine contemporáneo. Acaso estemos ante un director que entiende al cine como un lenguaje particular, y por eso intenta aprovechar al máximo las diferentes dimensiones del plano, componiendo encuadres de una rara simetría, que permiten explorar la profundidad de campo. Pero para muchos el mayor logro formal está en la fotografía: la belleza con que está filmada esa Estambul siempre nevada y en eterna nostalgia es notable, y sirve para traducir los sentimientos más íntimos que viven nuestros protagonistas. Hay también un fuerte tono autobiográfico en la película, admitido por el propio director, no sólo porque él fue un fotógrafo como Mahmut, sino porque usó a su propia casa como escenario, a su primo y su madre como actores, y porque el propio Ceylan fue el encargado de escribir el guión, dirigirla, producirla y encargarse de la fotografía y la edición.

Por Martín Iparraguirre

Published in: on 4 mayo, 2010 at 15:32  Dejar un comentario