Django sin cadenas

Violencia política

Django-desencadenado_waltz

Uno de los hijos más emblemáticos de Hollywood ha vuelto a estar entre nosotros: si bien Quentin Tarantino es hoy en día más una bendición que una piedra en el zapato para la gran industria, aún sigue expresando de modo casi axiomático las contradicciones estéticas, políticas e ideológicas que atraviesan a la cultura norteamericana, se diría que como ningún otro director contemporáneo de su país. Ocurre que su nueva fantasía libertaria no dejará bien parado al imperio del Tío Sam, no sólo por la decisión de hincar el diente en el pasado más oscuro de una nación que se precia de ser el paradigma de las libertades individuales en el mundo -al abordar la esclavitud legalizada en el incipiente Estados Unidos-, sino porque lo hace desde el género más caro a su idiosincrasia histórica, el western, desde una posición que comienza a tratar la violencia de un modo político: de a poco, el celebrado fetichismo de Tarantino con la sangre se está complejizando y dejando de lado su gratuidad para adquirir nuevas dimensiones y ofrecer otras lecturas (algo que ya adelantaba Bastardos sin gloria). Django sin cadenas está lejos ya de ese festín de violencia cool que constituye Kill Bill volumen 1, aunque la similitud de su trama (ambas son historias de venganzas) y su última media hora (que parece una concesión a los fanáticos) puedan sugerir lo contrario.

django-unchained-skull-dicaprio

Como se sabrá, el protagonista del filme es un esclavo de raza negra que se llama igual que el famoso personaje del clásico western spaguetti de Sergio Corbucci de 1966 (protagonizado por Franco Nero, que aquí interpreta a un personaje secundario, el único italiano), influencia principal del filme. Aunque Django sin cadenas no es tanto un “western spaguetti” como una relectura moderna del western a secas, mediante el típico procedimiento tarantinesco de apropiarse de las formas y estéticas de un género perimido, casi siempre maldito, para reelaborarlas y relegitimarlo desde su propia mirada, en un juego lúdico y un tanto onanista que podrá seducir o no al espectador, enojar o embelesar a los críticos, pero cuya importancia radica en la pertinencia narrativa y formal de los recursos que utiliza (y aquí, parecen más justificados que otras veces, como veremos).

El plano de apertura bastará para dejar en claro la gravedad de su tema: un encuadre general de una playa comenzará a ser invadido por las espaldas azotadas de los esclavos negros que son llevados como ganado para su comercialización. Pronto, el convoy será abordado por un extraño, el Dr. Schultz (Christoph Waltz), un dentista nómade que en realidad es un cazarrecompensas y que comprará a Django (Jamie Foxx) para que lo ayude en una búsqueda: políglota, culto, de cierta bondad y elocuencia, el personaje parece la réplica opuesta del oficial Hans Landa también interpretado por el mismo Waltz en Bastardos sin  gloria, aunque el asesinato a sangre fría de uno de los captores ya insinuará un lado oscuro que el filme no hará más que potenciar. Lo cierto es que Schultz le devolverá la libertad a Django y luego le ofrecerá que se convierta en su socio como cazador de blancos. El primer objetivo serán los capataces de un hacendado interpretado por Don Johnson, aunque el conflicto central del filme sobrevendrá cuando Django intente recuperar a su esposa con la ayuda de Schultz, también esclavizada por un siniestro aristócrata llamado Calvin Candie (Leonardo Di Caprio), aficionado a las peleas entre esclavos.

Django-Unchained-18

De estructura episódica pese a su linealidad (sólo algunos flash-back perturban su desarrollo normal) el filme se puede dividir claramente en dos a partir de la llegada de los protagonistas a “Candiland”, la hacienda del villano citado. Antes, Tarantino mezclará su típico humor irónico con diálogos ingeniosos y una violencia explícita pero seca, rápida y pictórica donde la sangre parece el toque final dado por un pintor al lienzo. Son elocuentes los primeros asesinatos de Schultz, filmados en planos medios o generales, sin la voluntad de generar morbo ni golpes de tensión (al punto que a veces recurre al fuera de campo): incluso, el sentido más común que generan las secuencias es el guiño humorístico (como en el gran plano donde el cazarrecompensas da muerte a un comisario con la gente del pueblo en profundidad de campo). Todo cambiará con la llegada de nuestros protagonistas a la tierra de Candie en pleno Mississippi, especie de paraíso ario dominado por un sadismo naturalizado hacia la raza negra. Aquí, la violencia cobrará otro sentido y tendrá otro tratamiento, con planos cercanos a los cuerpos y secuencias más extensas, pues lo que se pone en escena es la traducción material de ese imaginario racista, que es la tortura y vejación sin miramientos del otro. El gore dejará de ser una coartada feliz para el deleite morboso y tendrá una razón política: mostrar la perversión en su más pura expresión. Tarantino propondrá también un contrapunto nada ingenuo entre los protagonistas (interpretados magníficamente por Di Caprio, Waltz y compañía): Schultz encontrará su contrincante en Candie, así como Django lo hará en el personaje más interesante del filme, como destacó el crítico Diego Brodersen, el mayordomo de color interpretado por Samuel L. Jackson, que constituye el esclavo convencido de su condición e identificado con las ideas de su patrón. Lo interesante es que, más que diferenciarlos, la contraposición servirá para identificar a los personajes, borrando las supuestas diferentes morales de un lado y del otro, en otro giro inusual en Tarantino porque problematiza la idea de venganza. La última media hora ya será, empero, una concesión del director a sí mismo y a sus fantasías más celebradas, donde se permitirá ese festín de sangre y acción que tantos estaban esperando.

 

Por Martín Iparraguirre

About these ads

The URI to TrackBack this entry is: http://lamiradaencendida.wordpress.com/2013/02/14/django-sin-cadenas/trackback/

RSS feed para los comentarios de esta entrada.

One CommentDeja un comentario

  1. Es de las mejores películas a pesar de tratarse de una película que refleja un tema fuerte como lo es la esclavitud, me gusto la la actuación de Christoph Waltz como un cazarecompensas, aunque maneja muchas escenas cargadas de sangre, de disparos y de pelas que deja cierta moraleja sobre estos temas polémicos.


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 39 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: